El médico divino está presente en la pieza del enfermo; oye toda palabra de las oraciones a él elevadas con la sencillez de la verdadera fe. Sus discípulos de hoy han de orar por los enfermos tanto como los discípulos de antaño. Y habrá restablecimientos; porque “la oración de fe salvará al enfermo.”1
En la Palabra de Dios tenemos instrucciones relativas a la oración especial para el restablecimiento de los enfermos. Pero el ofrecer tal oración es un acto muy solemne, que no debe emprenderse sin cuidadosa consideración. En muchos casos de oración por el restablecimiento de los enfermos, lo que se llama fe no es sino presunción.
OE, 227


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