En aquel tiempo, dice Jehová yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo-(Jeremías 31:1).
No desmaye en esta jornada de oración. No cese en su ruego al trono de la gracia. Ya está más cerca la respuesta a nuestra súplica. Pronto llegará el día en que veremos el fruto de la oración intercesora en favor de aquellos que anhelamos ver en la Patria celestial. Entonces nos regocijaremos al ver que la obra de Dios en sus corazones es real. Disfrutaremos la comunión con Dios como familia. Unidos, bajo la conducción del Espíritu Santo, adoraremos al Santo de Israel. Jehová será Dios a toda la familia, y unidos le serviremos con mansedumbre y corazón agradecido.
Mi Oración
Amante Padre celestial, alabo tu nombre. Te agradezco por la certidumbre que a través de esta promesa nos impartes. Anhelamos de todo corazón ver ese momento en que aquellos por quienes tanto oramos se hayan rendido a ti. Prospera la obra del Espíritu Santo en cada corazón. Gracias por tu bendición y la salvación que estás obrando en cada uno. En el nombre de Jesús, Amén.
COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?
- Repasa en silencio la promesa para hoy.
- Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
- Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
- Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
©Rhodi Alers de López
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.


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