No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

Mi oración
Gracias, amante Padre celestial, por amarme tanto, que me escogiste a mí, aunque no lo merezco. Hoy te alabo por tal privilegio. Con humildad, te agradezco por tener tan específico y elevado propósito para mí: Ayúdame a llevar el fruto del Espíritu Santo, y que éste perdure, para que mis ruegos sean contestados, por los méritos de Cristo, y para la gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

Favor notar: Me reservo el derecho de eliminar comentarios que sean ofensivos o irrelevantes.