Promesa para ésta semana
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte
2 Corintios 12:9-10
¿Por quién estás orando para que reciba salvación a través de la fe en Cristo Jesús?
En la labor de intercesión y la obra de ayudar a otros a conocer y/o aceptar a Cristo es imprescindible que nos reconozcamos débiles e incapaces para lograr algo por nuestras propias fuerzas. Es fácil y feliz ver que con alegría se acepta el Evangelio de salvación, pero no todos los corazones tienen tierra fértil.
Hay corazones con luchas que desconocemos, y solo el Espíritu Santo es capaz de quitar todo tropiezo para que se acepte a Cristo como Salvador.
Sin embargo, aunque necesitamos reconocer nuestra total incapacidad y por ende, nuestra total necesidad de depender de Cristo, no debemos pensar que nunca veremos el resultado de nuestra labor. Pablo tenía un aguijón que podemos comparar con un tropiezo o impedimento para avanzar en su labor. Pero Cristo le dijo: “Mi gracia es suficiente”.

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:9-10).
Todavía esa gracia es suficiente y nosotros necesitamos depender de esa gracia y agradecerle a Dios por ella. Somos débiles, pero Cristo es fuerte. Somos insuficientes, pero la gracia de Cristo fluye en suficiente proporción a la necesidad presente. No dejemos de colaborar con Dios en el testimonio positivo, en la exhortación, en la enseñanza de la Palabra viva, en las invitaciones, en la intercesión.
OREMOS: Padre celestial, gracias porque en nuestra debilidad nos animas con tu abundante provisión de gracia para la labor a mano. Ayúdanos a perseverar en la obra de la salvación, hasta ver tu gracia en plena acción en cada corazón por quien intercedemos y laboramos. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022
COMPARTE: ¿Por cuántas personas estás trabajando para alcanzar para Cristo?

Favor notar: Me reservo el derecho de eliminar comentarios que sean ofensivos o irrelevantes.