PROMESA PARA ÉSTA SEMANA
En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. 17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz (Salmo 55:16-17).
David, el salmista está viviendo una situación que le causa un profundo dolor. Traicionado, perseguido, abandonado, se torna a Dios pidiendo auxilio, suplicando que intervenga y trastorne los planes malvados de sus enemigos: personas que antes, eran de su confianza. Expresa su frustración, su indignidad, su dolor, y su angustia. También expresa su propósito definido: Clamar tarde, mañana y a mediodía. Afirma su total seguridad de que Dios oirá su voz.
NO ESTAMOS EXENTOS DE FRUSTRACIÓN. En nuestra decisión de orar por la salvación de nuestros amados, vivimos momentos de gran dolor y frustración. ¡Cuántas veces encontramos que son los de mayor confianza quienes sirvieron o están sirviendo de tropiezo para la salvación de nuestros amados! Nuestra reacción debe ser clamar al cielo.

TU DECISIÓN PUEDE CAMBIAR DESTINOS. Nuestra decisión debe ser tan firme como la expresada por David: Continuar intercediendo con la seguridad de que Dios obrará en respuesta al clamor de un corazón que gime junto al de Cristo por la salvación de aquellos muy cerca a nuestro corazón. Dios se encargará de nuestros enemigos y de todo el que se opone al propósito divino para nosotros o los nuestros. Oremos sin cesar hasta ver la respuesta divina hecha realidad.
OREMOS: Padre celestial: Es doloroso ver a nuestros amados lejos del sendero trazado por ti. Es frustrante sabernos traicionados por quienes apreciamos. Tú sigues al control. Unimos nuestra voluntad a la tuya para que tu propósito sea realidad en las vidas de nuestros amados, y en quienes traicionaron nuestra confianza. Que tu Santo Espíritu toque cada corazón y se rindan a Cristo. Ayúdanos a permanecer en oración constante hasta ver tu salvación. En el nombre de Jesús, agradecemos. Amen. ©Rhodi Alers de López, 2021

Amén