Salmo 119:146-148.
146 A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.
147 Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra.
148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche,
Para meditar en tus mandatos.
Hablar con Dios es un inmenso privilegio. Buscarlo en la madrugada es reconocer cuán frágiles e insignificantes somos sin el Dador de la vida. Buscar su dirección en oración alegra el corazón del Padre celestial, que se desvive por guiarnos por sendas de amor y de justicia. Leer su Palabra es beber de la fuente inagotable y recibir el alimento que nos fortalecerá para el día.
¡Gracias, Señor, por el privilegio de la oración y del estudio de tu Palabra! Gracias por la bendición que nos concedes cuando nos anticipamos al alba y te buscamos de todo corazón.

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