Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Lucas 7:36

Promesa para este fin de semana:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa” (Lucas 7:36).

Trasfondo: Simón, un fariseo a quien Cristo había sanado de lepra, quiso agasajar a Cristo para mostrarle su gratitud. 

¿Por qué aceptó Cristo tal invitación?: Podrías preguntarte:  ¿Por qué entró Cristo en casa del fariseo? Cristo no rechaza la invitación de ninguno que le abre la puerta de su casa y de su corazón. Aceptaba toda muestra de gratitud y de bondad. Es por eso que hoy, tú y yo tenemos la seguridad de que si invitamos a Cristo a nuestro hogar, y a nuestra mesa, Cristo no pondrá excusas, sino que se regocijará por la oportunidad de entrar a tu hogar.

¿Lo invitarás? A ti y a mí nos toca decidir si invitar a Cristo a nuestra mesa. Nos bendecirá. Tener a Cristo, el Creador y Sustentador del universo en nuestra casa significa que tendremos asegurados el pan físico y material. Pero su presencia también nos provee la seguridad de la vida eterna. Invitar a Cristo a nuestra mesa, a compartir los detalles íntimos de nuestra vida asegurará que nuestros nombres estén inscritos en el libro de la vida.

Referente a su aceptación de toda bondad y cortesía humana, el Espíritu Santo reveló: Si alguien le hacía un favor, lo bendecía con toda la cortesía y bondad celestiales. Nunca rehusaba una flor que un niño le ofreciera con amor. Aceptaba las ofrendas de los niños y bendecía a los dadores inscribiendo sus nombres en el libro de la vida. {HD 234.3}

Decide hoy. No hay nada mejor que tener a Cristo sentado a nuestra mesa hoy. Su amor, su perdón, su provisión y protección son beneficios que necesitamos aquí y ahora. Pero él nos ofrece, además, sentarnos en la mesa celestial. O sea, que el aparentemente sencillo gesto de invitar a Cristo aquí y ahora, nos abre la puerta a las bendiciones de carácter eterno. ¿No es eso lo que deseamos para cada miembro de nuestra familia?

  

Mi oración: Padre celestial, te invito a mi hogar. Quiero que seas partícipe de los detalles de mi vida. Siéntate a la mesa con nosotros. Tu presencia es la mayor bendición que podamos tener. Acepta mi invitación y toma control de cada uno de los miembros de esta familia. Gracias por tu deseo de bendecirnos con tu presencia y tu salvación. En el nombre de Jesús, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos.

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Autora, conferencista internacional, canta-autora, fundadora de "Guerreros de Oración Escuadrón de la Victoria" & "A Dios Le Importa tu dolor"

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