
¿Para qué sirven las leyes?
Las leyes se formulan para que haya orden, equidad, para establecer derechos y obligaciones, promover la justicia, balance y facilitar la vida comunitaria de la sociedad. Únicamente cuando los legisladores se dejan guiar por Dios formulan leyes que resultan en bendición.
Definición de ley, según el diccionario Oxford:
nombre femenino
1.Regla o norma establecida por una autoridad superior para regular, de acuerdo con la justicia, algún aspecto de las relaciones sociales.”es necesaria una ley que limite los productos tóxicos en este tipo de empresas”
2.En el régimen constitucional, disposición votada por las cámaras legislativas y sancionada por el Jefe del Estado.
¿A quién le gustan las leyes o reglas?
Los niños prueban la paciencia de sus progenitores cuanto se percatan de que hay reglas y prohibiciones. Los adolescentes y jóvenes detestan los límites señalados por sus superiores. No todos los adultos acatan siempre las leyes. Sin embargo, una sociedad sin leyes es un caos. El desorden actual en que vive nuestro mundo no es el resultado de la falta de leyes divinas, ni la falta de leyes de origen humano, sino resultado de la falta de obediencia a la ley establecida por Dios. No obstante, hay quienes valoran la Palabra de Dios y su ley. El salmista dijo:
¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Salmos 119:97
¿Aprecias los diez mandamientos de la ley de Dios?
Por sobre toda ley humana está la ley divina. Es su ley la que rige el universo desde la eternidad. Dios dio su ley, trasunto de su carácter para que disfrutemos su comunión, que exaltemos su amor, y vivamos en paz con Dios y con la humanidad; y para que todos los pueblos conozcan al único Dios verdadero. Prometió, además, bendición ilimitada a quienes guarden su ley de amor. Su ley fue escrita en tablas de piedra en el Monte Sinaí, pero no nació allí. Leela en Éxodo 20.

Hoy, cuando el ser humano pisotea la ley divina y procura sustituirla por invenciones humanas que nada tienen que ver con el plan y el propósito divino, cuando el hombre busca en sí mismo la respuesta a los estragos que el pecado causó en vez de volverse a su Hacedor, necesitamos volvernos a Dios, nuestro Creador, y exaltar su ley en nuestras vidas. Que las nuestras sean vidas consagradas al único Dios verdadero y comprometidas con su Palabra, que nunca cambia, ni tampoco su ley. Hoy, más que nunca debemos estudiarla, conocerla, obedecerla fielmente, y no permitir que los falsos mandamientos de hombres engañados por el padre de la mentira usurpen el lugar que únicamente le corresponde a Jehová y su eterna ley.
DESAFÍO: Agradece hoy a Dios por su ley, medita en ella. Pide sabiduría y discernimiento del Espíritu Santo para saber en qué áreas desea Dios trabajar en tu vida. Comparte con tu familia y con alguien más la bendición de obedecer la ley de Dios.
Gracias, amante Padre celestial por tu ley que es eterna y que le fue recordada a tu pueblo desde el monte Sinaí. Gracias por que conocemos que Jehová nuestro “Dios es Dios, fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” (Deuteronomio 7:9). Ayúdanos a ser fieles en la obediencia a tu Santa ley. En el nombre de Jesús, Amén. © Rhodi Alers de Lopez, 2022.

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