Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar (Isaías 55:6-7).
Quien se reconoce pecador y, arrepentido, busca a Jehová, no queda chasqueado. No queda frustrado ni queda desatendido. Tal es el amor de Dios por el pecador por quien Cristo murió: el Padre acepta con solicitud toda súplica, todo clamor, todo reconocimiento humano de nuestra gran necesidad.
Gracias, Padre celestial, por escucharnos tan atentamente aun en esos difíciles momentos cuando no podemos expresarlos abiertamente. Te alabamos por tu amor, tu tierno cuidado y tu disposición para obrar en nuestra necesidad. Ayúdanos a ser más como tú. En el nombre de Jesús, Amén.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).
¿Alguna vez pediste a alguien que compartiera alguna información o conocimiento contigo solo para quedar chasqueado? Muchos se sienten intimidados por un pedido tal, pues buscan sobresalir y prefieren no compartir lo que saben.
Dios anhela tu éxito más que tú mismo. Su deseo es tal que promete dar de su sabiduría sin restricción a todo aquel que reconoce su necesidad y que tome el tiempo para ir ante él y pedirla.
Cuando pidáis a Dios que os ayude, honrad a vuestro Salvador creyendo que recibís su bendición. Todo poder y toda sabiduría están a nuestra disposición. No tenemos más que pedir. EGW, Ministerio de Curación, p. 412
Acude a él con la seguridad de que su respuesta llegará cual dulce bendición.
Estamos a la orilla del río Jordán, a punto de cruzar a la Canaán celestial.
El anciano Moisés estaba delante del pueblo, para dar sus últimas exhortaciones al pueblo que anduvo errante por 40 años en el desierto. Repasó su trayectoria y las múltiples bondades del cielo para con ellos. Tiernamente, les exhortó a la obediencia y les recordó la grandeza de Jehová y sus obras.
“Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho. Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla” (Deuteronomio 11:7-8).
Recuerda lo que han visto tus ojos de su extraordinario poder:
En un tiempo cuando el mundo está en crisis cabe la posibilidad de olvidar que no estamos a la deriva. Pero hay un Creador, quien también es el único Sustentador. Este mundo con todos sus habitantes le pertenece a Dios. Tú y yo estamos bajo su paternal cuidado.
Medita en el poder divino
¿Se olvidará de sus hijos el poderoso Creador que puso límites a las aguas y asentó la tierra sobre los ríos? ¡Nunca! Tan seguro como fundó el universo y lo llenó de su gloria, también ve como única criatura a cada uno que en él confía.
Foto por Katie Rodriguez@Unsplash.com
¡Declara la portentosa verdad!
“De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos” (Sal. 24:1-2).
Sea cual sea la situación que estás viviendo, lo que te preocupa, lo que no puedes resolver, lo que te quita el sueño… ponlo en las manos del poderoso Creador, porque en su amor, velará por ti y te sostendrá en cualquier situación que le dejes manejar, para honra y gloria de su nombre. Hoy tú y yo podemos vivir en victoria; y “VICTORIA” se escribe con oración.
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).
¿Puedes tú decir que te deleitas en Jehová? ¿Es para ti un placer profundo o un “trabajo” sacar tiempo para estudiar, orar, adorar y pasar tiempo en su presencia? ¿Cuán fácil se te hace servirle y seguir sus consejos? ¿Lo ves como una pesada carga o como un inmerecido privilegio? ¿Cómo identifica Dios tu relación con él?
Dios no te abandona en medio de la prueba. *Foto por Angelo Pantazis@unsplash.com
Cuando los desafíos llegan cual río impetuoso, cuando los problemas inundan mi vida, cuando todo es incierto y la prueba quiere nublar mis pensamientos, y ahogar mi fe, levanto mis ojos a ti, oh Jehová, y mi alma te alaba por tu promesa:
“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:2).
” Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos” Salmo 32:8.
¿Estás en una encrucijada?
La vida se compone de decisiones, desde el despertar hasta el volver a dormir. Unas son de mayor peso o relevancia que otras. Cada una influye positiva o negativamente en los logros o la falta de ellos.
¿Qué haces al llegar a una encrucijada?
¿Cómo saber qué camino tomar? Dios está listo para ayudarnos a saber qué decisión es la que nos conviene tomar. Promete que nos hará comprender y nos enseñará el camino exacto por donde debemos andar.
La respuesta está tan cerca como una oración.
“El Señor revela su voluntad a aquellos que estén sinceramente dispuestos y deseosos de ser guiados. El motivo de su incompetencia es que han perdido el deseo de conocer y hacer la voluntad de Dios, y entonces no conocen nada en forma segura” (Testimonies for the Church, t. 3, p. 466).
En este día, pon cada decisión en las manos del que nunca yerra. Él ya ha fijado su vista en ti y quiere guiarte. Búscalo en diligente oración y podrás vivir hoy en victoria.
“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. (Mateo 21:22 ).
Asunto de fe
Jesús acababa de maldecir la higuera estéril cuando hace su debut en el escenario esta preciosa promesa. ¿Ya la analizaste?
Su contexto nos da una importante seguridad y nos muestra una exorbitante necesidad individual y colectiva: en breves palabras: Es indispensable la fe.
Si tuviésemos fe, si no dudásemos… otra sería nuestra historia, y nuestro presente. Veamos esta pequeña y grandísima promesa.
Todo o nada
“Todo”-Dios no excluyó nada de esta promesa. Todo está incluído. ¡Todo! ¿Leíste bien? Él dijo: “¡Todo!”
“Lo que pidiereis“–Entonces, se requiere del creyente que aparte tiempo para hablar en privado con el Padre celestial. ¿Qué le pedirás?
“En oración”-Esto no se trata de un hijo malcriado que se presenta ante su papá a exigir cada vez que se le antoja cualquier cosa. La oración es una conversación respetuosa, en reconocimiento de su autoridad sobre nosotros, su poder para obrar y su deseo, como Padre, de darnos lo que Él conoce que es lo mejor y, en el momento más apropiado. Es una súplica, para que el Padre de inmenso amor, obre según su gracia y misericordia en la necesidad presentada o el deseo expresado.
Revisa tu “Fe”-nómetro
“Creyendo”-¿Crees que el Padre te ama y puede darte lo que pides? Esto es un asunto de pura fe; fe que obra por amor y espera, confiado en su Señor.
Éxito garantizado.
“Lo recibiréis”-Su promesa termina diciendo que la respuesta está asegurada a quienes creen; no a quienes solo buscan un beneficio nominal.
¡Qué maravillosa promesa! Sencilla, abarcante, segura, fiel y verdadera, como su Autor.
¿Sientes un incontenible deseo de orar? Acompáñame:
Tierno Padre celestial:, tu bondad sobrepuja mi comprensión. Gracias por mostrarme mi mayor necesidad. Gracias por educarme en la Ciencia de la Oración. Perdona mi tambaleante fe. Humilde ruego fortalece mi fe, para que al presentar mis súplicas, anhelos e intercesión, pueda verlos hecho realidad. Ten misericordia de mis hijos y familiares que anhelo ver en el cielo. Uno mi súplica a la de tantos que piden por sus seres amados. Que tu Santo Espíritu les muestre también a ellos su necesidad y tu gran amor que gime por salvarlos. Gracias por tu poder y por el sacrificio de Jesús en nuestro favor. En el precioso nombre de Jesús, te alabamos y pedimos esta dulce bendición, Amén.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia.Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
¿Cómo hacerlo?
Repasa en silencio la promesa para hoy.
Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que tendrá en tu familia.»
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.
¿Cómo estás hoy? ¿Cuál es tu situación o necesidad?
No hay prueba, dificultad, necesidad o tentación que afrontemos hoy, para la que Dios no haya hecho provisión a través de Cristo. Si entregamos nuestra vida a él, él está a nuestro lado y, en momentos inciertos o difíciles, nos carga en sus fuertes y amantes brazos. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Heb.4:15).
Ya sea que tu inquietud la cause una situación personal o ajena, ¿le permitirás al compasivo ayudador cargarte hoy? Él está a la distancia de una sincera oración.
Foto por Jenn Evelyn Ann en Unsplash.com
Hoy, tú y yo podemos vivir en VICTORIA, por la gracia y compasiva ayuda de Cristo. Les amo en Jesús.