El desdén, la traición, la persecución y la privación fueron herramientas que Dios usó para cincelar el carácter del futuro rey de Israel. La Palabra de Dios fue la meditación y canción del salmista David. Fue aliento en su angustia y esperanza en su aflicción.
Hay muchas bendiciones que no advertimos ahora por estar disfrazadas de sufrimiento.
“Estas bendiciones tuve porque guardé tus mandamientos” (Salmo 119:56).

No desmayes. Quien cubrió las espinas de rosas usa cada dificultad que afrontamos como parte de nuestra preparación esencial para ver el rostro de Dios. Si permanecemos fieles, gozaremos la bendición de su compañía aquí, y por la eternidad. Por su gracia hoy podemos vivir en victoria.
©Rhodi Alers de López, 2019

amén, muy reconfortantes esas palabras.
gracias hermana. bendiciones
Amén.
Dios sea glorificado.