Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Romanos 8:37

Cada victoria facilita la siguiente.
Cuando el hombre se ocupe día tras día sinceramente en vencer los defectos de su carácter estará abrigando a Cristo en el templo de su ser. Entonces, la luz de Jesús estará en él, y bajo los brillantes rayos de la luz del rostro del Salvador, su vida entera se elevará y ennoblecerá.
Testimonies, t. 4, pp. 345-346

Gracias por esas palabras de reflexión, al Señor le importamos todo el tiempo y nos ama con ese tierno cariño de Padre que tiene para con nosotros. Beny
Alabado sea Jehová. ¡Reavívanos, Señor!