No sé en qué circunstancias te encuentras este día, ni cuántos pesares han llegado a tu vida. No niego que este mundo está lleno de dolor y de situaciones que no encuentran humana explicación. Pero en medio de tus luchas y desaciertos, como en medio de logros y de alegrías, Cristo sigue siendo fiel. Él es la solución a tu mayor temor y la respuesta a tu más grande inquietud.
Por eso quiero invitarte a levantar tu vista del “aquí y ahora” y a enfocarte hoy en Jesús y la victoria. Pues una cosa es segura: Si hemos de vivir en victoria, diariamente hemos de agradecerle a Jesús por su magnífica y sin igual victoria.
Pero a Dios GRACIAS , que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 15:57).
¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!
Hoy vengo, Señor, con corazón agradecido.
No por falta de retos, ni ausencia de tropiezos.
Mas gracias doy por tu amor inmerecido
y la victoria que me das a través de Jesucristo.
Hoy late mi corazón, humillado, enternecido
al ver atrás y saber que hasta aquí me has sostenido.
Prometiste guiarme por todo este camino
hasta que llegue contigo a celestial destino.
“Gracias” jamás encapsulará con fiel sentido
lo que esgrime el corazón arrepentido.
Mas, callar no puedo esta victoria que has tenido.
Gracias por tu gracia que a mi alma ha revivido.
Pero a Dios GRACIAS , que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 15:57).
©Rhodi Alers de López, 2018


Favor notar: Me reservo el derecho de eliminar comentarios que sean ofensivos o irrelevantes.