Orar es una bendición inmerecida. Cristo dejó amplia instrucción sobre cómo orar de manera eficaz. Su deseo es ayudarnos y alentarnos para lograr el objetivo divino. Su amor es evidente en cada detalle de su instrucción. Ya sea en oración pública o privada, la sinceridad del corazón y la sencillez son valoradas por quien lee nuestros pensamientos y los motivos de cada corazón.
¿Cómo calificarían tus amigos tu conversación con ellos si supieran que hablas solo por hablar?
Dios nos ama. Nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos.
¿Cómo describes tu vida de oración privada? ¿Te has detenido a aprender sobre lo que Cristo explicó al respecto? En un artículo anterior vimos lo que Jesús enseñó en Mateo 6:5 sobre la ORACIÓN PÚBLICA. Ahora nos detendremos en Mateo 6:6.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público-Mateo 6:6.
¿Tienes un lugar donde regularmente oras en privado?
¿Cuál es tu lugar favorito para orar?
¿Preparaste un lugar especial para orar?
¿Has tenido la urgencia de orar en privado estando rodeado de otras personas?
Con las instrucciones que Cristo dio no tiene la intención de que dejemos de orar. Por el contrario, su deseo de que nos comuniquemos con él de forma efectiva fue lo que lo motivó a dejarnos la llave de la oración. Ella nos da acceso al trono de la gracia. ¿TE FIJASTE BIEN? Tenemos acceso gratuito, sin cita, sin horario especial al trono de la gracia, el asiento de nuestro Padre celestial. ¡Alabado sea Dios!
Si deseamos sinceramente aprender a orar debemos escudriñar lo que Cristo mismo enseñó. Él fue el Maestro por excelencia. Tan importante es para Cristo la oración que, en su primer sermón enseñó a sus oyentes a comunicarse con el cielo.
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa- Mateo 6:5, RV1960.
Los judíos tenían horas designadas para orar. Donde estuvieran a la hora de orar, aunque fuera entre la muchedumbre, se detenían y recitaban su oración en alta voz. Les gustaba ser notados cumpliendo su deber. Fue por eso que Jesús exhortó a sus oyentes con las palabras de Mateo 6:5.
Veamos algunas lecciones extraídas de este versículo:
¿Ya evaluaste tu oración en público?
¿Se asemeja a la enseñanza de Cristo?
¿Cuál es tu motivo para orar?
¿Te atreves a comenzar de nuevo y aprender a orar según la clase que Cristo mismo dio?
¿Cuán paciente eres? ¿Sabes que la paciencia tiene remuneración? ¿Qué experiencias has vivido donde has visto el resultado de continuar persistentemente hasta ver el fruto de tu esfuerzo y paciencia? Nuestro texto escogido por Dios para motivarnos hoy nos habla de correr con paciencia.
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:1-2
Este pasaje nos invita a un enfoque de victoria que requiere actividad consistente, perseverancia diaria, y un enfoque más alto que lo que nuestros ojos carnales pueden ver a simple vista. Correr con paciencia nos permite meditar a lo largo de la carrera en el resultado que esperamos obtener tras ese esfuerzo coordinado y persistente.
No nos damos por vencidos fácilmente por el hecho de encontrar algún contratiempo. ¿Acaso no continuó Cristo con su misión a pesar de que tantos no lo reconocieron como el enviado de Dios ni recibieron sus enseñanzas como una bendición que los liberaría espiritualmente? A lo largo de la senda hemos de encontrar situaciones que procuren desanimar, menguar interés y dedicar el tiempo a otras actividades. Sin embargo, el Espíritu Santo nos recuerda la importancia de correr con paciencia, sin perder de vista el resultado que deseamos obtener. Y es el mismo Espíritu Santo quien nos capacitará para obtener el premio final. ¡Gloria a Dios!
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar (Isaías 55:6-7).
Quien se reconoce pecador y, arrepentido, busca a Jehová, no queda chasqueado. No queda frustrado ni queda desatendido. Tal es el amor de Dios por el pecador por quien Cristo murió: el Padre acepta con solicitud toda súplica, todo clamor, todo reconocimiento humano de nuestra gran necesidad.
¿Alguna vez escribiste un diálogo? Un diálogo es tu conversación con alguien. Puedes utilizar la plantilla para practicar dialogar con Dios, lo cual es diferente a únicamente presentarle una lista de pedidos.
Escribe la fecha y la cita del pasaje bíblico del día.
En el primer bloque azul te sugiero escribir el pasaje bíblico.
Cada bloque negro representa una interacción tuya.
Cada bloque azul representa una interacción de Dios. Eso sucede cada vez que te detienes a leer nuevamente el pasaje escogido. No necesitas copiarlo repetidas veces. El bloque azul te ayudará a recordar volver a leer el pasaje.
Te invito a probar escribir el diálogo diario con Dios, aunque sea muy breve, pues te ayudará a evaluar tu progreso.
Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Lucas 11:1
¿A qué maestro o instructor no le agrada oír de su alumno el pedido, “Enséñame”? Esta petición de un discípulo de Cristo nos deja claro que nadie nace sabiendo orar. Significa que podemos aprender a orar. Denota que nos es necesario el aprendizaje si deseamos tener una relación significativa con Dios.
La oración de Jesús es un modelo o patrón de cómo acercarnos a nuestro Padre celestial en oración, pero no significa que necesitamos aprenderla, recitarla y conformarnos con eso. Sí es una oración que encierra mucho, es corta y precisa y completa en sí misma. “El Padrenuestro“, como se conoce la oración modelo es rica en enseñanza, profundidad y alcance.
Comparto un método,y herramienta valiosaparaprofundizar en el estudio de la Biblia y en el diálogo con Dios. Es el método S.O.A.P. Este método nos ayudará a conocer mejor a Dios. Veámoslo paso a paso.
S-Significa “Santa Escritura”-¿Qué porción de la Biblia leerás hoy? Escribe la referencia bíblica y el texto completo.
EJEMPLO: Mateo 7:7 –Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
O-Significa Observación-¿Qué capta tu atención? Puede ser una palabra, frase, algún concepto, etc. ¿Qué detalle sobresale?
EJEMPLO: Tres promesas.
A-Significa Aplicación-¿Cómo se aplica esa lectura a tu vida?
EJEMPLO: Cada promesa requiere acción de mi parte para su cumplimiento.
P-Significa Plática | Tu oración al respecto, que no siempre es un pedido. Piensa: ¿Cómo dialogarías con Dios sobre el pasaje? ¿Te motiva ese pasaje a alabar y/o agradecer a Dios por algo específico? Si encuentras una invitación, cuál será tu respuesta a Dios. ¿Le pedirías algo? En esta parte se toma en cuenta todo lo anterior. No debe hacerse a la ligera, sino reflexionando sobre el texto, su contenido, significado y aplicación.
EJEMPLO:Padre celestial, te alabo por tu disposición de bendecir mi vida en respuesta a mi decisión de acudir a ti en busca de ayuda. | Hoy me propongo creerte y depender de ti en cada situación. En el nombre de Jesús, Amén.
IMPORTANTE: Éste método no es algo que debe hacerse por cumplir con ciertos pasos o instrucciones. Tiene el propósito de que aprovechemos mejor nuestro tiempo de ESTUDIO de la Sagrada Escritura. Esa es su voz en el diálogo que es una oración privada. Debe ayudarnos a crecer en el conocimiento de Dios y de moldear nuestra vida para que se asemeje cada día más a nuestro ejemplo que es Cristo Jesús.
Tras los cuatro pasos descritos arriba, lee el pasaje nuevamente. ¿Qué más quieres conversar con Dios al respecto? Háblale otra vez. Puedes continuar añadiendo (y escribiendo) tu parte del diálogo. Habla a Dios sobre lo que vas descubriendo y aprendiendo en el estudio. Poco a poco, notarás el progreso espiritual.
¿Sabías?
Cuando tú lees su Palabra detenidamente, estás escuchando su voz.
Cuando tú oras, él te escucha cortésmente.
Así que, sin prisa, lee el pasaje. Reflexiona. Piensa en lo que Dios te está hablando. No le contestes a la ligera. Mantén el diálogo con Dios sobre el pasaje hasta que tu mente haya comprendido su mensaje para ti. No te levantes de allí hasta que tu corazón esté listo y dispuesto para vivirlo.
¿Te animas? ¿Estás listo?
Separa tu cuaderno para éste propósito.
En cada ocasión, escribe en una lista descendiente cada parte del método (o sus letras representativas). O sea:
Sagrada Escritura (Escribe los versículos con su cita). Deja un espacio entre el siguiente paso.
Observación…
Aplicación…
Plática…
COMENTA MÁS ABAJO cómo te resulta éste método y cualquier pregunta que tengas al respecto. Ya estoy orando por ti para que recibas la bendición que Dios tiene separada para ti.
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Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10-11
Siglos habían transcurrido desde que Cristo dio a Adán y Eva la promesa de que vendría un Salvador. Los amigos de Dios, esos hombres que se destacaron como fieles portadores de la promesa, habían fallecido.
El pueblo escogido de Dios vivía ahora oprimido por el dominio romano. Sus vidas se desvanecían sin una razón de ser ni una vislumbre del más allá. Ya no se escuchaba a ningún profeta proclamar la venida del Libertador. No obstante, quedaban fieles que suspiraban por el Mesías prometido.
El mundo hasta entonces conocido estaba unificado bajo un mismo gobierno. El griego era la lengua literaria aceptada por todos y las Escrituras habían sido traducidas siglos antes. La gente anhelaba un propósito, una razón para vivir.
Pero, como las estrellas en la vasta órbita de su derrotero señalado, los propósitos de Dios no conocen premura ni demora. DTG 23.3
En aquel entonces los sistemas paganos estaban perdiendo su poder sobre la gente. Los hombres se hallaban cansados de ceremonias y fábulas. Deseaban con vehemencia una religión que dejase satisfecho el corazón. Aunque la luz de la verdad parecía haberse apartado de los hombres, había almas que buscaban la luz, llenas de perplejidad y tristeza. Anhelaban conocer al Dios vivo, a fin de tener cierta seguridad de una vida allende la tumba. DTG, 24.1
El pecado había llegado a ser una ciencia, y el vicio era consagrado como parte de la religión. La rebelión había hundido sus raíces en el corazón, y la hostilidad del hombre era muy violenta contra el cielo. Se había demostrado ante el universo que, separada de Dios, la humanidad no puede ser elevada. Un nuevo elemento de vida y poder tiene que ser impartido por Aquel que hizo el mundo. DTG 28.1
¿Puedes imaginarte a los humildes pastores que cuidaban sus rebaños en las colinas de Belén? ¿Cuáles eran sus conversaciones? Ellos cuidaban a las ovejas. Sufrían al tener que separarse de las ovejas que eran llevadas como sacrificio por el pecado en las ceremonias. ¿Tendría para ellos sentido todo eso? Anhelaban en sus corazones, más que otros, ver el cumplimiento de las profecías.
Pero esa noche, Dios escuchó su clamor y los anhelos de sus corazones sedientos de salvación. Su rutinaria noche se tornó primero en temor, luego en un gozo indescriptible cuando se les presentó un ángel del Señor con gran resplandor. La noticia les cortó la respiración.
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lucas 2:10-11
La explosión de luces de la multitud de huestes celestiales fue algo que jamás ha sido descrita acertadamente. Irrumpieron en cantos de alabanza con gozo inenarrable porque había sido hecha realidad la promesa de un Salvador para la humanidad. Ya no necesitaba el mortal vivir sin sentido ni motivo. El cielo había irrumpido en la tierra para traer luz, esperanza, propósito y salvación.
Meditar en la condición de nuestro mundo actualmente nos ayuda a ver que la humanidad en general vive desconcertada por el dolor, abrumada por las malas noticias, desesperada por la incapacidad de los gobiernos humanos de poner fin a la desgracia ni de asegurar la paz.
Este es el momento crítico en la historia de la humanidad. Cristo el Señor es la respuesta hoy como lo fue en antaño. Él vino a traer paz, esperanza y salvación. Cristo el Señor es hoy la respuesta como lo fue para los humildes pastores. El tiempo es ahora cuando el Espíritu Santo está alcanzando a aquellos que reconocen que sin una intervención divina no hay solución para el sufrimiento de la humanidad. El Espíritu Santo está llevando corazones a Cristo el Señor para que guíe sus vidas y sus pasos hacia la patria celestial.