Promesa para esta semana: Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio (Hebreos 2:13).
LA ORACIÓN EFECTIVA POR LA SALVACIÓN DE NUESTROS HIJOS Y FAMILIA, REQUIERE:
1. Amor
Quien ora por la salvación de otro muestra que ama a Dios y ama al pecador por quien Cristo murió.
2. Constancia
Es un compromiso continuo, de acuerdo a su importancia: El destino eterno está en juego.
3. Perseverancia
Aunque es sinónimo de constancia, la perseverancia añade firmeza de propósito para lograr el objetivo. No oramos a menudo por unos días, para luego detenernos. Proseguimos decididos hasta alcanzar la victoria. La perseverancia añade estructura a la vida de oración. Ej.: Me propongo orar tres veces al día por tal objetivo.
4. Paciencia
La paciencia nos capacita para vivir adversidades, tristezas o desencantos, sin amarguras, sin una actitud lúgubre y quejumbrosa. La paciencia nos permite esperar con tranquilidad aunque no nos sea evidente la obra que Dios está haciendo.
5. Discernimiento
Solo el Espíritu Santo da claridad de pensamiento para orar de acuerdo a la necesidad real, sin esconder la verdadera situación. Necesitamos el lente del Espíritu para ver el pecado tal cual es, y llamarlo por su nombre, sin procurar reducir su gravedad ante Dios, ni ante los demás.
6. Fe
La fe es la absoluta e inquebrantable seguridad en la Palabra de Dios, quien prometió oír nuestro clamor y darnos la victoria. La fe acepta la invitación divina. La fe autoriza un clamor santo y osado. La fe abre el cofre celestial y la fe vence al mundo.
7. Agradecimiento
El agradecimiento fluye naturalmente del corazón cuando el Espíritu Santo concede la capacidad de ver la oración ya contestada, para la gloria de Dios.
He aquí un recordativo de lo real que es la respuesta al clamor por la salvación de nuestros hijos:
Galardón del postrer gran día—Al trabajar por vuestros hijos, valeos del gran poder de Dios. Confiad vuestros hijos al Señor en oración. Obrad por ellos fervorosa e incansablemente. Dios oirá vuestras oraciones y los atraerá a sí mismo. Luego, en el último gran día, podréis presentarlos a Dios diciendo: “He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová.”13 {HC 485.3}
Nuestra oración:
Gracias, Padre celestial por la salvación que estás obrando en favor de mis amados. Gracias por la obra del Espíritu Santo. Gracias por Jesús y por su pronta segunda venida. Gracias porque nos estás preparando y por la confianza que nos das de que podremos decir: “He aquí, yo y los hijos que Dios me dio” (Hebreos 2:13). ¡Alabado sea nuestro Salvador!
En el nombre de Jesús, Amén.
© Rhodi Alers de López, 2018
Te puede interesar: ¿Cómo orar por los Hijos?


Favor notar: Me reservo el derecho de eliminar comentarios que sean ofensivos o irrelevantes.