Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, Filipenses 3:8-10.
Orar es una bendición inmerecida. Cristo dejó amplia instrucción sobre cómo orar de manera eficaz. Su deseo es ayudarnos y alentarnos para lograr el objetivo divino. Su amor es evidente en cada detalle de su instrucción. Ya sea en oración pública o privada, la sinceridad del corazón y la sencillez son valoradas por quien lee nuestros pensamientos y los motivos de cada corazón.
¿Cómo calificarían tus amigos tu conversación con ellos si supieran que hablas solo por hablar?
Dios nos ama. Nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos.
¿Cómo describes tu vida de oración privada? ¿Te has detenido a aprender sobre lo que Cristo explicó al respecto? En un artículo anterior vimos lo que Jesús enseñó en Mateo 6:5 sobre la ORACIÓN PÚBLICA. Ahora nos detendremos en Mateo 6:6.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público-Mateo 6:6.
¿Tienes un lugar donde regularmente oras en privado?
¿Cuál es tu lugar favorito para orar?
¿Preparaste un lugar especial para orar?
¿Has tenido la urgencia de orar en privado estando rodeado de otras personas?
Con las instrucciones que Cristo dio no tiene la intención de que dejemos de orar. Por el contrario, su deseo de que nos comuniquemos con él de forma efectiva fue lo que lo motivó a dejarnos la llave de la oración. Ella nos da acceso al trono de la gracia. ¿TE FIJASTE BIEN? Tenemos acceso gratuito, sin cita, sin horario especial al trono de la gracia, el asiento de nuestro Padre celestial. ¡Alabado sea Dios!
Si deseamos sinceramente aprender a orar debemos escudriñar lo que Cristo mismo enseñó. Él fue el Maestro por excelencia. Tan importante es para Cristo la oración que, en su primer sermón enseñó a sus oyentes a comunicarse con el cielo.
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa- Mateo 6:5, RV1960.
Los judíos tenían horas designadas para orar. Donde estuvieran a la hora de orar, aunque fuera entre la muchedumbre, se detenían y recitaban su oración en alta voz. Les gustaba ser notados cumpliendo su deber. Fue por eso que Jesús exhortó a sus oyentes con las palabras de Mateo 6:5.
Veamos algunas lecciones extraídas de este versículo:
¿Ya evaluaste tu oración en público?
¿Se asemeja a la enseñanza de Cristo?
¿Cuál es tu motivo para orar?
¿Te atreves a comenzar de nuevo y aprender a orar según la clase que Cristo mismo dio?
Recibí hace poco una carta de un hermano a quien respeto en gran manera, en la cual me preguntaba cómo deben dirigirse las reuniones. Deseaba saber si se deben ofrecer muchas oraciones en sucesión, y luego descansar unos momentos, y hacerse otra vez unas cuantas oraciones. {1JT 270.1}
Por la luz que he recibido al respecto, he decidido que Dios no exige que, cuando nosotros nos reunimos para rendirle culto, hagamos tediosos y cansadores estos momentos, permaneciendo de rodillas largo tiempo, escuchando varias largas oraciones. Aquellos cuya salud es débil no pueden soportar este recargo sin agotarse y cansarse hasta el extremo. El cuerpo se cansa al permanecer postrado demasiado tiempo; y lo peor es que la mente se cansa de tal manera por el ejercicio continuo de la oración, que no se obtiene ningún refrigerio espiritual y el tiempo pasado en las reuniones está más que perdido. Los asistentes se cansan mental y físicamente, y no obtienen fortaleza espiritual. {1JT 270.2}
Las reuniones para el público y las de oración no deben ser tediosas. Si es posible, todos deben llegar puntualmente a la hora señalada; y a los morosos que lleguen con media hora o quince minutos de atraso no se los debe esperar. Aun cuando no haya más de dos presentes, ellos pueden pedir el cumplimiento de la promesa. La reunión debe iniciarse a la hora señalada, si es posible, sean pocos o muchos los presentes. Debe, ponerse a un lado la formalidad y la fría rigidez, y todos deben cumplir puntualmente con su deber. En las ocasiones comunes, no debe hacerse oración durante más de diez minutos. Después que ha habido un cambio de posición y el ejercicio del canto o de la exhortación ha aliviado la monotonía, entonces si algunos se sienten inducidos a hacerlo, permítaseles orar. {1JT 270.3}
¿Cuán paciente eres? ¿Sabes que la paciencia tiene remuneración? ¿Qué experiencias has vivido donde has visto el resultado de continuar persistentemente hasta ver el fruto de tu esfuerzo y paciencia? Nuestro texto escogido por Dios para motivarnos hoy nos habla de correr con paciencia.
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Hebreos 12:1-2
Este pasaje nos invita a un enfoque de victoria que requiere actividad consistente, perseverancia diaria, y un enfoque más alto que lo que nuestros ojos carnales pueden ver a simple vista. Correr con paciencia nos permite meditar a lo largo de la carrera en el resultado que esperamos obtener tras ese esfuerzo coordinado y persistente.
No nos damos por vencidos fácilmente por el hecho de encontrar algún contratiempo. ¿Acaso no continuó Cristo con su misión a pesar de que tantos no lo reconocieron como el enviado de Dios ni recibieron sus enseñanzas como una bendición que los liberaría espiritualmente? A lo largo de la senda hemos de encontrar situaciones que procuren desanimar, menguar interés y dedicar el tiempo a otras actividades. Sin embargo, el Espíritu Santo nos recuerda la importancia de correr con paciencia, sin perder de vista el resultado que deseamos obtener. Y es el mismo Espíritu Santo quien nos capacitará para obtener el premio final. ¡Gloria a Dios!
Romanos 8:26–Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
¿Has visto a un padre o una madre despreciar a su bebé cuando el pequeño intenta hablarle? ¡NO! Cuando algún bebé hace el más mínimo intento por hablar, todos en su cercanía prestan cuidadosa atención.
¿Te imaginas a Cristo con un bebé en sus brazos y una gran sonrisa mientras escucha al bebé hacer sonidos cortos buscando hablarle?
Ningún padre deja de prestar atención a su bebé porque no pueda todavía expresarse como un profesional. Atiende cada intento, cada gesto, cada deseo de comunicarse con él como algo tan valioso que vale la pena poner todo su interés. Todo lo demás puede esperar. Cada “agú” del bebé es una inmensa alegría para la familia y los demás en su cercanía.
Cuando tú y yo intentamos orar, así nuestro Padre, el Creador del universo, se inclina con amor a escuchar el balbuceo de un bebé que desea comunicarse con él a toda costa. El cielo entero escucha con atención, dispuesto a disfrutar nuestra compañía y listo para proveer auxilio, según sea necesario. Así que, no temas no saber orar. La oración es una ciencia que se aprende poco a poco, con paciencia y perseverancia. Además, Dios envía a su Santo Espíritu para enseñarnos a desarrollar una comunicación vital y efectiva con el cielo. ¡Gloria a Dios!
¿Alguna vez escribiste un diálogo? Un diálogo es tu conversación con alguien. Puedes utilizar la plantilla para practicar dialogar con Dios, lo cual es diferente a únicamente presentarle una lista de pedidos.
Escribe la fecha y la cita del pasaje bíblico del día.
En el primer bloque azul te sugiero escribir el pasaje bíblico.
Cada bloque negro representa una interacción tuya.
Cada bloque azul representa una interacción de Dios. Eso sucede cada vez que te detienes a leer nuevamente el pasaje escogido. No necesitas copiarlo repetidas veces. El bloque azul te ayudará a recordar volver a leer el pasaje.
Te invito a probar escribir el diálogo diario con Dios, aunque sea muy breve, pues te ayudará a evaluar tu progreso.
¿Qué significa “aplicación” en relación con el estudio de la Biblia?
Nunca debemos leer la Palabra de Dios con el único objetivo de marcar un encasillado y pasar al próximo. Estudiemos con el deseo de que nuestra vida aquí refleje de manera más completa a Cristo. La aplicación es en esencia, encontrar una lección práctica, una enseñanza que podemos extraer, vivir, y que impactará nuestra relación con Dios y/o con el prójimo.
¿Cómo mirar el pasaje para extraer una aplicación?
En primer lugar, nos corresponde venir a la Palabra de Dios creyendo.
Escribir el pasaje es parte integral del proceso recomendable y necesario.
Como puedes notar, leer es únicamente una porción fundamental. Necesitamos buscar al hacerlo, los principios eternos. Diferente a la observación, aplicar es ver qué principios me enseña para mi vida aquí y ahora, mientras me preparo para vivir cara a cara con mi Salvador.
Con esta serie de preguntas será más fácil sacar una aplicación. Usaremos preguntas basadas en el acróstico PEPCO1. Tenga en cuenta de que no siempre el pasaje contendrá respuesta a todas las preguntas.
P significa PECADO. ¿Me muestra este pasaje algún pecado, falta, actitud, comportamiento o pensamiento que necesito confesar y abandonar? ¿Me muestra algún mal hábito, tentación o tendencia de la cual debo alejarme?
E significa EJEMPLO. ¿Me muestra algún ejemplo, ilustración o modelo que debo seguir o un ejemplo que debo evitar?
P significa PROMESA. ¿Contiene el pasaje alguna promesa de Dios que debo hacer mía, creerla y pedir su cumpimiento en situaciones específicas?
C significa CONOCIMIENTO. ¿Qué conocimiento de Dios me revela o aporta este pasaje? Es el Espíritu Santo quien conoce y revela el carácter de Dios. ¿Oraste para pedir entendimiento?
O significa ORDEN. Dios siempre guió a su pueblo a través de instrucciones, mandamientos y enseñanzas para que vivamos una vida plena aquí y hasta la eternidad. ¿Tiene el pasaje una orden, mandamiento o instrucción accionable de parte de Dios y que debo obedecer en mi vida diaria?