Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Lucas 5:10

En cualquier ámbito de la vida, es lindo trabajar cuando podemos ver frutos de nuestro esfuerzo. Pero trabajar sin lograr algo tangible no es agradable, sino desalentador.  La Palabra de Dios nos relata de una situación similar: Léela. Se encuentra en Lucas 5:1-11.

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Al amanecer Cristo venía de pasar un rato tranquilo a orillas del lago. La multitud se agolpaba, buscando oír al Maestro. Los discípulos regresaban de una noche de trabajo infructuosa.

Pedro había estado pensando en Juan el Bautista, ahora encarcelado. Seguir a Cristo era todo un reto, pues los líderes religiosos se oponían a él. Ahora, ni siquiera el trabajo de pesca en el cual era un experto, le aportaba provecho alguno. Su corazón guardaba un remolino de pensamientos y sentimientos, cansancio, dudas, desilusión, anhelos, y la necesidad de provisión era tangible, pues de la pesca provenía su sustento y el de su familia.

Cristo, en la barca, pidió a Pedro que apartarse la barca de la orilla y desde allí se dirigió a la multitud ansiosa y hambrienta de palabras de vida. Terminada su labor, pidió a Pedro que bogase mar adentro y echase las redes para pescar. Esto y más pudo cruzar la mente de cualquiera de los discípulos:

—¿En serio?

—¿De día?

—¿Te olvidas de que no es el mejor momento?

Una declaración de FE:

Agotado y con las manos vacías, Pedro resolvió creerle a Cristo.

“Respondiendo Simón, le dijo al Maestro: toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red” (Lucas 5:5).

Lecciones entretejidas en redes:

Lo que siguió fue una maravillosa manifestación del poder divino que dio a los discípulos la seguridad de que quien estaba delante de ellos:

  • Es Hijo de Dios.
  • Conoce los anhelos de su corazón.
  • Tiene poder para obrar en las situaciones más adversas.
  • Es capaz de proveer TODAS sus necesidades.
  • Escucha y concede el clamor de su corazón.
  • Les ama profundamente.
  • ¡En la vida de quienes siguen sus instrucciones, Cristo tiene la última palabra!

Promesa para esta semana: 

“Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres” (Lucas 5:10, up).

Tal vez estás cansado, frustrado, desalentado. Quizá estás viendo tus más caros sueños esfumarse cual niebla a la luz del sol. En vez de ver algún progreso espiritual en la vida de aquellos por quienes estás orando, pareciera que cada vez están más renuentes, menos interesados, más ofuscados en otras cosas…

¡Cristo tiene la última palabra!

Como Pedro, tú y yo necesitamos obrar por fe en la Palabra de Dios. No es por vista, sino por fe. No es porque ya vimos algún indicio positivo, sino porque Cristo dice, que tú y yo necesitamos actuar. Así como la red no salió del agua vacía, la Palabra de Dios no retorna vacía. Cristo dijo a Pedro y a todos sus discípulos a través de todas las edades: “No temas, desde ahora serás pescadores de hombres”. Yo escojo creerle a Cristo. Yo escojo continuar orando hasta ver mi red llena y desbordante de la manifestación del poder de Dios obrando en respuesta a nuestra sumisión y obediencia.

Mi oración: Bondadoso Padre celestial, tú eres fiel. tu Palabra es verdad. Aunque he trabajado infructuosamente, creo en ti. Gracias por tu promesa. Lléname de tu Santo Espíritu y úsame como pescador de hombres. Gracias porque aquellos que me diste, y muchos más, vendrán a los pies de Cristo, porque en su nombre oro y echo la red, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

©Rhodi Alers de López

COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.

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Autora, conferencista internacional, canta-autora, fundadora de "Guerreros de Oración Escuadrón de la Victoria" & "A Dios Le Importa tu dolor"

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