Si deseamos sinceramente aprender a orar debemos escudriñar lo que Cristo mismo enseñó. Él fue el Maestro por excelencia. Tan importante es para Cristo la oración que, en su primer sermón enseñó a sus oyentes a comunicarse con el cielo.
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa- Mateo 6:5, RV1960.
Los judíos tenían horas designadas para orar. Donde estuvieran a la hora de orar, aunque fuera entre la muchedumbre, se detenían y recitaban su oración en alta voz. Les gustaba ser notados cumpliendo su deber. Fue por eso que Jesús exhortó a sus oyentes con las palabras de Mateo 6:5.
Veamos algunas lecciones extraídas de este versículo:
¿Ya evaluaste tu oración en público?
¿Se asemeja a la enseñanza de Cristo?
¿Cuál es tu motivo para orar?
¿Te atreves a comenzar de nuevo y aprender a orar según la clase que Cristo mismo dio?
Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.” Marcos 2:3
Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Marcos 2:4-5
Había en Capernaúm un paralítico que carecía de toda esperanza para su enfermedad. Había buscado en los líderes religiosos algún vestigio de esperanza y liberación de sus sentimientos de culpa. Sabía que su enfermedad era el resultado de una vida licensiosa. Pero ellos no le señalaron al médico divino, sino que lo alejaron cruelmente, actuando sin compasión y sin interés en su salud. Lo perturbaba el remordimiento de una vida llena de decisiones equivocadas…
¿Amigos?
Sus amigos lo motivaron a poner su esperanza en Jesús. Allí estuvieron, cerca de él. Cuando él aceptó ir a Jesús y les pidió ayuda para llegar, los amigos se pusieron en acción decidida.
No se desalentaron al llegar a la casa de Pedro y ver tan grande multitud. El mismo paralítico les indicó la estrategia a seguir: Abrir un boquete en el techo. Mostró perseverancia. No estuvo dispuesto a marcharse sin la bendición que había ido a buscar. No estuvo dispuesto a dejar pasar la bendita oportunidad.
La pluma inspirada describe la escena:
“Repetidas veces, los que transportaban al paralítico trataron de abrirse paso a través de la muchedumbre, pero en vano. El enfermo miraba en derredor suyo, con angustia indecible. ¿Cómo podía abandonar su esperanza cuando la ayuda que había anhelado durante tanto tiempo estaba tan cerca? Por su indicación, sus amigos le llevaron al techo de la casa, y abriendo un boquete en dicho techo, le bajaron a los pies de Jesús. El discurso quedó interrumpido. El Salvador miró el rostro entristecido, y vió los ojos suplicantes que se clavaban en él. Comprendía el caso; había atraído a sí este espíritu perplejo y combatido por la duda. Mientras el paralítico estaba todavía en su casa, el Salvador había convencido su conciencia. Cuando se arrepintió de sus pecados, y creyó en el poder de Jesús para sanarle, la misericordia vivificadora del Salvador había bendecido primero su corazón anhelante. Jesús había visto el primer destello de la fe convertirse en la creencia de que él era el único auxiliador del pecador, y la había visto fortalecerse con cada esfuerzo hecho para llegar a su presencia.” {DTG 233.3}
Marcos 2:1-12
Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. 2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. 4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: 7 ¿Por qué habla este así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? 8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): 11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.
“Entonces el que había sido traído en una camilla a Jesús, se puso de pie con la elasticidad y fuerza de la juventud. La sangre vivificadora corrió raudamente por sus venas. Todo órgano de su cuerpo se puso en repentina actividad. El rosado color de la salud sucedió a la palidez de la muerte cercana. “Entonces él se levantó luego, y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.” {DTG 235.1}
¿Cómo está tu fe hoy?
La fe de ellos hizo posible el milagro. La fe tuya como intercesor será honrada por el Salvador. Tu oración hace la diferencia para el enfermo. Cristo desea sanar al ser humano de la angustia mental y de la muerte eterna. Incontables veces la salud del alma viene como precursora de la salud física.
No dejes de interceder. Sé tú fiel en cargar a los paralíticos que necesitan llegar ante Cristo para recibir la sanidad integral. Al ver tu fe, el Médico divino realizará la obra que solo él puede hacer.
… Diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Mateo 2:2
Damos gloria a Dios y gracias al Padre celestial por darnos el privilegio de ver una semana más, un sábado más, y de poder detenernos ante la presencia de nuestro Creador para adorarle.
Anhelamos renovar nuestro compromiso de oración por hijos, familiares, amigos y conocidos. Estamos más cerca de la venido de nuestro Redentor. Queremos verle cara a cara, sin que ninguno de nuestros amados quede fuera de ese círculo de salvación.
¿Te parece larga la jornada de oración sin ver los resultados que buscas? ¿Qué preguntas vienen a tu mente y a tu corazón? Esta no es una jornada para los de ánimo débil. El ejemplo de los sabios del oriente nos muestra que es sabio quien persevera en su cometido si desea lograr el anhelo que el Espíritu Santo puso en su corazón.
Los sabios del oriente viajaron desde tierras lejanas, sin autos ni otro método de transporte que sus camellos. Viajaron, estudiaron, se animaron unos a otros. Continuaron su travesía nocturna siguiendo al lucero que les alumbraba y les guiaba en su trayectoria divinamente inspirada.
Una pregunta nos debe llevar a reflexionar. Si alguien buscara llegar a Cristo, ¿me buscaría a mí para llegar a su presencia? ¿Brilla su luz en mi vida tan fuertemente que se distingue como diferente y especial? ¿Brilla en mí la presencia de Cristo? ¿Brilla cuando estoy enferma, cuando tengo desafíos, cuando me faltan respuestas como cuando todo marcha bien?
“Su estrella hemos visto”, fue el testimonio de los sabios.
Mi oración:
Padre celestial, alabado sea tu nombre por la forma como guías a quienes tienen interés en Cristo Jesús. Hoy reconozco que sólo tú, la Luz del mundo, puedes atraer a nuestros amados hacia ti. Por eso suplico que tomes control de cada área de mi vida y la llenes de tu presencia. Que todos puedan verte a ti, y no a mí. Que tu luz, tu amor y tu verdad brillen potentemente para que muchos te conozcan. Limpia mi vida para que se refleje a través de mí tu nítida luz, que los lleve hasta La ESTRELLA DE LA MAÑANA, Cristo Jesús. Que tu Reino sea expandido porque muchos te acepten como Salvador personal; porque, como los sabios de oriente puedan testificar: “Su estrella hemos visto”. En el nombre de Jesús, Amén 2026
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10-11
Siglos habían transcurrido desde que Cristo dio a Adán y Eva la promesa de que vendría un Salvador. Los amigos de Dios, esos hombres que se destacaron como fieles portadores de la promesa, habían fallecido.
El pueblo escogido de Dios vivía ahora oprimido por el dominio romano. Sus vidas se desvanecían sin una razón de ser ni una vislumbre del más allá. Ya no se escuchaba a ningún profeta proclamar la venida del Libertador. No obstante, quedaban fieles que suspiraban por el Mesías prometido.
El mundo hasta entonces conocido estaba unificado bajo un mismo gobierno. El griego era la lengua literaria aceptada por todos y las Escrituras habían sido traducidas siglos antes. La gente anhelaba un propósito, una razón para vivir.
Pero, como las estrellas en la vasta órbita de su derrotero señalado, los propósitos de Dios no conocen premura ni demora. DTG 23.3
En aquel entonces los sistemas paganos estaban perdiendo su poder sobre la gente. Los hombres se hallaban cansados de ceremonias y fábulas. Deseaban con vehemencia una religión que dejase satisfecho el corazón. Aunque la luz de la verdad parecía haberse apartado de los hombres, había almas que buscaban la luz, llenas de perplejidad y tristeza. Anhelaban conocer al Dios vivo, a fin de tener cierta seguridad de una vida allende la tumba. DTG, 24.1
El pecado había llegado a ser una ciencia, y el vicio era consagrado como parte de la religión. La rebelión había hundido sus raíces en el corazón, y la hostilidad del hombre era muy violenta contra el cielo. Se había demostrado ante el universo que, separada de Dios, la humanidad no puede ser elevada. Un nuevo elemento de vida y poder tiene que ser impartido por Aquel que hizo el mundo. DTG 28.1
¿Puedes imaginarte a los humildes pastores que cuidaban sus rebaños en las colinas de Belén? ¿Cuáles eran sus conversaciones? Ellos cuidaban a las ovejas. Sufrían al tener que separarse de las ovejas que eran llevadas como sacrificio por el pecado en las ceremonias. ¿Tendría para ellos sentido todo eso? Anhelaban en sus corazones, más que otros, ver el cumplimiento de las profecías.
Pero esa noche, Dios escuchó su clamor y los anhelos de sus corazones sedientos de salvación. Su rutinaria noche se tornó primero en temor, luego en un gozo indescriptible cuando se les presentó un ángel del Señor con gran resplandor. La noticia les cortó la respiración.
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lucas 2:10-11
La explosión de luces de la multitud de huestes celestiales fue algo que jamás ha sido descrita acertadamente. Irrumpieron en cantos de alabanza con gozo inenarrable porque había sido hecha realidad la promesa de un Salvador para la humanidad. Ya no necesitaba el mortal vivir sin sentido ni motivo. El cielo había irrumpido en la tierra para traer luz, esperanza, propósito y salvación.
Meditar en la condición de nuestro mundo actualmente nos ayuda a ver que la humanidad en general vive desconcertada por el dolor, abrumada por las malas noticias, desesperada por la incapacidad de los gobiernos humanos de poner fin a la desgracia ni de asegurar la paz.
Este es el momento crítico en la historia de la humanidad. Cristo el Señor es la respuesta hoy como lo fue en antaño. Él vino a traer paz, esperanza y salvación. Cristo el Señor es hoy la respuesta como lo fue para los humildes pastores. El tiempo es ahora cuando el Espíritu Santo está alcanzando a aquellos que reconocen que sin una intervención divina no hay solución para el sufrimiento de la humanidad. El Espíritu Santo está llevando corazones a Cristo el Señor para que guíe sus vidas y sus pasos hacia la patria celestial.
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS”. -Lucas 1:31
Noticias que cambian vidas
Mi hijo llamó desde la escuela esa mañana: “Por favor enciende el televisor para que veas las noticias”, — dijo.
En Estados Unidos el martes, 11 de Septiembre del 2001, ahora comúnmente conocido mundialmente como el 9/11 se refiere al día en que la nación vivió cuatro ataques terroristas islámicos por al-Qaeda que dejaron a la nación destrozada, con la pérdida de cerca de 3000 vidas. La tragedia impactó al mundo entero.
Conocí personalmente la historia de una propuesta de matrimonio pospuesta allí. Sus vidas escaparon el peligro casi inexplicablemente. Leí incontables historias de vidas salvadas por un inusual atraso, y por cosas que, en el diario vivir parecen insignificantes pero que, a la luz de esa tragedia, podemos aseverar, sin equivocación, que sucedieron por intervención divina.
Muchos años después de ese ataque, miles de bomberos y otros que respondieron a la emergencia, han sido diagnosticados con cáncer y miles han muerto en consecuencia a la exposición tóxica del 9/11. A décadas de aquél fatídico día, esa trágica noticia continúa impactando y cobrando vidas.
Cambios drásticos surgieron en cada ámbito: El gobierno creó el Departamento de Seguridad Nacional. Se perdió mucha privacidad personal, se impusieron revisiones de identidad, restricciones de vuelo en atuendo y equipaje. Se fortificaron las cabinas de los aviones. Se cambiaron pólizas de inmigración. Continuamente se debate el beneficio de privacidad versus seguridad. Hay un intensificado sentido de alerta en nuestro entorno diario.
La noticia de Jesús
Las noticias nos impactan. Unas destruyen, otras nos inspiran; unas nos mueven, otras nos paralizan. Pero hay noticias que salvan. ¡Jesús es esa noticia que cambia y salva!
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.” -Lucas 1:31.
Para María esta noticia lo cambió todo. Cambió su día, cambió su cuerpo, sus planes, sus relaciones, su responsabilidad, cambió la percepción de otros hacia ella, cambió su destino; además, cambió su paz y seguridad, cambió sus suspiros, su rutina, su vida entera; incluso, cambió su oración.
La noticia del nacimiento de Jesús para siempre dividió la historia de la humanidad en un antes y un después. Dividió las páginas sagradas en un antiguo y nuevo testamento. Jesús dividió a la humanidad entre creyentes e incrédulos; entre cristianos y paganos, entre fieles e infieles. Cristo lo cambia todo. Las vidas que cambió en su ministerio terrenal todavía nos inspiran desde la antigüedad. ¿Crees que puede cambiar un corazón endurecido por la vida, por el sufrimiento o por la indiferencia? Todavía él cambia vidas. Es por eso que oramos, clamamos y anhelamos que la noticia de Cristo llegue a los corazones de nuestros amados.
”Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,[a] porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”- Mateo 1:21
¿Alguna vez sentiste curiosidad por preguntar el nombre de un bebé? ¿Qué viene a tu mente cuando te dicen el nombre de un bebé? ¿Cómo reaccionas? ¿Alguna vez escuchaste el nombre de un bebé y pensaste que ese nombre no era el apropiado para la criatura?
¿Por qué somos tan curiosos por saber cuál es el nombre del bebé?
Es privilegio de los padres escoger el nombre que llevará su hijo. Es derecho y responsabilidad paterna el asignar su nombre. Quien no lo hace corre el peligro de designarse como irresponsable, desinteresado, charlatán y peores calificativos.
Es normal que parte del período del embarazo los padres se interesen en buscar un nombre para su bebé y hoy día se publican libros y muchos artículos para guiar a los padres y facilitarles la tarea de conseguir un nombre que les guste a ambos. Ya desde antes de nacer se envían a personalizar objetos como frazadas, juguetes, toallas, ropa y otros artículos con el nombre seleccionado para el bebé. Y las familias practican repetir el nombre junto a los apellidos del bebé para asegurarse de que suena y combina bien con ellos.
¿Alguna vez te detuviste a pensar en que algunas madres no llegaron a disfrutar de ese privilegio? ¿Qué cosas pueden causarle a la madre no participar de tan importante decisión?
En los tiempos bíblicos no se escogía el nombre antes del nacimiento.
Génesis 5:29 y llamó su nombre Noé,[a] diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo Génesis 5:29 Esto es, Consuelo, o Descanso.
Génesis 16:15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.
Génesis 21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.
Génesis 35:18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni;[a] mas su padre lo llamó Benjamín.[
Génesis 4:25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set:[a] Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.
Éxodo 2:10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés,[a] diciendo: Porque de las aguas lo saqué.[b]
Éxodo 2:22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero[a] soy en tierra ajena.
1 Samuel 1:20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.
Se llama Jesús
Cuando uno busca información al respecto nota que el nombre se asignaba cierto tiempo después del nacimiento, cuando ya podían notarse algunos rasgos del carácter del bebé.
No sucedió así con Jesús. María y José no tuvieron ninguna decisión que hacer al respecto. Su nombre estaba asignado desde la eternidad. Su nombre designa su propósito, su misión. Esa misión es salvar. Cuando nosotros oramos, lo hacemos en el nombre del único que puede salvar. Él es invicto. Él no cambia ni cambiará. Él es fiel.
Palabra de Dios para hoy: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmos 51:10
Cuando la casa está sucia, se comienza un proceso de limpieza.
Se organizan las cosas: Se levantan, se mueven, se botan o guardan las cosas que están en el piso, tales como ropa, zapatos, y otros objetos.
Se quita el polvo.
Si es un dormitorio, generalmente se cambia la ropa de cama.
Se barre.
Se vacía el zafacón.
Se pasa mapo.
Se añade fragancia (opcional)
Se añade el toque final de su preferencia.
¿Cómo se limpia un corazón?
Ordenar/ organizar:
Salmo 119: 5-6¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese a todos tus mandamientos.
Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
Quitar polvo:
Necesitamos el discernimiento del Espíritu Santo para ver nuestra necesidad.
Salmo 119:18 Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley.
Cambiar ropa de cama: Cambio de apariencia o de aquello bajo lo cual nos resguardamos
Génesis 35:2-Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos
Barrer
Isaías 57:14 Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.
Vaciar zafacón-desechar
Salmos 37:8 Deja la ira, desecha el enojo: No te excites en manera alguna a hacer lo malo.
1 Pedro 2:1-Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones…
1 Timoteo 4:7–Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;
2 Timoteo 2:23– Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.
Pasar mapo
Salmo 119:6 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Añadir fragancia
Salmo 119:10-14 – 10Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.
11 En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
12 Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos.
13 Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.
14 Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza.
Toque final
Salmo 119:15-16 15 En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. 16 Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras.
Querido Padre celestial,
Te alabo por tu bondad y tu amor. Gracias te doy por la oración. Escucha hoy mi súplica en mi favor y a favor de mis hijos. Perdona toda mi maldad. Obra según tu poder que es incomparable. Necesito el discernimiento necesario para ver mis faltas, mis transgresiones y mi verdadera condición de modo que de todo corazón yo me arrepienta. Quita de mí toda apariencia, actitud e hipocresía y vísteme con el manto de la justicia de Cristo Jesús. Hoy vuelvo a ti, quiero cambiar de la dirección equivocada por donde anduve. Quito hoy las excusas del camino, que me son tropiezo. Hoy pongo toda la basura que hay en mi vida (Impaciencia, malicia, pereza, falta de perdón, falta de bondad, malos recuerdos, todo… en el zafacón para desecharlo y alejarlo de mí.
Éxodo 14:14-Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
El recién liberado pueblo de Israel marchaba emocionado y excitado rumbo a la tierra de la Promesa. El árido desierto no les parecía tan cruento puesto que su destino era halagador en gran manera. Iban cargados de riquezas regaladas a ellos por los mismos opresores. ¿Cuánto tiempo tomaría el viaje? ¿Semanas o cuánto más? Tras tantos años en cautiverio ni siquiera la perspectiva de pasar unas semanas en el desierto les sobrecogía.
La perspectiva era halagadora: no más pobreza, no más esclavitud, no más abuso ni maltrato. Ahora ellos tendrían oportunidades para vivir dignamente. Esa esperanza les daba bríos para continuar su travesía alumbrados por la columna de fuego que también les servía para proveerles calor en la noche fría. La columna de nube les favorecía en el día y les daba sombra, evitando que el sol les hiriera sin compasión.
De pronto un ruido espantoso llamó su atención. Allí a todo dar venia el ejército de Faraón. ¡Quedaron sin vía de escape, entre el mar y un ejército furioso!
Esta emergencia no tomó por sorpresa a Moisés. Él obedeció la indicación divina, por eso estaban allí y él había sido preparado por Dios.
¿Se acerca rugiendo el ejército del infiel y frente a ti hay únicamente un mar de imposibilidades?
¿Se esfumaron repentinamente tus sueños y el enemigo te grita que no hay escapatoria?
¿Seguirás comprometido con la oración intercesora?
Promesa para hoy:
Éxodo 14:14-Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
Primero viene la promesa: “Jehová peleará por vosotros.”
Después está la instrucción para ti y para mí: “Vosotros estaréis tranquilos”.
El mismo Dios que quitó las ruedas de los carros egipcios, el Dios que abrió camino seco en medio del mar, el Dios que llevó a tan grande multitud a salvo a la otra orilla y ahogó a sus enemigos, hoy dice: “¡Marcha peleando tus batallas de rodillas, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad! Marcha en oración, sin desmayar ni desconfiar. Yo pelearé tus batallas y tú tendrás seguridad en mí y paz”.
El CALENDARIO es un recurso que me ha dado buenos resultados y puede ayudar a toda una comunidad o congregación a envolverse en oración. Es sencillo y no requiere inversión de dinero. Lo que sí requiere es ser diligente en reunir los nombres de cada miembro del grupo o congregación. Lo he usado efectivamente con jóvenes, adultos, grupos de damas, niños, etc.
Ventajas de ésta idea:
Incluye a cada familia o miembro.
Deja lugar para orar específicamente por los líderes, la familia pastoral, y los diversos niveles de liderazgo eclesiástico dentro de la organización.
También permite añadir algún proyecto especial según sea necesario.
Esta idea permite el que cada familia sepa con seguridad qué día del mes se estará orando por ellos.
Promueve la constancia, perseverancia, etc.
Ayuda a cada integrante a familiarizarse con los nombres de todas las familias o miembros del grupo.
Promueve la empatía y el interés por los demás.
Además, ¿Sabías que el orar por personsas específicas promueve la unidad y el amor entre y por quienes oras?
NOTA: El ejemplo de arriba (que puedes descargar) muestra una lista en orden alfabético porque es fácil ayudar a recordar y seguir un orden. Sin embargo, usted puede usar otro criterio, si lo cree necesario.
¿Se anima?
Comente más abajo qué le parece la idea, y cuál ha sido su experiencia con una herramienta tal.
Dios le bendiga al esforzarse por promover un ambiente de oración en su círculo de influencia.
Veamos Juan 17:9 -Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,
Esta oración fue como un preludio al sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario. Jesús, quien vivió una vida de constante comunicación con el cielo, fue muy intencional en este tiempo de comunión con su Padre celestial. Esta oración muestra el corazón de Cristo, tierno, amoroso, interesado hasta lo sumo en el bienestar de los suyos, asegurándose de que no les faltara nada a quienes tanto amaba.
¿Sabías? La oración intercesora nos acerca a Cristo. De esta oración podemos aprender a orar por nuestros seres amados y otros en nuestro círculo de influencia.
Juan 17:9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,
“Yo ruego por ellos”-¡Jesús, el Dios Creador, ese que se comprometió desde antes de la fundación del mundo a ser el sacrificio sustitutorio si el hombre fallaba… ese mismo Jesús no pedía tranquilamente, sino que rogaba con lágrimas a su Padre en un momento tan crucial!
“Ellos”-¿Quiénes eran ellos? Piensa en aquellos por quienes están orando. ¿Quiénes son y qué significa cada uno de ellos para ti? Para Cristo eran…amigos, compañeros, hijos, discípulos, testigos de su poder y de su amor compasivo… ellos eran su familia terrenal.
“No ruego por el mundo, sino por los que me diste”-El interés del momento no era el mundo, sino aquellos que Dios Padre le había dado. ¿Reconoces que cada uno de tus hijos y también tus familiares, amigos, etc., te son dados por Dios mismo?
“Porque tuyos son”-Independientemente de la postura individual de cada persona por quien oramos, Cristo reconoció que les habían sido entregados para devolverlos para el Reino de Dios. Si vivimos y oramos con esta perspectiva en mente, nos será más llevadera la jornada con cada uno de aquellos por quienes oramos, independientemente de los desafíos que cada uno conlleva.
Amante Padre celestial, gracias por cada uno de aquellos que me has dado. Gracias individual y colectivamente por ellos. Gracias porque deseas salvarles. Gracias porque pones en mí la necesidad de venir ante ti con el clamor en esta hora crucial en que vivimos. Padre ruego por los que me diste. Son mis amados. Mira cuánto te necesitan. Obra para que ninguno falte cuando tú vengas a buscarnos. Gracias porque Jesús murió para salvarlos a ellos también y tú les amas más que nadie. Gracias por escuchar y contestar mi clamor en su favor. En el nombre de Jesús, Amén.