
Dios está tan cerca como una oración. ¿Qué te impide hoy, en este momento, responder a la dulce invitación divina?

Dios está tan cerca como una oración. ¿Qué te impide hoy, en este momento, responder a la dulce invitación divina?

Orar es una bendición inmerecida. Cristo dejó amplia instrucción sobre cómo orar de manera eficaz. Su deseo es ayudarnos y alentarnos para lograr el objetivo divino. Su amor es evidente en cada detalle de su instrucción. Ya sea en oración pública o privada, la sinceridad del corazón y la sencillez son valoradas por quien lee nuestros pensamientos y los motivos de cada corazón.

¿Cómo describes tu vida de oración privada? ¿Te has detenido a aprender sobre lo que Cristo explicó al respecto? En un artículo anterior vimos lo que Jesús enseñó en Mateo 6:5 sobre la ORACIÓN PÚBLICA. Ahora nos detendremos en Mateo 6:6.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público-Mateo 6:6.

Con las instrucciones que Cristo dio no tiene la intención de que dejemos de orar. Por el contrario, su deseo de que nos comuniquemos con él de forma efectiva fue lo que lo motivó a dejarnos la llave de la oración. Ella nos da acceso al trono de la gracia. ¿TE FIJASTE BIEN? Tenemos acceso gratuito, sin cita, sin horario especial al trono de la gracia, el asiento de nuestro Padre celestial. ¡Alabado sea Dios!
¿Te motiva ese pensamiento a orar? Comparte tu testimonio, tu pregunta o comentario más abajo. Creceremos juntos. Dios te bendiga. ©Rhodi Alers de López, 2026
Si deseamos sinceramente aprender a orar debemos escudriñar lo que Cristo mismo enseñó. Él fue el Maestro por excelencia. Tan importante es para Cristo la oración que, en su primer sermón enseñó a sus oyentes a comunicarse con el cielo.
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa- Mateo 6:5, RV1960.
Los judíos tenían horas designadas para orar. Donde estuvieran a la hora de orar, aunque fuera entre la muchedumbre, se detenían y recitaban su oración en alta voz. Les gustaba ser notados cumpliendo su deber. Fue por eso que Jesús exhortó a sus oyentes con las palabras de Mateo 6:5.
Veamos algunas lecciones extraídas de este versículo:

La oración es una ciencia que podemos aprender si dejamos nuestros preconceptos. Es mi anhelo que crezcamos en comunión con nuestro Padre celestial a través de la oración. ¿Tienes preguntas o inquietudes al respecto? ¿Te interesa el contenido? Deja tu comentario más abajo. Con la ayuda de Dios, creceremos juntos en el estudio de la Palabra de Dios acerca de la ORACIÓN. Dios te bendiga. ©Rhodi Alers de López, 2026
Recibí hace poco una carta de un hermano a quien respeto en gran manera, en la cual me preguntaba cómo deben dirigirse las reuniones. Deseaba saber si se deben ofrecer muchas oraciones en sucesión, y luego descansar unos momentos, y hacerse otra vez unas cuantas oraciones. {1JT 270.1}

Por la luz que he recibido al respecto, he decidido que Dios no exige que, cuando nosotros nos reunimos para rendirle culto, hagamos tediosos y cansadores estos momentos, permaneciendo de rodillas largo tiempo, escuchando varias largas oraciones. Aquellos cuya salud es débil no pueden soportar este recargo sin agotarse y cansarse hasta el extremo. El cuerpo se cansa al permanecer postrado demasiado tiempo; y lo peor es que la mente se cansa de tal manera por el ejercicio continuo de la oración, que no se obtiene ningún refrigerio espiritual y el tiempo pasado en las reuniones está más que perdido. Los asistentes se cansan mental y físicamente, y no obtienen fortaleza espiritual. {1JT 270.2}
Las reuniones para el público y las de oración no deben ser tediosas. Si es posible, todos deben llegar puntualmente a la hora señalada; y a los morosos que lleguen con media hora o quince minutos de atraso no se los debe esperar. Aun cuando no haya más de dos presentes, ellos pueden pedir el cumplimiento de la promesa. La reunión debe iniciarse a la hora señalada, si es posible, sean pocos o muchos los presentes. Debe, ponerse a un lado la formalidad y la fría rigidez, y todos deben cumplir puntualmente con su deber. En las ocasiones comunes, no debe hacerse oración durante más de diez minutos. Después que ha habido un cambio de posición y el ejercicio del canto o de la exhortación ha aliviado la monotonía, entonces si algunos se sienten inducidos a hacerlo, permítaseles orar. {1JT 270.3}
¿Cuán paciente eres? ¿Sabes que la paciencia tiene remuneración? ¿Qué experiencias has vivido donde has visto el resultado de continuar persistentemente hasta ver el fruto de tu esfuerzo y paciencia? Nuestro texto escogido por Dios para motivarnos hoy nos habla de correr con paciencia.
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:1-2

Este pasaje nos invita a un enfoque de victoria que requiere actividad consistente, perseverancia diaria, y un enfoque más alto que lo que nuestros ojos carnales pueden ver a simple vista. Correr con paciencia nos permite meditar a lo largo de la carrera en el resultado que esperamos obtener tras ese esfuerzo coordinado y persistente.
No nos damos por vencidos fácilmente por el hecho de encontrar algún contratiempo. ¿Acaso no continuó Cristo con su misión a pesar de que tantos no lo reconocieron como el enviado de Dios ni recibieron sus enseñanzas como una bendición que los liberaría espiritualmente? A lo largo de la senda hemos de encontrar situaciones que procuren desanimar, menguar interés y dedicar el tiempo a otras actividades. Sin embargo, el Espíritu Santo nos recuerda la importancia de correr con paciencia, sin perder de vista el resultado que deseamos obtener. Y es el mismo Espíritu Santo quien nos capacitará para obtener el premio final. ¡Gloria a Dios!
COMENTA: ¿Qué resultado anhelas obtener tú? ¿Estás dispuesto a correr con paciencia? Dios te bendiga y llene de paciencia y renovado compromiso con Dios para alcanzar la meta propuesta. ©Rhodi Alers de López, 2026
Tras leer la
Santa Escritura, busca:
OBSERVACIÓN
APLICACIÓN (Usando PEPCO)
PLÁTICA

Comenta: ¿Tuviste necesidad de usar herramientas adicionales a la Biblia? ¿Sí? ¿No?
¿Cuáles herramientas usaste?
Dios te bendiga al desglosar los textos, meditar en ellos y aplicarlos a tu vida. Espero que tengas hoy algo que platicar con Dios referente a lo leído en Juan 1:15-17. ©Rhodi Alers de López, 2026
Romanos 8:26– Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
¿Has visto a un padre o una madre despreciar a su bebé cuando el pequeño intenta hablarle? ¡NO! Cuando algún bebé hace el más mínimo intento por hablar, todos en su cercanía prestan cuidadosa atención.

¿Te imaginas a Cristo con un bebé en sus brazos y una gran sonrisa mientras escucha al bebé hacer sonidos cortos buscando hablarle?
Ningún padre deja de prestar atención a su bebé porque no pueda todavía expresarse como un profesional. Atiende cada intento, cada gesto, cada deseo de comunicarse con él como algo tan valioso que vale la pena poner todo su interés. Todo lo demás puede esperar. Cada “agú” del bebé es una inmensa alegría para la familia y los demás en su cercanía.

Cuando tú y yo intentamos orar, así nuestro Padre, el Creador del universo, se inclina con amor a escuchar el balbuceo de un bebé que desea comunicarse con él a toda costa. El cielo entero escucha con atención, dispuesto a disfrutar nuestra compañía y listo para proveer auxilio, según sea necesario. Así que, no temas no saber orar. La oración es una ciencia que se aprende poco a poco, con paciencia y perseverancia. Además, Dios envía a su Santo Espíritu para enseñarnos a desarrollar una comunicación vital y efectiva con el cielo. ¡Gloria a Dios!
Oh, Señor, ¡enséñanos a orar! En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2026

Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Lucas 11:1
¿A qué maestro o instructor no le agrada oír de su alumno el pedido, “Enséñame”? Esta petición de un discípulo de Cristo nos deja claro que nadie nace sabiendo orar. Significa que podemos aprender a orar. Denota que nos es necesario el aprendizaje si deseamos tener una relación significativa con Dios.
La oración de Jesús es un modelo o patrón de cómo acercarnos a nuestro Padre celestial en oración, pero no significa que necesitamos aprenderla, recitarla y conformarnos con eso. Sí es una oración que encierra mucho, es corta y precisa y completa en sí misma. “El Padrenuestro“, como se conoce la oración modelo es rica en enseñanza, profundidad y alcance.
Comparto un método, y herramienta valiosa para profundizar en el estudio de la Biblia y en el diálogo con Dios. Es el método S.O.A.P. Este método nos ayudará a conocer mejor a Dios. Veámoslo paso a paso.
S-Significa “Santa Escritura”-¿Qué porción de la Biblia leerás hoy? Escribe la referencia bíblica y el texto completo.
- EJEMPLO: Mateo 7:7 –Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
O-Significa Observación-¿Qué capta tu atención? Puede ser una palabra, frase, algún concepto, etc. ¿Qué detalle sobresale?
- EJEMPLO: Tres promesas.
A-Significa Aplicación-¿Cómo se aplica esa lectura a tu vida?
- EJEMPLO: Cada promesa requiere acción de mi parte para su cumplimiento.
P-Significa Plática | Tu oración al respecto, que no siempre es un pedido. Piensa: ¿Cómo dialogarías con Dios sobre el pasaje? ¿Te motiva ese pasaje a alabar y/o agradecer a Dios por algo específico? Si encuentras una invitación, cuál será tu respuesta a Dios. ¿Le pedirías algo? En esta parte se toma en cuenta todo lo anterior. No debe hacerse a la ligera, sino reflexionando sobre el texto, su contenido, significado y aplicación.
- EJEMPLO: Padre celestial, te alabo por tu disposición de bendecir mi vida en respuesta a mi decisión de acudir a ti en busca de ayuda. | Hoy me propongo creerte y depender de ti en cada situación. En el nombre de Jesús, Amén.
IMPORTANTE: Éste método no es algo que debe hacerse por cumplir con ciertos pasos o instrucciones. Tiene el propósito de que aprovechemos mejor nuestro tiempo de ESTUDIO de la Sagrada Escritura. Esa es su voz en el diálogo que es una oración privada. Debe ayudarnos a crecer en el conocimiento de Dios y de moldear nuestra vida para que se asemeje cada día más a nuestro ejemplo que es Cristo Jesús.
Tras los cuatro pasos descritos arriba, lee el pasaje nuevamente. ¿Qué más quieres conversar con Dios al respecto? Háblale otra vez. Puedes continuar añadiendo (y escribiendo) tu parte del diálogo. Habla a Dios sobre lo que vas descubriendo y aprendiendo en el estudio. Poco a poco, notarás el progreso espiritual.
¿Sabías?
Cuando tú lees su Palabra detenidamente, estás escuchando su voz.
Cuando tú oras, él te escucha cortésmente.
Así que, sin prisa, lee el pasaje. Reflexiona. Piensa en lo que Dios te está hablando. No le contestes a la ligera. Mantén el diálogo con Dios sobre el pasaje hasta que tu mente haya comprendido su mensaje para ti. No te levantes de allí hasta que tu corazón esté listo y dispuesto para vivirlo.
¿Te animas? ¿Estás listo?
Separa tu cuaderno para éste propósito.
En cada ocasión, escribe en una lista descendiente cada parte del método (o sus letras representativas). O sea:
- Sagrada Escritura (Escribe los versículos con su cita). Deja un espacio entre el siguiente paso.
- Observación…
- Aplicación…
- Plática…
COMENTA MÁS ABAJO cómo te resulta éste método y cualquier pregunta que tengas al respecto. Ya estoy orando por ti para que recibas la bendición que Dios tiene separada para ti.
SI ÉSTE ARTÍCULO TE INSPIRA, MOTIVA Y BENDICE, COMPARTE CON OTROS.
© Rhodi Alers de López, 2026