Promesa para hoy:
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Juan 16:7,8.
Después de la ascension de Cristo, Dios envió al Espíritu Santo. Como Dios y representante de Cristo aquí en la Tierra, el Espíritu tiene una tarea especializada.
- Convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Solo conocemos nuestra necesidad a través de la obra del Espíritu Santo. Él alumbra nuestra oscuridad, revela nuestro pecado, la necesidad de un arrepentimiento, y de creer en Jesús. El Espíritu Santo nos coloca frente a la norma de justicia divina, la ley, los 10 mandamientos que expresan el caracter divino. El mismo Espíritu Santo nos alerta: Llegará el día del juicio. Cada ser humano decide si desea dar al Espíritu Santo la oportunidad de re-crear en él el carácter de Cristo. Llegará el día cuando todos los que se sometieron a su influencia santificadora serán recompensados con la vida eterna. Pero quienes rechacen su obra serán juzgados, juntamente con el príncipe de este mundo, quien ya ha sido juzgado (ver Juan 16:11).
Ninguna persona se arrepiente a no ser por la obra del Espíritu Santo que le convence. Si aceptamos su obra, nuestro corazón, nuestra mente, y nuestros propósitos serán moldeados para estar en armonía con el corazón, la mente y los propósitos de Cristo.
AMIGO: COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?
- Repasa en silencio la promesa para hoy.
- Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
- Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
- Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.


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