Ser progenitor es un sagrado privilegio que conlleva una seria y enorme responsabilidad ante Dios. Cada padre y madre que le sirve a Dios, el único Dios vivo y verdadero, anhela que su familia también le sirva al Dios Creador del universo, y que acepte a Cristo como su Salvador personal. Cada creyente tiene personas en su círculo de influencia a quienes desea ver en el cielo. Es por ello que, vez tras vez, en oración ferviente, nos acercamos humilde y “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Heb. 4:16).

Día tras día, noche tras noche presentamos a Dios nombre tras nombre. No obstante, incontables creyentes se ven, en algún momento agobiados por la sensación de urgencia de salvación y la aparente falta de repuesta a sus ruegos por salvación. Como Pedro preguntó cuántas veces se debe perdonar al ofensor, muchos creyentes se preguntan:
¿Por cuánto tiempo debo seguir orando?
“Orad sin cesar”-1 Tesalonicenses 5:17.
¿Escucha el Señor mi pedido?
“Este pobre clamó, y le oyó Jehová, …”- Salmos 34:6.
¿Contestará Dios mi pedido?
“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”- Salmos 37:4.
Clama a mí, y yo te responderé, … –Jeremías 33:3.
Nuestro texto clave es una promesa que debe llenar de gozo nuestro corazón.
Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
Isaías 60:4
No andemos cabizbajos, y tristes. Alcemos nuestra mirada al cielo. Dios es fiel. Todas sus promesas se cumplen. El día se acerca. Cristo prometió. Él murió por cada ser humano en nuestra lista. Su interés por la salvación de ellos es mucho mayor que el nuestro.
Isaías describe la futura gloria de Sion. Es un maravilloso cuadro que no debemos perder de vista. A través de su siervo Dios nos pide : “Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.” Isaías 60:4.
OREMOS: Gracias, Padre celestial, por este cuadro que muestra inequívocamente tu fidelidad. Gracias por el sacrificio de Jesús para darnos salvación. Gracias por la salvación que estás obrando. ¡Gloria a ti, Padre! En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de Lopez, 2023

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