Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis; (Amós 5: 4).
El pueblo de Israel se había apartado de Dios, tras los ídolos de las naciones paganas. En vez de darles a ellos un ejemplo del culto al único y verdadero Dios, se habían prostituido en la forma más baja, al punto de hacer pasar a sus hijos por el fuego. En su misericordia, Dios llamó a Israel: “Buscadme y viviréis”.
Hoy, su llamado es el mismo: Búscame para que vivas tú y tu casa.
No habrá un reavivamiento mientras no busquemos a Dios. No habrá una reforma mientras continuemos nuestra vida de la manera acostumbrada. No hay vida significativa aquí, ni habrá vida eterna si no buscamos al Dios CREADOR, si no tenemos una verdadera relación con el Autor y Consumador de nuestra fe.

Éxito duradero
El éxito terrenal se esfuma por la enfermedad. La plata, la fama, los logros, no nos aseguran la vida. Solo en buscar a Dios está la garantía de vida eterna.
Nuestra vida, familia, nuestro mundo no mejorarán hasta que tú y yo hagamos un alto en la carrera desenfrenada de la vida y nos detengamos a buscar a Dios en quietud, en oración y en el estudio reverente y consistente de su Palabra.
Mientras estudiemos con anhelo urgente de conocer su voluntad, oremos que el Espíritu Santo ponga en nosotros el deseo ferviente de obedecerla diligentemente, pues nada reemplaza la obediencia sincera, sin la cual estaremos despojados del Espíritu Santo.
Mi oración:
Amante Padre celestial, gracias por tu incansable amor que me llama a buscarte, porque deseas darme vida abundante aquí, y por la eternidad. Ayúdame a reconocer qué me está apartando de ti. Llévame a mí y a mis amados de vuelta a esa comunión de amor obediente con Cristo que nos prepare para la vida contigo aquí y por la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2020

Favor notar: Me reservo el derecho de eliminar comentarios que sean ofensivos o irrelevantes.