Ayuno & Oración por hijos & otros-Dolores de parto

Varón, ¿has visto una mujer de parto? Mujer, si Dios te concedió el privilegio de la maternidad, ¿cómo fue tu experiencia de parto?

Cada mujer que ha tenido el privilegio de ser madre puede confirmar que, como regla general, el parto es un proceso que conlleva cierto grado de dolor. Desde el Edén, a Eva se le avisó que debido a su pecado, el parto y el alumbramiento serían dolorosos. Desde entonces es normal que el proceso por el cual el cuerpo materno se prepara para expulsar al bebé del vientre, cause dolor.

El dolor de parto es diferente de una mujer a otra. Inclusive, cada embarazo y parto es diferente para cada mujer. Para muchas es aterrador el solo hecho de pensar en el dolor.

 La Biblia menciona dolores de parto comparándolos a tiempos de dolor repentino, tiempos difíciles, de angustia y aflicción. En relación al dolor de parto la Biblia también menciona gemidos, temblores, retorcijos, rostros pálidos, gritos, jadeo, suspiros, manos sobre sus lomos, manos que flaquean… O sea, es literalmente todo un trauma para la madre y para su criatura.

“Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes”.

Gálatas 4.19

¿Cómo se aplica esto a la labor de intercesión? Nuestra referencia bíblica clave nos habla de Pablo, siervo de Dios, mencionando dolores de parto hasta que Cristo sea formado en los creyentes por los cuales él ha trabajado incansablemente. La obra de salvación requirió esfuerzo y sacrificio de parte de Cristo. La obra discipulado también requiere esfuerzo, dedicación y trabajo incansable de parte de cada siervo de Cristo.

¿Qué diremos de un intercesor? La tarea de un intercesor no es menos intensa, no es menos dolorosa. Requiere esfuerzo, compromiso, constancia, dedicación, tiempo, lágrimas, fe y confianza; requiere intenso e incansable deseo de salvación del ser humano por quien se intercede. Cuán doloroso es saber que muchos parecen ignorar el llamado del Espíritu. Pero esa labor se realiza de rodillas, en oración ante el trono de la gracia. Allí se trabaja, se sufre, se derrama el alma y se obtienen nuevas fuerzas. De Cristo es la victoria y “VICTORIA” se escribe con oración. Pronto, si no desmayamos veremos que Cristo está formado en ellos y nacerá una nueva criatura para ser guiada por el Espíritu Santo hasta la patria celestial.

Padre celestial, hoy traemos a nuestros amados ante tu altar, sucplicando nuevamente que toques sus corazones y obres para que Cristo se forme en ellos, de modo que se preparen para el reino de los cielos. Sólo tú eres el Creador. Solo tú puedes dar vida. No nos permitas desmayar hasta ver ese parto espiritual. Gracias porque el que comenzó en ellos la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2023

Autora, conferencista internacional, canta-autora, fundadora de "Guerreros de Oración Escuadrón de la Victoria" & "A Dios Le Importa tu dolor"

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