El 2016 ha sido un año sin precedentes. Las campañas electorales se han vuelto la noticia del día. Los candidatos presidenciales no son lo que consideraríamos “comunes”:
UNA DAMA
Primero: Una dama, Hillary Clinton,
quien, aunque no es nueva al escenario político, sí es una gran novedad el hecho de que sea una dama quien encabece el Partido Demócrata.
UN HOMBRE SIN HISTORIAL POLÍTICO
Segundo: El magnate Donald Trump, uno totalmente ajeno al mundo político encabeza el escenario del Partido Republicano.
Muchos han dilucidado que éstas elecciones presidenciales del 2016 son las más relevantes de todas. Como creyente, sé que no quedarán sin impacto en el ámbito religioso y espiritual.
Cada partido reclama que su Candidato es el mejor, y que éste será quien traiga solución a las necesidades de Estados Unidos…
Cada voto cuenta, insisten los medios noticiosos: y con razón.
Cada voto puede hacer la diferencia, dice cada candidato. Y no están equivocados en eso. Al menos en esa aseveración podemos coincidir muchos.
Sin duda, a partir de finales de enero del 2017, si Dios nos concede vida, podremos comenzar a ver los cambios que el ganador traerá con su régimen.
Sin caer en la defensa o el ataque de ninguno de ellos, quiero invitarte a reflexionar en el voto más importante de la historia:

SOLO DOS PARTIDOS
¿Consideraste la importancia de TU voto en éstas elecciones?
No en la elección de un presidente para Estados Unidos, sino la elección del Presidente de tu vida:
Solo hay dos partidos, dos candidatos. Ambos esperan tu voto.
Ambos contienden por tu voto. Uno, a veces con gritos, con sutiles trampas y mentiras. El otro, con delicados detalles, con cortesía y mucho amor.
Solo uno ofrece vida en abundancia y vida eterna, pues sólo uno es el Camino, la Verdad y la Vida.
Sólo uno ofrece paz en medio de la incertidumbre, pues sólo Jesús es el Príncipe de Paz.
Ningún candidato presidencial se ha sacrificado por ti. Pero Jesús murió para salvarte a ti de la muerte eterna.
Ambos te instan a decidir hoy por la oportunidad de regir tu vida, no por cuatro años, sino por la eternidad.
Amigo, amiga, ¿A quién pondrás en la Casa Blanca de tu corazón?
Escoge con cautela y con firmeza el mejor de los dos. Votar es tu privilegio y tu deber. No lo puedes eludir. Para votar por uno de estos dos candidatos no necesitas inscripciones especiales. Estás registrado para votar desde que Dios te concedió vida y uso de razón.

JOSUÉ LO RESUMIÓ ASÍ:
“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”-Josué 24:15.
¿Por quién decidirás? Éste es el voto más importante de tu historia. Debes decidir hoy y cada día de tu vida. ¿A quién darás tu voto?
¿Eres lo suficientemente valiente como para hacer la mejor decisión de tu vida? ¿Te atreves a compartirla?

Votar por el presidente es un privilegio y el deber de cada ciudadano norteamericano. Pero escoger quién regirá su ser es el voto más importante de la vida de cada ser humano. Hay dos candidatos. Pero solo uno merece mi voto. Solo Cristo murió por mí. Por eso, yo decido por Jehová. ¿Y tú, amigo, amiga? ¿A quién escoges hoy como Presidente de TU vida?