Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé (Ezequiel 22:30).
Dios te está buscando:
Dios está empeñado, buscando intercesores; hombres y mujeres que amen a Dios y que saquen tiempo para orar por otros. Busca personas que reconozcan que hay un trabajo que realizar para ver a sus familias y conocidos en el reino de los cielos. Busca personas comprometidas con Dios a orar y a ayunar por la salvación de aquellos que, de otra forma, perecerían.
La oración hace vallados:
Nuestro Padre celestial busca hijos suyos que, a través de la oración, erijan un vallado o cerco protector alrededor de aquellos a quienes aman. Busca quién tenga la audacia de interceder fervorosamente para que sean protegidos del pecado, de la maldad, del peligro y las malas influencias que les rodean. Pero muchos están muy preocupados en cosas de menor importancia. Permiten que los afanes de este siglo ocupen su tiempo. Imperceptiblemente, están descuidando la salvación suya y la de su familia.
La oración intercesora nos pone en la brecha:
El pecado abrió un abismo entre Dios y el hombre. Hoy Dios busca personas que, dedicados a la oración y el ayuno con motivos específicos, sirvan de puente para cerrar el abismo entre Dios y quienes no tienen una relación con Cristo.
La intercesión nos ayuda a reflejar mejor a Cristo.
La intercesión nos une a Cristo y nos asemeja más a Él, quien unió el cielo con la tierra. ¿Serás tú un Intercesor? ¿Erigirás vallado? ¿Te pondrás en la brecha para hacer esa conexión entre el cielo y la bendición que Dios desea derramar sobre aquellos a quien busca salvar?
No hay tiempo que perder.
El día cuando Dios destruirá a la Tierra se acerca. Él cuenta contigo. Con la seguridad de que es Dios quien toma la iniciativa para buscar intercesores, allégate a su presencia y presántale a quienes amas y deseas ver en el cielo. Tú puedes hacer realidad el anhelo de Dios, erigiendo vallados, poniendo brechas, intercediendo, para que no necesite destruir a quienes Él desea salvar.
COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?
- Repasa en silencio la promesa para hoy.
- Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
- Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
- Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.
©Rhodi Alers de López, Marzo 22, 2018


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