Orar es una bendición inmerecida. Cristo dejó amplia instrucción sobre cómo orar de manera eficaz. Su deseo es ayudarnos y alentarnos para lograr el objetivo divino. Su amor es evidente en cada detalle de su instrucción. Ya sea en oración pública o privada, la sinceridad del corazón y la sencillez son valoradas por quien lee nuestros pensamientos y los motivos de cada corazón.

- ¿Cómo calificarían tus amigos tu conversación con ellos si supieran que hablas solo por hablar?
- Dios nos ama. Nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos.
- Dios no busca que lo impresionemos.
- ¿Hay algo por lo cual pedirle perdón hoy?
- Dios nos conceda su Santo Espíritu y nos enseñe a orar. ©Rhodi Alers de López, 2026

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