~La lección de la mariposa~
Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas cómo la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero. Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso, que había ido lo más lejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.
Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. Así, la mariposa salió fácilmente. Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.
El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma. ¡Nada ocurrió!
En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.
Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual Dios hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.
Nota: (La reflexión anterior es de autor desconocido, aunque está basada en la historia de Jorge Bucay).
~*~
Esta reflexión bien puede servirnos para aprender lecciones que serán de sumo valor si las aprendemos lo antes posible. Comparto lo aprendido, porque me ha sido de gran valor. Con la hermosa promesa de Romanos 8:28 en mente, veamos qué podemos aprender.
Siete lecciones que conviene aprender temprano en la vida:

No. 1-Cuando te sientas sin fuerzas, no te resignes a sucumbir.
Clama a Dios y Él te fortalecerá. Isaías 40:29-31
No. 2-No preguntes: “¿Por qué a mí?”.
Mejor, pregunta: “¿Qué deseas enseñarme a través de esto, Señor?” Salmos 119:124.
No. 3-Cada obstáculo superado te hará una mejor persona.
Estos me equipan y dan una perspectiva diferente y extensa de la vida. Salmo 119:71.
No. 4-Los obstáculos son la savia indispensable para que crezca en mí el fruto del Espíritu.
Los obstáculos revelan las áreas de mi caracter en las que Dios desea obrar. Sin este fruto no estoy preparada para ver a mi Redentor. Ver Gálatas 5:22-23.
No. 5-La dificultad y el sufrimiento me ayudan a comprender mejor al que sufre.
Si nunca hubiera sufrido un resfriado, me sería difícil comprender al que lo vive. El dolor me sensibiliza. Aprendo empatía, compasión y misericordia. Marcos 9:36.
No. 6-Al mirar atrás veo que, a pesar del dolor, Dios siempre tuvo un propósito bueno para mí.
De todo dolor, injusticia, tropiezo o aflicción Dios puede sacar bendición para permitirme glorificar su nombre. Ver 2 Corintios 1:3-4.
No. 7-Comprendo mejor la gracia y la misericordia divina.
Aunque fui gusano, Dios me permite la gracia de echar alas y volar para la gloria de su nombre. Ahora alabo a Dios de una forma más completa, porque tengo una perspectiva amplia de su amor, su bondad y su infalible propósito. Gloria a Dios. Salmo 138.
¿Recuerdas Romanos 8:28? Los obstáculos no son para destruir. Son un estímulo para el esfuerzo y la perseverancia; ingredientes esenciales para el éxito. Dios te bendiga y prospere ricamente.
Tu hermana y amiga, Rhodi Alers de López
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Tremenda reflexión. Gracias a Dios por su gran amor. Gracias por compartir tus enseñanzas amiga Rhodi
Dios sea glorificado en lo que me da a hacer. Su nombre sea exaltado en la respuesta a cada oración. Amén.