Abraham vivió años de espera por el hijo de la promesa, tanto, que quiso ayudar al Creador. Desde entonces, la humanidad está sufriendo vívidamente los resultados de su impaciencia.
¿Cuánto tiempo llevas esperando respuesta a tu oración? El tiempo de espera es relativo: Tú y yo lo vemos largo. ¿Cómo lo ve Dios?
Mientras esperas Dios está haciendo la semilla de tu fe germinar, crecer y producir fruto. Pronto, muy pronto, si no desmayas, tu oración florecerá. Ten paciencia. La oración del que persevera florece a su tiempo.
©Rhodi Alers de López


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