Cuando el intenso calor del desierto de las pruebas, la necesidad o la incertidumbre nos amenaza y resta fuerzas, cuán reconfortante es encontrar un oasis donde refrescar el alma. La oración es ese medio a través del cual recibimos refrigerio para el alma, y agua de vida para el sediento. La oración refresca el alama. La oración es un OASIS DE BENDICION.
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