Si deseamos sinceramente aprender a orar debemos escudriñar lo que Cristo mismo enseñó. Él fue el Maestro por excelencia. Tan importante es para Cristo la oración que, en su primer sermón enseñó a sus oyentes a comunicarse con el cielo.
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa- Mateo 6:5, RV1960.
Los judíos tenían horas designadas para orar. Donde estuvieran a la hora de orar, aunque fuera entre la muchedumbre, se detenían y recitaban su oración en alta voz. Les gustaba ser notados cumpliendo su deber. Fue por eso que Jesús exhortó a sus oyentes con las palabras de Mateo 6:5.
Veamos algunas lecciones extraídas de este versículo:
¿Ya evaluaste tu oración en público?
¿Se asemeja a la enseñanza de Cristo?
¿Cuál es tu motivo para orar?
¿Te atreves a comenzar de nuevo y aprender a orar según la clase que Cristo mismo dio?
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS”. -Lucas 1:31
Noticias que cambian vidas
Mi hijo llamó desde la escuela esa mañana: “Por favor enciende el televisor para que veas las noticias”, — dijo.
En Estados Unidos el martes, 11 de Septiembre del 2001, ahora comúnmente conocido mundialmente como el 9/11 se refiere al día en que la nación vivió cuatro ataques terroristas islámicos por al-Qaeda que dejaron a la nación destrozada, con la pérdida de cerca de 3000 vidas. La tragedia impactó al mundo entero.
Conocí personalmente la historia de una propuesta de matrimonio pospuesta allí. Sus vidas escaparon el peligro casi inexplicablemente. Leí incontables historias de vidas salvadas por un inusual atraso, y por cosas que, en el diario vivir parecen insignificantes pero que, a la luz de esa tragedia, podemos aseverar, sin equivocación, que sucedieron por intervención divina.
Muchos años después de ese ataque, miles de bomberos y otros que respondieron a la emergencia, han sido diagnosticados con cáncer y miles han muerto en consecuencia a la exposición tóxica del 9/11. A décadas de aquél fatídico día, esa trágica noticia continúa impactando y cobrando vidas.
Cambios drásticos surgieron en cada ámbito: El gobierno creó el Departamento de Seguridad Nacional. Se perdió mucha privacidad personal, se impusieron revisiones de identidad, restricciones de vuelo en atuendo y equipaje. Se fortificaron las cabinas de los aviones. Se cambiaron pólizas de inmigración. Continuamente se debate el beneficio de privacidad versus seguridad. Hay un intensificado sentido de alerta en nuestro entorno diario.
La noticia de Jesús
Las noticias nos impactan. Unas destruyen, otras nos inspiran; unas nos mueven, otras nos paralizan. Pero hay noticias que salvan. ¡Jesús es esa noticia que cambia y salva!
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.” -Lucas 1:31.
Para María esta noticia lo cambió todo. Cambió su día, cambió su cuerpo, sus planes, sus relaciones, su responsabilidad, cambió la percepción de otros hacia ella, cambió su destino; además, cambió su paz y seguridad, cambió sus suspiros, su rutina, su vida entera; incluso, cambió su oración.
La noticia del nacimiento de Jesús para siempre dividió la historia de la humanidad en un antes y un después. Dividió las páginas sagradas en un antiguo y nuevo testamento. Jesús dividió a la humanidad entre creyentes e incrédulos; entre cristianos y paganos, entre fieles e infieles. Cristo lo cambia todo. Las vidas que cambió en su ministerio terrenal todavía nos inspiran desde la antigüedad. ¿Crees que puede cambiar un corazón endurecido por la vida, por el sufrimiento o por la indiferencia? Todavía él cambia vidas. Es por eso que oramos, clamamos y anhelamos que la noticia de Cristo llegue a los corazones de nuestros amados.
”Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,[a] porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”- Mateo 1:21
¿Alguna vez sentiste curiosidad por preguntar el nombre de un bebé? ¿Qué viene a tu mente cuando te dicen el nombre de un bebé? ¿Cómo reaccionas? ¿Alguna vez escuchaste el nombre de un bebé y pensaste que ese nombre no era el apropiado para la criatura?
¿Por qué somos tan curiosos por saber cuál es el nombre del bebé?
Es privilegio de los padres escoger el nombre que llevará su hijo. Es derecho y responsabilidad paterna el asignar su nombre. Quien no lo hace corre el peligro de designarse como irresponsable, desinteresado, charlatán y peores calificativos.
Es normal que parte del período del embarazo los padres se interesen en buscar un nombre para su bebé y hoy día se publican libros y muchos artículos para guiar a los padres y facilitarles la tarea de conseguir un nombre que les guste a ambos. Ya desde antes de nacer se envían a personalizar objetos como frazadas, juguetes, toallas, ropa y otros artículos con el nombre seleccionado para el bebé. Y las familias practican repetir el nombre junto a los apellidos del bebé para asegurarse de que suena y combina bien con ellos.
¿Alguna vez te detuviste a pensar en que algunas madres no llegaron a disfrutar de ese privilegio? ¿Qué cosas pueden causarle a la madre no participar de tan importante decisión?
En los tiempos bíblicos no se escogía el nombre antes del nacimiento.
Génesis 5:29 y llamó su nombre Noé,[a] diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo Génesis 5:29 Esto es, Consuelo, o Descanso.
Génesis 16:15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.
Génesis 21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.
Génesis 35:18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni;[a] mas su padre lo llamó Benjamín.[
Génesis 4:25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set:[a] Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.
Éxodo 2:10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés,[a] diciendo: Porque de las aguas lo saqué.[b]
Éxodo 2:22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero[a] soy en tierra ajena.
1 Samuel 1:20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.
Se llama Jesús
Cuando uno busca información al respecto nota que el nombre se asignaba cierto tiempo después del nacimiento, cuando ya podían notarse algunos rasgos del carácter del bebé.
No sucedió así con Jesús. María y José no tuvieron ninguna decisión que hacer al respecto. Su nombre estaba asignado desde la eternidad. Su nombre designa su propósito, su misión. Esa misión es salvar. Cuando nosotros oramos, lo hacemos en el nombre del único que puede salvar. Él es invicto. Él no cambia ni cambiará. Él es fiel.
La Biblia es la Palabra de Dios. Con su palabra creó el universo. Por su palabra levantó muertos, sanó enfermos, detuvo tormentas y liberó a endemoniados de las garras del enemigo.
Con la Palabra escrita venció al enemigo en el desierto de la tentación.
La Biblia es nuestra arma asignada en la batalla de la fe. (Ver Efesios 6:17).
La Palabra de Dios nos guía también en la oración (Ver Salmo 119:105).
¿Hay algo más poderoso que la Palabra de Dios?
Promesa
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho–1 Juan 5:14-15.
Oremos sus promesas
Oremos y apropiémonos de las ricas promesas de Dios, y luego alabemos a Dios porque se nos concederá el Espíritu Santo para satisfacer nuestras necesidades, en proporción a nuestras súplicas fervientes y humildes. Si buscamos a Dios de todo corazón, lo encontraremos y obtendremos el cumplimiento de la promesa.—Carta 13, 1894. {AFC 268.4}
Ejemplo real
Pero el Señor ha prometido dar sabiduría a quienes la pidan con fe, y él hará precisamente lo que dijo que haría. Se complace con la fe que se fía en su palabra. La madre de Agustín (obispo de Hipona) oró por la conversión de su hijo. No veía evidencia de que Dios estuviera impresionando su corazón, pero no se desanimaba. Colocaba sus dedos sobre los textos bíblicos y presentaba ante Dios las palabras que él mismo había pronunciado, rogando como sólo una madre puede hacerlo. Su profunda humillación, su ferviente perseverancia, su fe incansable, prevalecieron y el Señor le concedió el deseo de su corazón. Hoy está igualmente dispuesto a escuchar las peticiones de su pueblo. Su mano “no se ha acortado para salvar, ni se ha endurecido su oído para oír” (Isaías 59:1); y si los padres cristianos lo buscan con esmero, él abastecerá sus labios de argumentos y por amor de su nombre obrará poderosamente en su favor convirtiendo a sus hijos.—Testimonios para la Iglesia 5:302. {Or06 250.2}
2 calabacines de tamaño mediano, espiralizados con el método de su preferencia
sal a gusto
1 cucharada aceite oliva
4 ajos prensados (Queda como una pasta de ajo en vez de ajo finamente picado. Este proceso permite que el sabor se disperse más uniformemente).
1/2 cebolla blanca cortada en rodajas y por la mitad
1 tallo de apio, lavado, cortado en 4 tiras a lo largo, y luego en trocitos finos
3 pimientos rojos dulce pequeños
Instrucciones
Añadir sal a gusto al calabacín. Mezclarlo suavemente y dejarlo escurrir por unos 15 minutos para que suelte el agua. Escurrir bien, reservando líquido.
Con el calabacín en sus manos, apriete suavemente para sacar el exceso de agua y escurra bien.
AHORA, prepare salsa primero.
Salsa
1/2 taza Salsa de Tostitos, pique mediano
1/2 taza Salsa de spaguetti RAGU, con trozos de vegetales
1 cdta aceite oliva
1 ajo grueso, prensado
1/4 cdta hojas de orégano brujo seco
1 cda de sofrito casero
Añadir agua de calabacín si desea.
Sofreír todo en olla tapada y a fuego bajito por 15-20 minutos aproximadamente ( o más si lo cree necesario, de acuerdo a cuán espesa desee la salsa).
Preparar los fideos
En sartén coloque el aceite y todos los demás ingredientes, menos el líquido que reservó. Cocine a fuego bajo por 2 minutos, removiendo constantemente para que el sabor se mezcle de forma pareja.
2. Agregue los fideos, cortados para que no queden tan largos. Mezcle poco a poco por aproximadamente 2 minutos, constantemente ayudando a incorporar los sabores. NO TAPE la sartén, para que no queden aguados los fideos.
Sirva…
Agregar salsa, según desee. Disfrute.
Rinde aproximadamente 4 tazas, dependiendo del tamaño del calabacín.
Puede acompañar con ensalada fresca y pan tostado o algún vegetal de su preferencia.
Los que han profesado amar a Cristo no han comprendido la relación que existe entre ellos y Dios… No comprenden cuán grandes privilegios y necesidades son la oración, el arrepentimiento y el cumplir las órdenes de Cristo.
Mateo 26 está lleno de acción. Jesús relató a sus discípulos diversos temas vitales: les habló de la destrucción del templo, de las señales antes del fin, les habló sobre la venida del Hijo del Hombre, relató las parábolas de las diez vírgenes, la de los talentos y les habló claramente del juicio de las naciones. ¿Lo asimilaron? ¿Captaron ellos su importancia?
El reloj mesiánico marcaba a paso certero que Cristo, el Cordero de Dios sería sacrificado en la fiesta pascual. Jesús se los advirtió claramente.
En Betania, la ofrenda de gratitud de María Magdalena a Jesús causó revuelo. Judas decidió acabar con el “falso Mesías” y corrió a maquinar entregarle. En el aposento alto, Jesús desbordó “la copa de Judas” demostrándoles la humildad con que debían servirse mutuamente. Indignado, Judas confirmó su decisión. Razonó: “Un rey jamás lavaría los pies de sus súbditos”. Salió para cumplir su maléfico propósito.
Jesús anunció que todos lo abandonarían y que Pedro lo negaría. Pedro insistió que moriría con él si fuera necesario. En el huerto Jesús los invitó a orar. Sobrecargados, perplejos, se durmieron.
Pronto apareció la turba con espadas y palos, encabezada por el único que se mantuvo despierto. Con un beso al Maestro Judas selló su destino eterno. Sin resistencia tomaron a Cristo. Los diez huyeron, espantados. ¡Pedro, no! ¡Él era valiente!
Él caminó sobre las aguas del mar. Él pidió a Cristo explicación de la parábola. Pedro lo reconoció como “el Cristo, el Hijo de Dios”. Fue Pedro quien le propuso a Cristo perdonar a su hermano cuando le ofendiere hasta siete veces. Él mismo se ofreció a construir tres enramadas o moradas para Cristo, para Moisés y Elías. Pedro no oró cuando Cristo le reveló que el enemigo le había pedido para probarlo fuertemente. Pedro reprendió a Cristo cuando dijo que moriría. Pedro rehusó dejarse lavar los pies, pues entendía que Cristo merecía ser servido, pero no se ofreció a servirle a él y a sus compañeros. Su opinión o estima propia era mayor que la que debió tener. Eso llevó a Pedro a creerse suficiente para soportar las aflicciones y pruebas venideras. Entonces durmió cuando debió velar y orar con Cristo. Siempre valiente e impulsivo, sacó la espada para defender a quien tenía bajo su mando a las infinitas huestes celestiales. ¿Acaso no se daba cuenta Cristo de su compromiso con él?
El valiente Pedro le seguía de lejos: Estaba suficientemente cerca para verle, pero de lejos como para no ser parte de su suerte. ¿Seguimos a Dios de lejos tú y yo? ¿Qué ejemplo estamos dando a los demás? Es nuestro cristianismo uno de lejos, sin compromiso? ¿Es un cristianismo de conveniencia, pero no de cerca para evitar que nos señalen como seguidores? Si hoy, aquí y ahora seguimos a Cristo de lejos, ¿cómo vamos a atraer a los nuestros a los pies de Cristo? ¿Cómo estaremos firmes cuando vengan las pruebas?
Hablemos de terrenos. ¿Vale la pena invertir en un terreno? De acuerdo a los expertos en bienes raíces un terreno es una buena inversión. Algunas razones para esta apreciación son las siguientes:
Es económico, podría adquirirse sin necesidad de préstamo bancario.
Es un bien tangible.
Es un producto finito y escaso.
Protege el capital de la inflación.
Aumenta de valor por ser limitado y por la demanda que existe considerando el crecimiento demográfico.
Podría generar ingreso pasivo.
El costo de mantenimiento es menor que el de una casa o edificio.
¿Qué es un sequedal? Es un terreno árido, muy seco, que no produce fácilmente. La falta de precipitación y riego resulta en un terreno sin atractivo ni altas posibilidades. Un terreno que no cuenta con una fuente o suministro de agua, en una región donde las precipitaciones son nulas o casi nulas, es un terreno del que la mayoría de inversionistas apartaría su vista.
Importancia de la ubicación
En toda decisión referente a bienes raíces es de suma importancia considerar atentamente la ubicación del inmueble, de acuerdo al propósito para el mismo. ¿Sabías que hay quienes arguyen, y aún destacan que una propiedad árida es una buena inversión? Veamos algunos puntos favorables, según los vendedores.
Beneficios de comprar propiedad en el desierto:
Su costo es bajo.
Son populares por estar apartados de la ciudad.
Provee paisajes únicos.
Valor se aprecia fácilmente.
Costo de mantenimiento es comparativamente menor.
Tiene recursos naturales, especialmente la energía solar.
Valor aumenta por demanda de tales lugares.
Hablemos de corazones. ¿Conoces un corazón seco? Humanamente hablando, un corazón seco es un corazón muerto, por el cual no fluye la sangre que lleva vida a todo el organismo.
Sin embargo el mayor inversionista en bienes raíces del universo conoce secretos que la mayoría de los compradores desconoce. Su promesa lo comprueba:
Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
Él pagó con su propia vida el precio que le da derecho a trabajar en cada corazón seco hasta inundarlo con el río de su Espíritu, que llenará de vida y verdor ese precioso terreno. ¿Colaborarás con él? Lo puedes hacer por medio de la intercesión ferviente y perseverante.
Foto por Gena Okami @Unsplash.com
No desistas, no te rindas. Clama, pues cada oración da una nueva oportunidad al Espíritu Santo de tocar ese corazón que ahora se ve reseco, mustio, sin color ni vida. Dios no miente. Su promesa es para esta generación, y su bendición para nuestros renuevos… “y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas” (Isaías 44:4).