
¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Salmo 133:1
¡Qué bendición es el que Dios nos llame a un encuentro con él en unión de tantos otros miembros de la misma fe!
Ir a una reunión donde el propósito es adorar a Dios junto a otros que adoran al mismo Dios y anhelan su compañía es una bendición que no todos aprecian del mismo modo.
El Salmista destaca un aspecto de suma importancia para que ese encuentro sea la experiencia que Dios tiene en mente: debemos estar “juntos en armonía”.
¿Has visto qué sucede cuando se reúne un grupo donde no hay unanimidad de pensamientos, de motivos e intereses? ¿Pueden dos personas que no están de acuerdo darse un abrazo sincero y disfrutar su encuentro?
Por el contrario, dejar de lado nuestra agenda individual, nuestro egoísmo, y el deseo de destacarnos por encima de otros, etc., y reunirnos con un interés controlado por el Espíritu Santo, nos acerca con el propósito de adorar a Dios de todo corazón junto a otros creyentes. Es entonces que recibimos la bendición que Dios señaló para los suyos: ese encuentro se transforma en una experiencia que disfrutaremos profundamente y en la cual Dios renueva en nosotros su voluntad y su propósito. ¿Cuál es el resultado? Saldremos de esa asamblea felices, fortalecidos, renovados y bendecidos a plenitud. Disfrutaremos del gozo intenso que describe el salmista y anhelaremos de todo corazón volver a encontrarnos con Dios y con nuestra familia de la fe lo antes posible. Diremos también:¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Salmo 133:1.
¡Alabado sea Dios por la bendición del amor fraternal!
© Rhodi Alers de López, 2025, Notas de Alabanza







