El contexto de esta promesa nos habla del cautiverio en Babilonia. Habla de un tiempo específico que Dios tiene para visitar a su pueblo y cumplir la promesa de bendición a los suyos. La promesa hace claro que Dios nos mantiene en sus pensamientos para prodigarnos bendiciones mucho mayores de las que esperamos.
Espera
No importa cuánto tiempo hace que estás orando por la salvación de tus amados. Sigue orando. Su promesa sigue en pie y tiene un tiempo para su cumplimiento. La promesa declara que Dios nos dará el fin que esperamos. Esperar no es algo que nos gusta; pero esperar en Dios no es lo mismo que esperar por un ser humano, ni por entidades humanas. La espera en Dios está marcada y respaldada por su fidelidad. Está basada en su amor por ti que oras, y en su inmenso amor por aquellos que necesitan su gracia redentora. Que no te desanime el paso de los años. Dios ya está obrando. Dios contestará. La bendición que anhelamos vendrá.
Oremos
Amante Padre celestial:
Te damos muchas gracias por tu promesa. Gracias porque tu deseo de bendecir y salvar a nuestra familia sobrepasa nuestro entendimiento. Te alabamos y agradecemos profundamente porque nos muestras que el tiempo de la respuesta que esperamos está claramente marcado en tu agenda. Mientras esperamos, nos regocijamos en tu misericordia y alabamos tu nombre. Nuestro corazón rebosa con el gozo de la salvación que tú estás obrando en cada uno que hemos traído ante el trono de la gracia. Oramos, agradecemos y confiamos en el nombre precioso de Jesús, Amén.
COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?
- Repasa en silencio la promesa para hoy.
- Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
- Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
- Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
©Rhodi Alers de López
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.


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