¿Sabes? Orar por otros nos une a Cristo, el Intercesor por excelencia. Tomar tiempo de nuestra cargada agenda diaria para orar por otros nace del amor genuino; el amor a Dios que nos lleva a amar al prójimo. La oración de intercesión es una oración de amor, aun por quienes solo conoceremos en el cielo.

La oración intercesora redunda en incontables bendiciones para esas personas por quienes se ora. Orar por otros también está acompañado de grandes bendiciones para el intercesor.
Algunas de ellas son:
1. Evita el egocentrismo.
2. Nos hace compasivos.
3. Nos llena del amor de Cristo hacia aquellos por quienes Jesús murió.
Pablo, sintiendo la carga de la extensa misión a él encargada, reconociendo su fragilidad humana, y conociendo las bendiciones que la comunión con Dios trae a sus hijos, instó a los creyentes: Hermanos, orad por nosotros”-1 Tes. 5:25. Hagamos uso del hermoso privilegio de la oración de intercesión y seamos instrumentos de amor y bendición.
Comparte y comenta: ¿Eres un intercesor? ¿Cómo ha impactado tu vida el orar por otros? © Rhodi Alers de López