
Saca TIEMPO para orar
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz. De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.”—Salmos 5:3
¡Cuán grande anhelo sentía el salmista por su señalado encuentro divino! Para David era una prioridad diaria el encuentro matutino con Dios. No era un encuentro por impulso ni de cuando en cuando. Tenía una costumbre diaria, una cita designada para venir delante de Dios y esperar en su presencia.
Nosotros sacamos tiempo para lo que consideramos digno de nuestro tiempo. David reconocía que el tiempo era un don concedido por el cielo. Entendía bien la mayordomía y la practicaba como una regla de vida esencial para su existencia. Por eso, mañana tras mañana comulgaba con Dios en oración.
¿Te extraña la dulce comunión con Dios que vivía David? ¿La anhelas? Una vida de oración efectiva NO se logra sin un compromiso constante y perseverante de apartar TIEMPO PARA ORAR.
¿CÓMO COMENZAR?
- Comienza apartando 10 minutos en la mañana.
- Alaba a Dios por quien él es.
- Dale gracias por ese nuevo día y oportunidad.
- Háblale sobre algo que te preocupe.
- Pide su dirección para lograr el propósito diario de separar tiempo de calidad para hablar con él.
- Agradece su invitación (Hebreos 4:16) y su promesa de escuchar tu oración (Jeremías 33:3).
- Lee una pequeña porción de su Palabra. Hazla tuya. ¿Qué te dice a ti? Pide a Dios que te enseñe cómo vivir éste día lo que aprendiste en su Palabra.
- Ponte a su disposición y agradece su poder para hacer en ti su voluntad éste día.
DECIDE HOY: Una vida de oración efectiva comienza con el decidido compromiso de apartar el primer tiempo del día para hablar con nuestro Padre celestial.
COMPARTE: ¿Qué parte de tu día apartaste para orar? ¿Cuál fue el resultado de tu compromiso de sacar tiempo para orar?
Padre, pon en mí hoy y cada día ese anhelo urgente de comulgar contigo en oración y esperar en tu presencia tu aprobación y la conducción del Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, Amén ©Rhodi Alers de López, 2025

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