El CALENDARIO es un recurso que me ha dado buenos resultados y puede ayudar a toda una comunidad o congregación a envolverse en oración. Es sencillo y no requiere inversión de dinero. Lo que sí requiere es ser diligente en reunir los nombres de cada miembro del grupo o congregación. Lo he usado efectivamente con jóvenes, adultos, grupos de damas, niños, etc.
Ventajas de ésta idea:
Incluye a cada familia o miembro.
Deja lugar para orar específicamente por los líderes, la familia pastoral, y los diversos niveles de liderazgo eclesiástico dentro de la organización.
También permite añadir algún proyecto especial según sea necesario.
Esta idea permite el que cada familia sepa con seguridad qué día del mes se estará orando por ellos.
Promueve la constancia, perseverancia, etc.
Ayuda a cada integrante a familiarizarse con los nombres de todas las familias o miembros del grupo.
Promueve la empatía y el interés por los demás.
Además, ¿Sabías que el orar por personsas específicas promueve la unidad y el amor entre y por quienes oras?
NOTA: El ejemplo de arriba (que puedes descargar) muestra una lista en orden alfabético porque es fácil ayudar a recordar y seguir un orden. Sin embargo, usted puede usar otro criterio, si lo cree necesario.
¿Se anima?
Comente más abajo qué le parece la idea, y cuál ha sido su experiencia con una herramienta tal.
Dios le bendiga al esforzarse por promover un ambiente de oración en su círculo de influencia.
1 Crónicas 29:19 Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos.
El padre que oró así fue el rey David.
Con gozo, de buena voluntad había planificado y preparado materiales de todo tipo para la construcción del templo, un lugar donde la presencia de Jehová pudiera morar permanentemente.
David era un padre que amaba a Dios y modelaba esa relación íntima con su Padre celestial. Por supuesto, anhelaba de todo corazón que su hijo tuviera una relación con Dios tan significativa que impregnara toda área de su vida.
David conocía que sus días estaban contados y que ahora, su hijo Salomón sería el responsable por ejecutar sus planes de construcción del templo. Conociendo a su hijo como solo un padre puede, y comprendiendo la gran responsabilidad que pesaba sobre los hombros de su joven hijo, David oró específicamente para que Salomón cumpliera el propósito divino y para que Dios, a través de Salomón también cumpliera su propósito de bendición.
¿Qué pide un padre para su hijo?
Este padre pidió un corazón perfecto. ¿Será posible tener un corazón perfecto?
Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra perfecto significa:
PERFECTO/A . adj. Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea.
Un corazón perfecto no es un corazón que nunca se equivoca; pero sí es un corazón recto, porque tiene a Dios como su prioridad.
El mismo rey Salomón, durante la dedicación del templo oró: 1 Reyes 8:61-Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy.
Cuando falta la intercesión: Años después de la muerte del rey David, la Palabra de Dios registra lo que es una vida sin la intercesión:
1 Reyes 11:4-Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.
NO TE DESALIENTES. Éste hecho debe servir de motivación a todo padre para orar persistentemente por sus hijos con detalles, pidiendo a Dios específicamente según el carácter de sus hijos.
Dios quiere salvar. Mientras vivas, no dejes de orar por tus hijos, familiares y amigos que deseas ver en el cielo.
En la parte número uno vimos que David se vio ante una situación totalmente inesperada: El enemigo había incursionado en su ciudad de residencia, había quemado la ciudad y se había llevado cautivos a todos sus habitantes, aparte de todo objeto útil y de valor que había. ¿Puedes imaginar la magnitud de su crisis?
1. No estás solo.
El registro sagrado hace claro que David no estaba solo. ¡Lo acompañaban seiscientos hombres! No fue la familia de David la única afectada. ¡Seiscientos y una familia estaban afectadas! Esta era una crisis de toda una comunidad, crisis con LETRAS MAYÚSCULAS. Fue un choque, un golpe inexpresable: desde total sorpresa, incertidumbre, preocupación, dolor, ansiedad, desesperación, caos, profunda angustia, amargura e inestabilidad emocional son solo algunas de las consecuencias que se pueden esperar en una situación así. No había ni siquiera un ser humano en su comunidad que no estuviera afectado por tal crisis. ¿Estaba todo perdido? ¿Habría alguna esperanza? ¿Quedaría en ellos el deseo de vivir? En cada crisis, no eres tú quien único sufre. Otros a tu alrededor también sufren sus efectos, consecuencias, etc.
¡Fue tal su desesperación que enseguida buscaron a un culpable! ¿En que les ayudaba eso?
Decidieron que era David, su líder, el culpable. Planificaron acabar con su vida. ¿Cómo resolvería eso su crisis? ¿No la aumentaría?
2. Se necesita un líder.
Reacciones propias de la humanidad:
Llorar hasta quedar sin fuerzas
Buscar culpable
Decidir acabar con el “culpable”
1 Samuel 30:6 muestra a un buen líder en acción en tiempo de crisis. “Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.“
David también lloró hasta quedar sin fuerzas. El sentido de responsabilidad estaba sobre sus hombros. El dolor era insoportable, la angustia emocional lo dejó aún más indefenso, susceptible. Cuando sus fuerzas eran nulas, David reconoció su impotencia y volvió su mirada y sus pensamientos a Jehová. En Dios buscó dirección y respuesta a una situación cuya magnitud nos es difícil comprender a la mayoría de los lectores hoy día.
¿Qué situación o crisis estás enfrentando hoy en tu vida, familia, Iglesia, comunidad o nación? Dios necesita a alguien que esté dispuesto a humillarse bajo la conducción del Espíritu Santo, reconozca sus errores e impotencia y decida buscar dirección divina.
¿Reaccionarás como el montón o como el líder que Dios te hizo?
Ezequiel 22:30-Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.
¿Volverás tu rostro, tus pensamientos a Dios para que él te fortalezca y use en ésta crisis de hoy?
3. En la unión está la fuerza.
Cuando David buscó dirección divina, se unieron los 600 hombres en la instrucción divina para la situación a mano.
Mateo 18:19-20-19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
En esta preciada porción de las Escrituras se nos da una instrucción de gran importancia. Unidos en propósito, en armonía unos con otros, unidos en pensamiento y en un pedido que pueda redundar para gloria de Dios, unamos nuestras voces en clamor al cielo por aquellos a quienes el enemigo tiene cautivos en sus redes. Esto requiere no solo una decisión de orar juntos, sino el examinar nuestros corazones, motivos, acciones, etc. Como familia: ¿estamos en paz unos con otros o hay faltas sin confesar? ¿Estamos culpándonos unos a otros o estamos humillándonos ante Dios, reconociendo que ninguno de nosotros está exento de pecado y que de una u otra forma, necesitamos pedirnos perdón y permitir al Espíritu Santo tomar control de nuestras vidas, emociones, pensamientos y acciones?
4. El enemigo atacará, pero solo quemará y llevará cautivo lo desprotegido.
En la historia de David y Siclag relatada en 1 Samuel 30 es evidente que el enemigo ataca lo vulnerable. Cuando se baja la guardia, cuando la ciudad de nuestra vida queda desprotegida sin estudio de la Palabra y la oración, sin reunirnos como familia para estar otra vez “de acuerdo” en pensamientos, sentimientos, acciones y propósitos, para clamar por las necesidades de unos y otros, cuando se deja de lado a Cristo como la prioridad y ocupamos el tiempo en otras cosas… estamos dejando la ciudad desprotegida. ¿Estamos hoy tú y yo vulnerables? ¿Está nuestra vida, nuestra familia, iglesia y comunidad desprotegida?
5. Examen divino urgente
Salmo 139: 23-24 —Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Ese necesita ser nuestro ruego a Dios. Sólo el Espíritu Santo revelará nuestra verdadera condición, necesidad y el remedio. ¿Le daremos la oportunidad?
6. Ésta es una lucha espiritual
Efesios 6:12-“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
Independientemente de cómo se llame tu crisis, estamos en guerra espiritual desde el mismo génesis de la humanidad. No procures ignorar esta realidad. Mientras no aceptes esta verdad le darás ventaja al enemigo. Porque esta es una lucha espiritual necesita pelearse con las armas divinas y en el lugar apropiado: En los lugares celestiales.
Lee cuidadosamente estos textos que nos dan a conocer la bendición que tenemos a través de Cristo.
Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugarescelestiales en Cristo,
Efesios 1:20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugarescelestiales,
Efesios 2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugarescelestiales con Cristo Jesús.
Efesios 3:10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugarescelestiales.
8 Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. Read full chapter
Siclag es una ciudad en el extremo sur de Canaán, y era parte de la heredad que le correspondía a Judá (Josué 15:20-31). Aunque era parte del terrirtorio asignado a Judá, estaba ocupado todavía por los filisteos. Siclag es la ciudad que el rey filisteo Aquis asignó a David, sus hombres y sus familias, para vivir cuando David desconfió de Dios y buscó refugio en terreno enemigo.
Desde allí David y sus familias vivían, un tanto alejados del paganismo que permeaba todo el territorio filisteo.
Cuando el rey Aquis peleó contra Saúl y el ejército de Israel, David tuvo que ir como guardia personal del rey que le había dado refugio en su tierra. Dios obró e impidió que David y sus hombres defraudaran a Dios peleando contra el ungido de Jehová y sus hermanos israelitas. Pero les tomó tres días llegar a Siclag, el lugar de su residencia. Al llegar encontraron que Siclag había sido saqueada y quemada. Nada habían dejado. Todo lo habían llevado. Las familias no estaban allí. Habían sido llevados cautivos.
En medio de la desesperación y en medio de amenazas de muerte, David preguntó a Dios qué debía hacer. Dios dijo: “Síguelos”.
Hoy, reconocemos que vivimos en medio de una generación perversa, que no ama a Dios ni lo reconoce como soberano. El enemigo ha incursionado en nuestras familias y son muchos los que están cautivos, lejos de la voluntad de Dios para sus vidas. Dios le dio a David la seguridad de que debía seguirlos, y de que todo se le devolvería.
Hoy también Dios nos recuerda que Él es suficiente para rescatar al cautivo del valiente. Nos recuerda que él peleará por nosotros y que es Él mismo quien rescatará a nuestros hijos y familias. Nosotros, como David, necesitamos seguirlos y alcanzarlos. La oración es nuestro transporte. Dios va al frente y su promesa se cumplirá, hoy, como en antaño.
24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? 25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.
Padre, gracias porque tú eres hoy el mismo que ayer dijiste a David: “Síguelos”. Ayúdanos a seguir tu instrucción confiados en tus promesas, poder y deseo de salvarlos. No nos dejes cansarnos de orar porque tu obra será perfecta en ellos, si no desmayamos. Gracias por lo que has hecho y harás. En el nombre de Jesús, Amén.
Mateo 26 está lleno de acción. Jesús relató a sus discípulos diversos temas vitales: les habló de la destrucción del templo, de las señales antes del fin, les habló sobre la venida del Hijo del Hombre, relató las parábolas de las diez vírgenes, la de los talentos y les habló claramente del juicio de las naciones. ¿Lo asimilaron? ¿Captaron ellos su importancia?
El reloj mesiánico marcaba a paso certero que Cristo, el Cordero de Dios sería sacrificado en la fiesta pascual. Jesús se los advirtió claramente.
En Betania, la ofrenda de gratitud de María Magdalena a Jesús causó revuelo. Judas decidió acabar con el “falso Mesías” y corrió a maquinar entregarle. En el aposento alto, Jesús desbordó “la copa de Judas” demostrándoles la humildad con que debían servirse mutuamente. Indignado, Judas confirmó su decisión. Razonó: “Un rey jamás lavaría los pies de sus súbditos”. Salió para cumplir su maléfico propósito.
Jesús anunció que todos lo abandonarían y que Pedro lo negaría. Pedro insistió que moriría con él si fuera necesario. En el huerto Jesús los invitó a orar. Sobrecargados, perplejos, se durmieron.
Pronto apareció la turba con espadas y palos, encabezada por el único que se mantuvo despierto. Con un beso al Maestro Judas selló su destino eterno. Sin resistencia tomaron a Cristo. Los diez huyeron, espantados. ¡Pedro, no! ¡Él era valiente!
Él caminó sobre las aguas del mar. Él pidió a Cristo explicación de la parábola. Pedro lo reconoció como “el Cristo, el Hijo de Dios”. Fue Pedro quien le propuso a Cristo perdonar a su hermano cuando le ofendiere hasta siete veces. Él mismo se ofreció a construir tres enramadas o moradas para Cristo, para Moisés y Elías. Pedro no oró cuando Cristo le reveló que el enemigo le había pedido para probarlo fuertemente. Pedro reprendió a Cristo cuando dijo que moriría. Pedro rehusó dejarse lavar los pies, pues entendía que Cristo merecía ser servido, pero no se ofreció a servirle a él y a sus compañeros. Su opinión o estima propia era mayor que la que debió tener. Eso llevó a Pedro a creerse suficiente para soportar las aflicciones y pruebas venideras. Entonces durmió cuando debió velar y orar con Cristo. Siempre valiente e impulsivo, sacó la espada para defender a quien tenía bajo su mando a las infinitas huestes celestiales. ¿Acaso no se daba cuenta Cristo de su compromiso con él?
El valiente Pedro le seguía de lejos: Estaba suficientemente cerca para verle, pero de lejos como para no ser parte de su suerte. ¿Seguimos a Dios de lejos tú y yo? ¿Qué ejemplo estamos dando a los demás? Es nuestro cristianismo uno de lejos, sin compromiso? ¿Es un cristianismo de conveniencia, pero no de cerca para evitar que nos señalen como seguidores? Si hoy, aquí y ahora seguimos a Cristo de lejos, ¿cómo vamos a atraer a los nuestros a los pies de Cristo? ¿Cómo estaremos firmes cuando vengan las pruebas?
Lee todo Hechos 16 para ver el contexto de esta promesa que tantas veces se malentiende.
¿Entiendes lo que lees?
¿Ya crees? ¿Estás seguro de que crees? ¿Qué crees? ¿Cuánto crees? ¿En quién crees si es que crees? ¿Cómo sabes que crees? ¿Es ello evidente o necesitas decirlo continuamente?
Creer=Sumisión deleitosa.
Enoc dialogaba cada detalle con Cristo:
— ¿Prefieres que vista hoy mi atuendo azul o el gris?
— ¡Me encanta como te luce el azul!
— ¿Qué quisieras que prepare de almuerzo?
— ¡Una ensalada verde!
— ¿A dónde te gustaría que fuéramos a recrearnos hoy?
—¡Hoy caminaremos por la orilla del río! Quiero mostrarte algo.
— ¡Lo que tú digas, Señor Jesús! Tu deseo es mi deseo.
Noemí, una mujer entrada en edad, ya viuda, perdió también a sus dos hijos. No le quedaba nada material que alegrara sus días. Decidió regresar a su tierra en Belén, de donde saliera llena de esperanzas y anhelos. Únicamente la acompañaría su mejor amigo, Cristo Jesús. Nadie podría quitarle su compañía ni el gozo de su comunión.
Despidió a sus nueras para que regresaran al hogar de sus padres en Moab, sin esperar nada a cambio. Pero era hora de que el cielo le dejara ver las consecuencias de ella haber creído en el único Dios verdadero. La joven viuda Rut confirmó su firme decisión con las palabras que toda madre piadosa y toda suegra fiel anhela oír: “…Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:17, úp).
¿Como vivía Noemí y qué vieron sus nueras en ella? Noemí creía independientemente de sus circunstancias. Tenía una relación viva e individual con Cristo. El gozo de su presencia permeaba cada detalle y momento de su vida. Fue así que Rut se percató de que lo más valioso era decidir por el Dios en quien su suegra creía. Fue tan grande la atracción que escogió identificarse con su pueblo y hacer suya la misma fe y creencia en Dios.
Todos los presos escuchaban a Pablo y Silas. No eran quejidos lastimeros lo que salía de su calabozo. Cantaban a voz en cuello a pesar de sus heridas y cadenas, pues su corazón era libre para adorar al Dios en quien creían y al cual predicaban con denuedo en el calabozo y fuera de él. Dios aceptó su alabanza y la evidencia de su fe. Cristo se hizo presente en la prisión. La tierra tembló. ¡Las cadenas se quebrantaron, porque nada ni nadie puede mantener encadenado a quien tiene su confianza puesta en Dios! Nadie continúa “preso” en su presencia, a no ser por decisión propia.
Creer=liderazgo espiritual productivo
El carcelero hace la pregunta más importante de su vida
— ¿Qué debo hacer para ser salvo?
— “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”, —respondieron los siervos del Dios vivo.
Su familia, tras escuchar del milagro en la cárcel, echó su suerte con Cristo y también aceptó el evangelio. Ahora, toda la familia comparte en adoración al único Dios que tiene poder; el verdadero Dios. Al creer en Cristo Jesús te conviertes en líder espiritual cuya influencia debe guiar a otros en tu familia y entorno a aceptar a Cristo como Salvador personal.
Cada viernes, después del almuerzo, (1:00 pm) nos disponemos a comenzar un ayuno con el propósito de tener una mente más clara para comprender el mensaje de Dios y sus instrucciones respecto al propósito de ver a nuestras familias venir a Cristo. Podemos ingerir alimentos sencillos o crudo, o frutas, según sea necesario. No cenamos el viernes ni desayunamos sábado. Terminamos el sábado 1:00 pm para almorzar todos juntos en familia.
Ser progenitor es un sagrado privilegio que conlleva una seria y enorme responsabilidad ante Dios. Cada padre y madre que le sirve a Dios, el único Dios vivo y verdadero, anhela que su familia también le sirva al Dios Creador del universo, y que acepte a Cristo como su Salvador personal. Cada creyente tiene personas en su círculo de influencia a quienes desea ver en el cielo. Es por ello que, vez tras vez, en oración ferviente, nos acercamos humilde y “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Heb. 4:16).
Día tras día, noche tras noche presentamos a Dios nombre tras nombre. No obstante, incontables creyentes se ven, en algún momento agobiados por la sensación de urgencia de salvación y la aparente falta de repuesta a sus ruegos por salvación. Como Pedro preguntó cuántas veces se debe perdonar al ofensor, muchos creyentes se preguntan:
Nuestro texto clave es una promesa que debe llenar de gozo nuestro corazón.
Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
Isaías 60:4
No andemos cabizbajos, y tristes. Alcemos nuestra mirada al cielo. Dios es fiel. Todas sus promesas se cumplen. El día se acerca. Cristo prometió. Él murió por cada ser humano en nuestra lista. Su interés por la salvación de ellos es mucho mayor que el nuestro.
Isaías describe la futura gloria de Sion. Es un maravilloso cuadro que no debemos perder de vista. A través de su siervo Dios nos pide : “Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.” Isaías 60:4.
La Biblia menciona dos decretos de muerte para los niños: en Egipto y Belén, respectivamente.
Cuando Faraón decretó muerte para los niños varones, “…las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niño” (Éxodo 1:17, RV60).
El niño Moisés fue puesto en una arquilla de juncos a la orilla del río.
El niño Samuel fue dedicado a Dios desde antes de ser concebido. Dios le habló siendo muy niño y le reveló sus designios para la casa del Sumo Sacerdote Elí.
Dios dio instrucciones bien específicas a la mamá de Sansón y a la mamá de Juan el Bautista sobre su alimentación y la del niño en preparación para cumplir su llamado divino.
Juan registra del niño que fue instrumento en las manos de Cristo el día que Jesús alimentó a 5 mil sin contar mujeres y niños.
Foto por Sohaib Ghyasi@Unsplash.com
Un consejo divino para ti y para mí: 1 Corintios 14:20-Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.
Texto clave: Mateo 19:13-14–Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.
Desafío: Agradece a Dios por los niños en tu círculo de influencia. Planifica un gesto de aprecio, de bondad, de simpatía, y déjales saber que son muy especiales para el cielo y para ti.
Como adultos responsables e interesados en el bienestar de nuestros niños, ¿qué podemos hacer ante un flagelo tan ampliamente propagado? La mejor estrategia siempre es la prevención. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños para minimizar la posibilidad de que sean víctimas de un abuso sexual?
Importantes estrategias de prevención que todo padre y adulto responsable de su cuidado debe conocer:
Nombre correcto: Enseñe a su pequeño el nombre correcto de las partes privadas, así como lo hace con la boca, las orejas, las manos y los pies. Eso le dará a su niño la confianza para identificarlas si fuera necesario.
Higiene personal: Enséñele a asearse por sí solo, de acuerdo a su edad. Un niño que no depende de ayuda para asearse está menos susceptible al abuso.
Escuche con amor: Observe y escuche a los niños atentamente. Fomente ambiente donde se sientan amados, y donde sus inquietudes, temores y molestias tengan importancia para ud.
Valide sus sentimientos: Nunca obligue al menor a quedarse con alguien con quien el menor no se sienta cómodo y seguro.
Saludos y afecto voluntario: NUNCA obligue a su hijo a saludar, besar, abrazar a alguien si él/ella no se siente cómodo.
Preferiblemente, en casa: Tenga mucha cautela al dejar a su menor pernoctar en otra casa.
Eventos: Cuando hay actividades (así sea en su casa) supervise muy de cerca a los pequeños. El abusador aprovecha el que todos estén ocupados para sus propósitos.
Hable: Conversar sobre el tema frecuente y libremente, le da al niño la confianza para hablar sobre ello si lo considera necesario. En la repetición hay aprendizaje.
Palabra clave: Como familia deben tener una palabra clave que el niño pueda usar para indicar que se siente inseguro, incómodo, etc. Con esa palabra alerta a sus padres que necesita ser recogido o sacado de ese ambiente, etc.
El corazón del hombre piensa su camino: mas el Señor endereza sus pasos.”
Proverbios 16:9
¿Eres madre o padre, tal vez, abuelo o abuela?
¿Alguna vez mientras criabas suspiraste por ese momento cuando tus hijos aprendieran a caminar? Es un deseo natural e inofensivo. Si tuviste varios pequeñines a la vez apreciaste el no tener que cargarlos a todos a la vez.
Sin embargo, cada etapa de la vida debe disfrutarse. Cada etapa tiene sus desafíos, sus ventajas y desventajas, tanto para ellos como para sus progenitores.
Mientras estaban pequeños, les tomábamos de la mano y los encaminábamos a donde estuvieran seguros, a nuestro lado. Mientras más crecen, más independientes son. Se independizan de sus padres, de su familia, y hasta de su círculo de influencia. La palabra de Dios asevera que también los hombres buscan su propio camino y se independizan de Dios. Sin embargo, esta aseveración viene seguida de una maravillosa verdad que conviene recordar: “El Señor endereza sus pasos.”
Foto por Rhodi Lopez @Unsplash.com
¿Cómo guía Dios y endereza los pasos torcidos o desviados de su propósito para traerlos de vuelta a su voluntad para con cada uno?
Algunas formas que Dios usa son:
Instrucción paternal-Los padres y madres somos responsables ante Dios por la instrucción que damos a nuestros hijos y las bases sobre las cuales asentamos sus pies. (Ver Proverbios 22:6)
Las Escrituras-Es la Palabra de Dios la que nos revela su voluntad. Ella nos enseña, nos corrige, por su intermedio nos habla Dios como si fuera al oído y al corazón. (Ver Juan 5:39)
El Espíritu Santo -El Espíritu Santo inquieta nuestras vidas y guía a toda la verdad. (Ver Juan 16:13)
Amonestaciones-A través de amonestaciones Dios obra para que veamos nuestra necesidad de él y de su gracia. Cuando el rey David pecó deliberadamente, Dios envió al profeta Natán con un mensaje que le hizo ver su condición y necesidad de arrepentimiento. (Ver 2 Samuel 12:1) Lea toda la historia en 2 Samuel 11-12.
Su benignidad-Por su misiericordia, de pura gracia, Dios nos guía al arrepentimiento. ¡Oh, qué amor inmensurable! (Ver Romanos 2:4).
La intercesión -En diversos casos y recuentos de los evangelios y del Antiguo Testamento vemos testimonios de quienes intercedieron ante Dios por otros y Dios obró con gran misericordia. Hoy todavía Dios obra en respuesta a la intercesión. (Ver Mateo 17:15).
Experiencias diversas-En cada caso de un padre o madre que vino a Cristo pidiendo por su hijo, Dios obró para traer a ese padre o madre a los pies de Cristo. En ocasiones Dios permite diversas experiencias difíciles, porque esa es la forma como reconoceremos nuestra necesidad de él. Su propósito es fomentar la salud espiritual y salvar. Así también Dios puede permitir alguna experiencia difícil a los hijos o a aquél que no ha decidido por Jesús, para que se dé cuenta de su necesidad del único y suficiente Salvador, Cristo Jesús.