¡Qué hermoso día! Un hermoso y delicado mantel cubre la mesa. Sobre la estufa, la llama suavemente acaricia la olla en cuyo seno se mecen ingredientes seleccionados con sumo cuidado. ¡Uuuhmm! ¡Su rico aroma invita! ¡La tetera está lista, amiga! ¡Las tazas también! ¿Sabes? Lo mejor de todo, es que no tomaré esta taza de TÉ sola. La tomaré acompañada de mi mejor Amigo. Él desde muy temprano preparó el ambiente. Con un beso me despertó. Aquí, a la mesa me espera. Él mismo servirá el TÉ. Me dará a gustar las delicias que con amor confeccionó.
Una invitación para ti
¡Te invito, amiga! Ven y disfruta este momento especial: “Una taza de TÉ con Jesús”. Toma unos minutos ahora que recién comienza tu día; siéntate a la mesa y deja que mi Amigo Jesús nos hable. Disfruta los panecillos que hoy servirá el Maestro, y disfrutemos su presencia. Mientras hablamos y tomamos el TÉ recibiremos fuerza, instrucción y aliento para este día. Nos llenará de su Santo Espíritu para que hoy vivamos en victoria. En mi experiencia, no hay mejor forma de comenzar el día.
Una inspiradora promesa
De hecho, hay una promesa en su Palabra que me motiva a venir cada mañana a este encuentro especial. Se encuentra en Proverbios 8:17: “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. ¿Has meditado en su significado? Es una invitación a dedicarle tiempo temprano en el día a lo que es de vital importancia. Esto es un asunto de amor recíproco que se expresa a través de nuestras acciones. Dios promete que si le damos la prioridad en nuestra vida a Él, gozaremos de su presencia y compañerismo todo el día. ¿Qué mejor seguridad que esa? No te pierdas este momento especial cada día.
Acompáñame a orar: Buenos días, amante Padre celestial. Gracias por esta invitación y por el gran privilegio que me concedes. Sentada a la mesa, suplico: Conforme a tu divina voluntad, concédeme la bendición que hoy tienes preparada para mí. Lléname de tu Santo Espíritu. Gracias anticipadas por tu generosidad. Humildemente lo pido, en el nombre de Jesús, Amén.
¡Es hermoso estar en su compañía! Es hermoso hablarle y escuchar su voz.
Dios te bendiga.
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Hasta pronto, si Dios permite.


Hermosa invitación!! Gracias por compartirla y que Dios continúe bendiciendo tu vida hoy y por siempre. Amén y amén!!
¡Bienaventurada aquella que acepte la invitación del cielo! Que disfrutes cada momento con ‘Mi mejor Amigo”.