Promesa para hoy:
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mateo 7:7-8).
Cristo nos dió una triple promesa. ¿Le creeremos?
Nos invita a pedir porque anhela darnos mucho más de lo que nuestro corazón sabe desear.
Nos invita a buscar porque se deleita en guiarnos hasta hallar la bendición que buscamos con todas las fuerzas de nuestro ser.
Nos invita a llamar a su puerta, y está deseoso de escuchar ese toque que le indica que un hijo suyo ansía su compañía, su ayuda, su comunión, su provisión y su abundante gracia. ¡Su puerta está entreabierta! ¡Solo acércate a su presencia y agradece su benevolencia!
Clamemos, entonces, con la total seguridad de que Dios está más deseoso de responder que lo que nuestro corazón alcanza a comprender.
Te invito a orar:
Padre celestial, te alabo por tu misericordia e infinita bondad. En tu grande amor, has dejado para mí una triple promesa, mostrando el más caro anhelo de tu corazón, que es bendecir a cada hijo tuyo. Tú eres mi respuesta. Tú eres mi provisión. En ti se hacen realidad los más caros sueños del corazón que busca incesantemente tu rica gracia. A tu puerta halla misericordia el menesteroso. Gracias porque tú amas a mis hijos más que este pobre corazón. En ti halla paz mi ser, porque tú eres fiel. Aquellos que me diste, los pongo en tus manos, porque allí estarán seguros. Tu mano los guiará, tu gracia les alcanzará. Gracias, Señor, por tu amante respuesta. En el nombre de Jesús, Amén.
COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?
- Repasa en silencio la promesa para hoy.
- Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
- Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
- Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración?


Doy gloria a Dios por estas páginas, son de inspiración para mi, confío en las promesas de Dios.
Gracias y que Dios te bendiga hermana.
Dios te bendiga,hermana y amiga. Dios es fiel.