Escuela de Oración-Inspiración para hoy: Paciencia

¿Cuán paciente eres? ¿Sabes que la paciencia tiene remuneración? ¿Qué experiencias has vivido donde has visto el resultado de continuar persistentemente hasta ver el fruto de tu esfuerzo y paciencia? Nuestro texto escogido por Dios para motivarnos hoy nos habla de correr con paciencia.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:1-2

Este pasaje nos invita a un enfoque de victoria que requiere actividad consistente, perseverancia diaria, y un enfoque más alto que lo que nuestros ojos carnales pueden ver a simple vista. Correr con paciencia nos permite meditar a lo largo de la carrera en el resultado que esperamos obtener tras ese esfuerzo coordinado y persistente.

No nos damos por vencidos fácilmente por el hecho de encontrar algún contratiempo. ¿Acaso no continuó Cristo con su misión a pesar de que tantos no lo reconocieron como el enviado de Dios ni recibieron sus enseñanzas como una bendición que los liberaría espiritualmente? A lo largo de la senda hemos de encontrar situaciones que procuren desanimar, menguar interés y dedicar el tiempo a otras actividades. Sin embargo, el Espíritu Santo nos recuerda la importancia de correr con paciencia, sin perder de vista el resultado que deseamos obtener. Y es el mismo Espíritu Santo quien nos capacitará para obtener el premio final. ¡Gloria a Dios!

COMENTA: ¿Qué resultado anhelas obtener tú? ¿Estás dispuesto a correr con paciencia? Dios te bendiga y llene de paciencia y renovado compromiso con Dios para alcanzar la meta propuesta. ©Rhodi Alers de López, 2026

Ayuno & Oración por Hijos-Ora la Palabra: Marcos 2:3

 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.” Marcos 2:3

Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Marcos 2:4-5

Había en Capernaúm un paralítico que carecía de toda esperanza para su enfermedad. Había buscado en los líderes religiosos algún vestigio de esperanza y liberación de sus sentimientos de culpa. Sabía que su enfermedad era el resultado de una vida licensiosa. Pero ellos no le señalaron al médico divino, sino que lo alejaron cruelmente, actuando sin compasión y sin interés en su salud. Lo perturbaba el remordimiento de una vida llena de decisiones equivocadas…

¿Amigos?

Sus amigos lo motivaron a poner su esperanza en Jesús. Allí estuvieron, cerca de él. Cuando él aceptó ir a Jesús y les pidió ayuda para llegar, los amigos se pusieron en acción decidida.

No se desalentaron al llegar a la casa de Pedro y ver tan grande multitud. El mismo paralítico les indicó la estrategia a seguir: Abrir un boquete en el techo. Mostró perseverancia. No estuvo dispuesto a marcharse sin la bendición que había ido a buscar. No estuvo dispuesto a dejar pasar la bendita oportunidad.

La pluma inspirada describe la escena:

“Repetidas veces, los que transportaban al paralítico trataron de abrirse paso a través de la muchedumbre, pero en vano. El enfermo miraba en derredor suyo, con angustia indecible. ¿Cómo podía abandonar su esperanza cuando la ayuda que había anhelado durante tanto tiempo estaba tan cerca? Por su indicación, sus amigos le llevaron al techo de la casa, y abriendo un boquete en dicho techo, le bajaron a los pies de Jesús. El discurso quedó interrumpido. El Salvador miró el rostro entristecido, y vió los ojos suplicantes que se clavaban en él. Comprendía el caso; había atraído a sí este espíritu perplejo y combatido por la duda. Mientras el paralítico estaba todavía en su casa, el Salvador había convencido su conciencia. Cuando se arrepintió de sus pecados, y creyó en el poder de Jesús para sanarle, la misericordia vivificadora del Salvador había bendecido primero su corazón anhelante. Jesús había visto el primer destello de la fe convertirse en la creencia de que él era el único auxiliador del pecador, y la había visto fortalecerse con cada esfuerzo hecho para llegar a su presencia.” {DTG 233.3}

Marcos 2:1-12

Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla este así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): 11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.

“Entonces el que había sido traído en una camilla a Jesús, se puso de pie con la elasticidad y fuerza de la juventud. La sangre vivificadora corrió raudamente por sus venas. Todo órgano de su cuerpo se puso en repentina actividad. El rosado color de la salud sucedió a la palidez de la muerte cercana. “Entonces él se levantó luego, y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.” {DTG 235.1}

¿Cómo está tu fe hoy?

La fe de ellos hizo posible el milagro. La fe tuya como intercesor será honrada por el Salvador. Tu oración hace la diferencia para el enfermo. Cristo desea sanar al ser humano de la angustia mental y de la muerte eterna. Incontables veces la salud del alma viene como precursora de la salud física.

No dejes de interceder. Sé tú fiel en cargar a los paralíticos que necesitan llegar ante Cristo para recibir la sanidad integral. Al ver tu fe, el Médico divino realizará la obra que solo él puede hacer.

Querido Padre, gracias por tu capacidad de ver cada corazón y atraerlo a ti. Gracias por ser el Médico que sana el alma y también el cuerpo. No me dejes desmayar ni retroceder. Dame las fuerzas para creer y continuar cargando en oración a quienes en mi círculo de influencia necesitan la sanidad divina. Gracias por honrar mi débil fe y sanar a quienes con amor traigo ante tu presencia. En el nombre de Jesús, Amén ©Rhodi Alers de López, 2026

Notitas de Victoria-Isaías 55:6-7

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar (Isaías 55:6-7).

Quien se reconoce pecador y, arrepentido, busca a Jehová, no queda chasqueado. No queda frustrado ni queda desatendido. Tal es el amor de Dios por el pecador por quien Cristo murió: el Padre acepta con solicitud toda súplica, todo clamor, todo reconocimiento humano de nuestra gran necesidad.

Sin embargo, hay un tiempo límite, y ningún ser humano conoce cuándo se acabará la oportunidad. Búscalo hoy. Llámalo hoy y vivirás en victoria. Dios está tan cerca como una oración. Mañana puede ser muy tarde. ©Rhodi alers de López, 2026

ESCUELA DE ORACIÓN-Inspiración para hoy-Balbuceos…

Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

¿Has visto a un padre o una madre despreciar a su bebé cuando el pequeño intenta hablarle? ¡NO! Cuando algún bebé hace el más mínimo intento por hablar, todos en su cercanía prestan cuidadosa atención.

¿Te imaginas a Cristo con un bebé en sus brazos y una gran sonrisa mientras escucha al bebé hacer sonidos cortos buscando hablarle?

Ningún padre deja de prestar atención a su bebé porque no pueda todavía expresarse como un profesional. Atiende cada intento, cada gesto, cada deseo de comunicarse con él como algo tan valioso que vale la pena poner todo su interés. Todo lo demás puede esperar. Cada “agú” del bebé es una inmensa alegría para la familia y los demás en su cercanía.

Cuando tú y yo intentamos orar, así nuestro Padre, el Creador del universo, se inclina con amor a escuchar el balbuceo de un bebé que desea comunicarse con él a toda costa. El cielo entero escucha con atención, dispuesto a disfrutar nuestra compañía y listo para proveer auxilio, según sea necesario. Así que, no temas no saber orar. La oración es una ciencia que se aprende poco a poco, con paciencia y perseverancia. Además, Dios envía a su Santo Espíritu para enseñarnos a desarrollar una comunicación vital y efectiva con el cielo. ¡Gloria a Dios!

Oh, Señor, ¡enséñanos a orar! En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2026

Escuela de Oración, No. 1-Método S. O. A. P.

 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Lucas 11:1

¿A qué maestro o instructor no le agrada oír de su alumno el pedido, “Enséñame”? Esta petición de un discípulo de Cristo nos deja claro que nadie nace sabiendo orar. Significa que podemos aprender a orar. Denota que nos es necesario el aprendizaje si deseamos tener una relación significativa con Dios.

La oración de Jesús es un modelo o patrón de cómo acercarnos a nuestro Padre celestial en oración, pero no significa que necesitamos aprenderla, recitarla y conformarnos con eso. Sí es una oración que encierra mucho, es corta y precisa y completa en sí misma. “El Padrenuestro“, como se conoce la oración modelo es rica en enseñanza, profundidad y alcance.

Comparto un método, y herramienta valiosa para profundizar en el estudio de la Biblia y en el diálogo con Dios. Es el método S.O.A.P. Este método nos ayudará a conocer mejor a Dios. Veámoslo paso a paso.

S-Significa “Santa Escritura”-¿Qué porción de la Biblia leerás hoy? Escribe la referencia bíblica y el texto completo.

  • EJEMPLO: Mateo 7:7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

O-Significa Observación-¿Qué capta tu atención? Puede ser una palabra, frase, algún concepto, etc. ¿Qué detalle sobresale?

  • EJEMPLO: Tres promesas.

A-Significa Aplicación-¿Cómo se aplica esa lectura a tu vida?

  • EJEMPLO: Cada promesa requiere acción de mi parte para su cumplimiento.

P-Significa Plática | Tu oración al respecto, que no siempre es un pedido. Piensa: ¿Cómo dialogarías con Dios sobre el pasaje? ¿Te motiva ese pasaje a alabar y/o agradecer a Dios por algo específico? Si encuentras una invitación, cuál será tu respuesta a Dios. ¿Le pedirías algo? En esta parte se toma en cuenta todo lo anterior. No debe hacerse a la ligera, sino reflexionando sobre el texto, su contenido, significado y aplicación.

  • EJEMPLO: Padre celestial, te alabo por tu disposición de bendecir mi vida en respuesta a mi decisión de acudir a ti en busca de ayuda. | Hoy me propongo creerte y depender de ti en cada situación. En el nombre de Jesús, Amén.

IMPORTANTE: Éste método no es algo que debe hacerse por cumplir con ciertos pasos o instrucciones. Tiene el propósito de que aprovechemos mejor nuestro tiempo de ESTUDIO de la Sagrada Escritura. Esa es su voz en el diálogo que es una oración privada. Debe ayudarnos a crecer en el conocimiento de Dios y de moldear nuestra vida para que se asemeje cada día más a nuestro ejemplo que es Cristo Jesús.

Tras los cuatro pasos descritos arriba, lee el pasaje nuevamente. ¿Qué más quieres conversar con Dios al respecto? Háblale otra vez. Puedes continuar añadiendo (y escribiendo) tu parte del diálogo. Habla a Dios sobre lo que vas descubriendo y aprendiendo en el estudio. Poco a poco, notarás el progreso espiritual.

¿Sabías?

Cuando tú lees su Palabra detenidamente, estás escuchando su voz.

Cuando tú oras, él te escucha cortésmente.

Así que, sin prisa, lee el pasaje. Reflexiona. Piensa en lo que Dios te está hablando. No le contestes a la ligera. Mantén el diálogo con Dios sobre el pasaje hasta que tu mente haya comprendido su mensaje para ti. No te levantes de allí hasta que tu corazón esté listo y dispuesto para vivirlo.

¿Te animas? ¿Estás listo?

Separa tu cuaderno para éste propósito.

En cada ocasión, escribe en una lista descendiente cada parte del método (o sus letras representativas). O sea:

  • Sagrada Escritura (Escribe los versículos con su cita). Deja un espacio entre el siguiente paso.
  • Observación…
  • Aplicación…
  • Plática…

COMENTA MÁS ABAJO cómo te resulta éste método y cualquier pregunta que tengas al respecto. Ya estoy orando por ti para que recibas la bendición que Dios tiene separada para ti.

SI ÉSTE ARTÍCULO TE INSPIRA, MOTIVA Y BENDICE, COMPARTE CON OTROS.

© Rhodi Alers de López, 2026

Ayuno y Oración por la salvación de hijos y familia-Cristo el Señor

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10-11

Siglos habían transcurrido desde que Cristo dio a Adán y Eva la promesa de que vendría un Salvador. Los amigos de Dios, esos hombres que se destacaron como fieles portadores de la promesa, habían fallecido.

El pueblo escogido de Dios vivía ahora oprimido por el dominio romano. Sus vidas se desvanecían sin una razón de ser ni una vislumbre del más allá. Ya no se escuchaba a ningún profeta proclamar la venida del Libertador. No obstante, quedaban fieles que suspiraban por el Mesías prometido.

El mundo hasta entonces conocido estaba unificado bajo un mismo gobierno. El griego era la lengua literaria aceptada por todos y las Escrituras habían sido traducidas siglos antes. La gente anhelaba un propósito, una razón para vivir.

Pero, como las estrellas en la vasta órbita de su derrotero señalado, los propósitos de Dios no conocen premura ni demora. DTG 23.3

En aquel entonces los sistemas paganos estaban perdiendo su poder sobre la gente. Los hombres se hallaban cansados de ceremonias y fábulas. Deseaban con vehemencia una religión que dejase satisfecho el corazón. Aunque la luz de la verdad parecía haberse apartado de los hombres, había almas que buscaban la luz, llenas de perplejidad y tristeza. Anhelaban conocer al Dios vivo, a fin de tener cierta seguridad de una vida allende la tumba. DTG, 24.1 

El pecado había llegado a ser una ciencia, y el vicio era consagrado como parte de la religión. La rebelión había hundido sus raíces en el corazón, y la hostilidad del hombre era muy violenta contra el cielo. Se había demostrado ante el universo que, separada de Dios, la humanidad no puede ser elevada. Un nuevo elemento de vida y poder tiene que ser impartido por Aquel que hizo el mundo. DTG 28.1

¿Puedes imaginarte a los humildes pastores que cuidaban sus rebaños en las colinas de Belén? ¿Cuáles eran sus conversaciones? Ellos cuidaban a las ovejas. Sufrían al tener que separarse de las ovejas que eran llevadas como sacrificio por el pecado en las ceremonias. ¿Tendría para ellos sentido todo eso? Anhelaban en sus corazones, más que otros, ver el cumplimiento de las profecías.

Pero esa noche, Dios escuchó su clamor y los anhelos de sus corazones sedientos de salvación. Su rutinaria noche se tornó primero en temor, luego en un gozo indescriptible cuando se les presentó un ángel del Señor con  gran resplandor. La noticia les cortó la respiración.

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lucas 2:10-11

La explosión de luces de la multitud de huestes celestiales fue algo que jamás ha sido descrita acertadamente. Irrumpieron en cantos de alabanza con gozo inenarrable porque había sido hecha realidad la promesa de un Salvador para la humanidad. Ya no necesitaba el mortal vivir sin sentido ni motivo. El cielo había irrumpido en la tierra para traer luz, esperanza, propósito y salvación.

Meditar en la condición de nuestro mundo actualmente nos ayuda a ver que la humanidad en general vive desconcertada por el dolor, abrumada por las malas noticias, desesperada por la incapacidad de los gobiernos humanos de poner fin a la desgracia ni de asegurar la paz. 

Este es el momento crítico en la historia de la humanidad. Cristo el Señor es la respuesta hoy como lo fue en antaño. Él vino a traer paz, esperanza y salvación.  Cristo el Señor es hoy la respuesta como lo fue para los humildes pastores.  El tiempo es ahora cuando el Espíritu Santo está alcanzando a aquellos que reconocen que sin una intervención divina no hay solución para el sufrimiento de la humanidad. El Espíritu Santo está llevando corazones a Cristo el Señor para que guíe sus vidas y sus pasos hacia la patria celestial.

Gracias, Padre celestial, por esa noticia que llenó de gozo el abrumado corazón de los pastores aquella noche en las colinas de Belén. Gracias porque esa noticia nos llena a nosotros hoy de esperanza y aun de paz en medio del dolor. No estamos a la deriva. Cristo el Señor es nuestro Salvador y salvará a cada uno que suspira por algo mejor y escuche su invitación. Prepara el corazón de nuestros amados para que corran a los brazos de Jesús, así como los pastores corrieron para ver al niño en el pesebre.  En el nombre de Jesús, que hoy intercede por nosotros ante el Padre, suplicamos estas bendiciones con gratitud y gozo, Amén  ©Rhodi Alers de López, 2025

Ayuno y Oración por salvación de hijos y familia-Jesús cambia todo

Promesa para ésta semana

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS”. -Lucas 1:31

Noticias que cambian vidas

Mi hijo llamó desde la escuela esa mañana: “Por favor enciende el televisor para que veas las noticias”, — dijo.

En Estados Unidos el martes, 11 de Septiembre del 2001, ahora comúnmente conocido mundialmente como el 9/11 se refiere al día en que la nación vivió cuatro ataques terroristas islámicos por al-Qaeda que dejaron a la nación destrozada, con la pérdida de cerca de 3000 vidas. La tragedia impactó al mundo entero.

Conocí personalmente la historia de una propuesta de matrimonio pospuesta allí. Sus vidas escaparon el peligro casi inexplicablemente. Leí incontables historias de vidas salvadas por un inusual atraso, y por cosas que, en el diario vivir parecen insignificantes pero que, a la luz de esa tragedia, podemos aseverar, sin equivocación, que sucedieron por intervención divina.

Muchos años después de ese ataque, miles de bomberos y otros que respondieron a la emergencia, han sido diagnosticados con cáncer y miles han muerto en consecuencia a la exposición tóxica del 9/11.  A décadas de aquél fatídico día, esa trágica noticia continúa impactando y cobrando vidas.  

Cambios drásticos surgieron en cada ámbito: El gobierno creó el Departamento de Seguridad Nacional. Se perdió mucha privacidad personal, se impusieron revisiones de identidad, restricciones de vuelo en atuendo y equipaje. Se fortificaron las cabinas de los aviones. Se cambiaron pólizas de inmigración. Continuamente se debate el beneficio de privacidad versus seguridad. Hay un intensificado sentido de alerta en nuestro entorno diario.

La noticia de Jesús

Las noticias nos impactan. Unas destruyen, otras nos inspiran; unas nos mueven, otras nos paralizan. Pero hay noticias que salvan. ¡Jesús es esa noticia que cambia y salva!

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.” -Lucas 1:31.

Para María esta noticia lo cambió todo. Cambió su día, cambió su cuerpo, sus planes, sus relaciones, su responsabilidad, cambió la percepción de otros hacia ella, cambió su destino; además, cambió su paz y seguridad, cambió sus suspiros, su rutina, su vida entera; incluso, cambió su oración.

La noticia del nacimiento de Jesús para siempre dividió la historia de la humanidad en un antes y un después. Dividió las páginas sagradas en un antiguo y nuevo testamento. Jesús dividió a la humanidad entre creyentes e incrédulos; entre cristianos y paganos, entre fieles e infieles. Cristo lo cambia todo. Las vidas que cambió en su ministerio terrenal todavía nos inspiran desde la antigüedad. ¿Crees que puede cambiar un corazón endurecido por la vida, por el sufrimiento o por la indiferencia? Todavía él cambia vidas. Es por eso que oramos, clamamos y anhelamos que la noticia de Cristo llegue a los corazones de nuestros amados.

ORACION:

Padre de amor y misericordia, alabamos tu nombre y te agradecemos por la noticia de Jesús. ¡Cuán caro es a mi corazón el nombre de Jesús! ¡Cuán dulce y asombroso es el nombre de Jesús!  ¡Cuánta paz me da!  Te agradezco porque Jesús todavía cambia vidas, cambia planes, cambia perspectivas y relaciones. Camabia a niños , adoesentes, a jóvenes, adultos y también a la edad dorada. Nuevamente suplico por nuestros hijos, familiares y conocidos, para que tú conciertes ese encuentro con Jesús. Anhelamos que la noticia de Jesús también transforme sus vidas en un templo del Espíritu Santo, donde se te adore en espíritu y en verdad. Gracias porque tu nombre es sinónimo de cambio de vida para vida y sinónimo de salvación eterna. Toca nuestras vidas, nuestra familias, nuestra iglesia, nuestra comunidad y nuestra historia. Gracias porque Jesús es suficiente para obrar, transformar y salvar. En su precioso nombre imploramos y espeamos con alegría, reverncia y gratitud, Amén.         ©Rhodi Alers de López, 2025

Ayuno y Oración por hijos y familia-Un corazón limpio

Palabra de Dios para hoy: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmos 51:10

Cuando la casa está sucia, se comienza un proceso de limpieza.

  1. Se organizan las cosas: Se levantan, se mueven, se botan o guardan las cosas que están en el piso, tales como ropa, zapatos, y otros objetos.
  2. Se quita el polvo.
  3. Si es un dormitorio, generalmente se cambia la ropa de cama.
  4. Se barre.
  5. Se vacía el zafacón.
  6. Se pasa mapo.
  7. Se añade fragancia (opcional)
  8. Se añade el toque final de su preferencia.

¿Cómo se limpia un corazón?

Ordenar/ organizar:

  • Salmo 119: 5-6 ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese a todos tus mandamientos.
  • Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Quitar polvo:

Necesitamos el discernimiento del Espíritu Santo para ver nuestra necesidad.

  • Salmo 119:18 Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley.

Cambiar ropa de cama: Cambio de apariencia o de aquello bajo lo cual nos resguardamos

  • Génesis 35:2-Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos

Barrer

  • Isaías 57:14 Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.

Vaciar  zafacón-desechar 

  • Salmos 37:8 Deja la ira, desecha el enojo: No te excites en manera alguna a hacer lo malo. 
  • 1 Pedro 2:1-Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones…
  • 1 Timoteo 4:7Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;
  • 2 Timoteo 2:23Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.

Pasar mapo

Salmo 119:6 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Añadir fragancia

  • Salmo 119:10-14 – 10Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.

11 En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

12 Bendito tú, oh Jehová; Enséñame tus estatutos.

13 Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.

14 Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza.

Toque final

Salmo 119:15-16 15 En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. 16 Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras.

Querido Padre celestial,

Te alabo por tu bondad y tu amor. Gracias te doy por la oración. Escucha hoy mi súplica en mi favor y a favor de mis hijos. Perdona toda mi maldad. Obra según tu poder que es incomparable. Necesito el discernimiento necesario para ver mis faltas, mis transgresiones y mi verdadera condición de modo que de todo corazón yo me arrepienta. Quita de mí toda apariencia, actitud e hipocresía y vísteme con el manto de la justicia de Cristo Jesús. Hoy vuelvo a ti, quiero cambiar de la dirección equivocada por donde anduve. Quito hoy las excusas del camino, que me son tropiezo. Hoy pongo toda la basura que hay en mi vida (Impaciencia, malicia, pereza, falta de perdón, falta de bondad, malos recuerdos, todo… en el zafacón para desecharlo y alejarlo de mí.

Que tu Palabra transforme mi vida, Señor, es mi ruego. Que el testimonio de una vida transformada glorifique tu nombre, que el sacrifico de Cristo sea en mi vida una realidad que esparza tu fragancia en mi vida y en mi círculo de influencia. Que tu Santo Espíritu me ayude a cada día regocijarme en ti y que el fruto de tu vida en mí se refleje en amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Porque yo sé que cuando mi corazón esté limpio, mi círculo de influencia te verá a ti en mí y serán atraídos a tu presencia y a la comunión contigo. Gracias. Gracias. En el nombre de Jesús, Amén   ©Rhodi Alers de López 2025

Ayuno y oración por hijos-Suelta y déjaselo a Dios

Promesa para hoy:

Éxodo 14:14- Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. 

El recién liberado pueblo de Israel marchaba emocionado y excitado rumbo a la tierra de la Promesa. El árido desierto no les parecía tan cruento puesto que su destino era halagador en gran manera. Iban cargados de riquezas regaladas a ellos por los mismos opresores.  ¿Cuánto tiempo tomaría el viaje? ¿Semanas o cuánto más? Tras tantos años en cautiverio ni siquiera la perspectiva de pasar unas semanas en el desierto les sobrecogía.

La perspectiva era halagadora: no más pobreza, no más esclavitud, no más abuso ni maltrato. Ahora ellos tendrían oportunidades para vivir dignamente. Esa esperanza les daba bríos para continuar su travesía alumbrados por la columna de fuego que también les servía para proveerles calor en la noche fría. La columna de nube les favorecía en el día y les daba sombra, evitando que el sol les hiriera sin compasión.

De pronto un ruido espantoso llamó su atención. Allí a todo dar venia el ejército de Faraón. ¡Quedaron sin vía de escape, entre el mar y un ejército furioso!

Esta emergencia no tomó por sorpresa a Moisés. Él obedeció la indicación divina, por eso estaban allí y él había sido preparado por Dios.

  • ¿Se acerca rugiendo el ejército del infiel y frente a ti hay únicamente un mar de imposibilidades?
  • ¿Se esfumaron repentinamente tus sueños y el enemigo te grita que no hay escapatoria?
  • ¿Seguirás comprometido con la oración intercesora?

Promesa para hoy:

Éxodo 14:14- Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. 

  • Primero viene la promesa: “Jehová peleará por vosotros.”
  • Después está la instrucción para ti y para mí: “Vosotros estaréis tranquilos”.

El mismo Dios que quitó las ruedas de los carros egipcios, el Dios que abrió camino seco en medio del mar, el Dios que llevó a tan grande multitud a salvo a la otra orilla y ahogó a sus enemigos, hoy dice: “¡Marcha peleando tus batallas de rodillas, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad! Marcha en oración, sin desmayar ni desconfiar. Yo pelearé tus batallas y tú tendrás seguridad en mí y paz”.

Mi oración:

Padre celestial, alabado sea Jehová por su misericordia y su poder. Tu brazo es suficiente.  Hoy suelto esta carga y la dejo en tus manos. Cuando el enemigo ruge, ayúdame a mirarte a ti y a escucharte a ti. Dame la fe para marchar obedientemente, orando sin cesar y alabando tu poder, porque tú eres quien peleas mis batallas, y tú deseas salvar a mi familia. Tú derrotaste al enemigo y únicamente tú tienes el poder para salvar a mi familia. Gracias por tu victoria en mi vida y a mi alrededor. Hoy vivo tu victoria en seguridad y paz. En el poderoso nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, Nov 14, 2025

Ayuno y Oración por Hijos-Ora la Palabra: Mateo 15:28

Mateo 15:28 -Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

¿Cómo está tu fe?

La historia del encuentro de la mujer cananea con Cristo nos muestra que las buenas y nobles intenciones no son suficientes cuando de una relación con Cristo se trata. Dios, a través de su Palabra, procura enseñarnos a ti y a mí “las reglas del juego” por así decirlo. No basta orar y pedir. ¿Qué más es necesario entonces?

En el momento de su mayor necesidad la mujer cananea, desesperada, acudió a Cristo porque entendió que él sí podía ayudarla. Sin embargo, en vez de ser recibida con los brazos abiertos, la madre se encontró con un cuadro poco alentador.

Veamos algunos obstáculos que vivió nuestra protagonista:

  • 1. Etnicidad: Judíos vs. cananea
  • 2. Género: Hombres vs mujer
  • 3. Número: Muchos vs una sola
  • 4. Se le ignoró: No se le prestó atención de la manera anticipada.
  • 5. Se le rechazó: Aparentemente Cristo no quería nada que ver con ella.
  • 6. Menosprecio aparente al compararla con los perrillos

¿Qué haces, cómo resuelves, qué decisión tomas cuando tu pedido no es atendido enseguida como lo esperas?

Analiza lo siguiente: Supón que estás en la tienda y necesitas hacer una larga fila para pagar tu artículo que necesitas con urgencia. No hay cajero automático. La opción es esperar que un empleado marque y cobre tu compra individualmente. La fila es larga. De pronto notas que la persona encargada de cobrar se puso a conversar de forma muy casual con el cliente, y no está para nada apurado por concluir esa transacción para que la fila se siga moviendo.

El próximo cliente en la fila está tranquilo y en paz.

El segundo cliente en fila está un poco nervioso. No está seguro de si quiere esperar que termine la charla sin apuros que sostiene el primer cliente con el empleado.

-El tercero y el cuarto cliente en fila ya están mostrando corporalmente su impaciencia y desagrado. Sus comentarios rayan en la falta de cortesía.

Los demás clientes que te preceden en fila no parecen estar afectados. No se les nota apurados ni nerviosos. Se muestran tranquilos y están entretenidos con sus dispositivos, etc.

Tu turno es el #8. ¿Qué harías? ¿Esperarías en paz o dejarías tu artículo allí mismo y saldrías sin adquirirlo? ¿Hablarías al empleado para que se apure? ¿Llamarías al supervisor?

¿Asunto de fe?

Mateo 15:21-28 es una historia que nos debe mover a analizar nuestra fe cuando oramos, cuando pedimos, cuando suplicamos y esperamos del cielo una bendición que nos parece urgente.

¿Puedes identificarte con la experiencia aterradora de la mujer cananea?

¿Alguna vez sentiste como que tu oración no ha sido escuchada o atendida?

¿Cuántas veces pensaste que no eres bienvenido a su presencia o que no eres importante para Dios?

¿Qué obstáculos encuentras cuando se trata de presentar tu clamor ante el trono de la gracia y /o de recibir respuesta a tu pedido?

Cristo, durante su ministerio terrenal, constantemente enfatizó el papel de la fe:

  • Mateo 6:30-Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
  • Mateo 8:26-Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
  • Mateo 16:8-Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?
  • Lucas 12:28-Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?
  • Mateo 9:22-Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.
  • Mateo 17:20-Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
  • Mateo 21:21-Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.
  • Marcos 5:34-Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.
  • Marcos 10:52-Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

La madre pedía para su hija. No estaba dispuesta sa salir de la presencia de Cristo sin la bendición que habia ido a buscar. Ella estaba segura de que únicamente Cristo tenía el poder de quebrantar el poder del demonio.

“¡Qué obra responsable la de unirse con el Redentor del mundo en la salvación de los hombres! Esta tarea requiere abnegación, sacrificio y benevolencia, perseverancia, valentía y fe… Se necesita una fe que persiste y prevalece“.—Testimonies for the Church 2:634-635. {EJ 236.3}

Amante Padre celestial, Alabado seas siempre por tu misericordia. Gracias por tu poder y por tu Palabra que nos muestra tu interés y también tu poder para obrar. Perdóname por las veces que me dejé desanimar por mi apuro, por mi falta de perseverancia, o mi falta de fe al no ver una pronta respuesta. Como la mujer cananea, hoy vengo a ti con la seguridad de que únicamente tú puedes salvar a mi familia. Aquí espero. Enséñame a permanecer en tu presencia a pesar de los obstáculos, sean cuales fueren, porque de ti sólo viene mi socorro y nuestra salvación. En el nombre de Jesús, gracias, Padre bueno. Amén. ©Rhodi Alers de López, 2025