RECURSOS PARA LÍDERES DE ORACIÓN: Pautas para la Oración Pública

La oración, en público o en privado, nos eleva al trono de la gracia, para hablar con nuestro Creador y Sustentador. Sin embargo, ambas oraciones son diferentes. La diferencia entre una y la otra no es únicamente el número de personas envueltas.

Si ora solo, sin que ningún ser humano te escuche, esa es una oración privada. Si participa en alguna Reunión de Oración, o de una Línea de Oración, si ora junto a, o con una o más personas; pero también cuando ora solo en algún lugar donde otros le escuchen, estará elevando una oración pública, aunque no lo planifique así.

Cristo se refirió a la oración en público. “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” (Mateo 6:7). 

Analicemos los siguientes consejos para la oración pública:

  1. Ore en completa reverencia: Nada debe impedirnos reconocer delante de quién estamos. Evite distracciones. Nuestros sentimientos y pensamientos deben estar sometidos en humildad a Cristo, pidiendo que el Espíritu Santo nos muestre cómo orar. “Las pequeñas diferencias y los prejuicios no deben ir con nosotros a estas reuniones” (EGW-Joyas de los Testimonios, t. 1, p. 273).
    Reverencia también conlleva la cortesía de esperar su turno para hablar y orar.
  2. Ore de rodillas: El arrodillarse denota dependencia, sumisión y reconocimiento de la grandeza de Dios en comparación con nuestra frágil existencia. Siempre que las circunstancias lo permitan, debemos arrodillarnos.
  3. La oración pública es corta: A quienes no oran en casa y esperan a la reunión de oración para presentar todo, la pluma inspirada les llama “asesinos de reuniones públicas y de oración” (Ver Joyas de los Testimonios, t. 1, p. 273). Para mantener su oración pública corta, asegúrese de orar antes en privado. También recuerde Mat. 6:7. No hay necesidad de repetir continuamente el nombre de Dios. ¿Repite usted el nombre de su interlocutor constantemente? No lo haga en oración.
  4. Use palabras sencillas, voz clara: Oramos juntos para ser fortalecidos y edificados. Hable claro para que todos puedan entender y participar con y en acuerdo con usted.
  5. Evite la crítica como evitaría la lepra:  Al presentar un pedido, no critique a nadie. Ejemplo: Si Juan del Barrio es áspero, presente el pedido sin mencionar su defecto o debilidad. Podría decir: “Concede a Juan Del Barrio un espíritu de bondad y cortesía”.  Orar así cierra la puerta al espíritu de crítica y permite cubrir la necesidad de manera considerada y sin pecar. Cada pedido debe ser presentado en oración con la suma cortesía posible, buscando siempre la bendición divina tanto para la persona por la cual se pide, para el oyente, y para usted como Intercesor. Pida por otros con la deferencia como quisiera que pidan por usted.
  6. No provea armas al enemigo: Mucho más de lo que imaginamos, el enemigo procura que la reunión de oración sea un semillero de chismes y habladuría. Somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que hablamos. Sea prudente.
  7. La meta es unidad: Si desea la presencia de Dios allí, pida discernimiento para evitar todo lo que pueda promover un espíritu de separación.
  8. Recuerde que “Somos cartas leídas”: Público (a)” denota abierto para todos y expuesto ante todos. Usted y yo desconocemos el alcance o influencia del ambiente y la impresión causada a través de un comentario, un pedido, y/o de la reunión en general, etc.  Todo está grabado en los registros del cielo. Pero vivimos tiempos inciertos. No sabemos quiénes ni cuántos reciben el informe terrenal. ¿Puede decir quien nos escuchó en silencio que somos una influencia positiva o negativa? ¿De qué nos pueden acusar? Ojalá nos acusen de promover amor, unidad y comunión con Dios.

Que nuestra Reunión de Oración sea guiada por el Espíritu Santo.

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¿Qué experiencia de bendición has vivido en la Reunión de Oración?

©Rhodi Alers de López 2018