Contraste abrumador
El libro de Oseas es un retrato de la humanidad que huye de Dios en contraste con la incansable obra de amor y redención del cielo.
-Contrasta el adulterio del pueblo escogido, con la fidelidad divina.
-Muestra la recurrente apostasía de Israel en contraste con el obstinado amor de Dios.
-Contrapone el interés divino con el desinterés humano.
-Opone la indignación divina y la total despreocupación del pueblo a quien él suspira por salvar a cualquier precio.
Esta es la firme y amorosa propuesta divina:
Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia.20 Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová. Oseas 2:19-20.
¿Te has preguntado cómo soporta Dios tanto desaire? ¿Por qué insiste en salvar si hay tan notable falta de interés?
Maravillosa promesa:
Quien conoce el fin desde el principio anuncia lo que debe darle esperanza al corazón más desilusionado:
Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días Oseas 3:5.
En el fin
No importa cuán lejos se hayan ido, ni cuán bajo hayan caído aquellos por quienes oramos para que tengan un encuentro con Cristo, no cesemos de orar. La promesa y declaración divina muestra claramente que la obra del Espíritu Santo no quedará sin fruto. En el fin de los días veremos su cumplimiento. Volverán a transitar el camino que lleva al hogar de su Padre celestial.

Tres verbos de victoria:
- Volverán– llegará el día en que retornarán.
2. Buscarán-Tomarán la iniciativa.
3. Temerán-Responderán al llamado divino y se llenará el cielo de notas de alabanza y gran celebración porque los que estaban enajenados de Dios han reconocido su necesidad y echado su suerte con Dios para salvación.
Oremos: Gracias, Padre celestial, por tu promesa que nos alienta en nuestra intercesión. Gracias porque nos prometes la victoria en esta jornada bendita, en la que dependemos de tu gracia infinita y de la obra del Espíritu Santo. Guárdalos. No permitas nada que le impida decidir, te suplicamos. Desde ahora, te agradecemos lo que has hecho y lo que harás y te alabamos por tu victoria. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2021




