La Biblia es la Palabra de Dios. Con su palabra creó el universo. Por su palabra levantó muertos, sanó enfermos, detuvo tormentas y liberó a endemoniados de las garras del enemigo.
Con la Palabra escrita venció al enemigo en el desierto de la tentación.
La Biblia es nuestra arma asignada en la batalla de la fe. (Ver Efesios 6:17).
La Palabra de Dios nos guía también en la oración (Ver Salmo 119:105).
¿Hay algo más poderoso que la Palabra de Dios?
Promesa
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho–1 Juan 5:14-15.
Oremos sus promesas
Oremos y apropiémonos de las ricas promesas de Dios, y luego alabemos a Dios porque se nos concederá el Espíritu Santo para satisfacer nuestras necesidades, en proporción a nuestras súplicas fervientes y humildes. Si buscamos a Dios de todo corazón, lo encontraremos y obtendremos el cumplimiento de la promesa.—Carta 13, 1894. {AFC 268.4}
Ejemplo real
Pero el Señor ha prometido dar sabiduría a quienes la pidan con fe, y él hará precisamente lo que dijo que haría. Se complace con la fe que se fía en su palabra. La madre de Agustín (obispo de Hipona) oró por la conversión de su hijo. No veía evidencia de que Dios estuviera impresionando su corazón, pero no se desanimaba. Colocaba sus dedos sobre los textos bíblicos y presentaba ante Dios las palabras que él mismo había pronunciado, rogando como sólo una madre puede hacerlo. Su profunda humillación, su ferviente perseverancia, su fe incansable, prevalecieron y el Señor le concedió el deseo de su corazón. Hoy está igualmente dispuesto a escuchar las peticiones de su pueblo. Su mano “no se ha acortado para salvar, ni se ha endurecido su oído para oír” (Isaías 59:1); y si los padres cristianos lo buscan con esmero, él abastecerá sus labios de argumentos y por amor de su nombre obrará poderosamente en su favor convirtiendo a sus hijos.—Testimonios para la Iglesia 5:302. {Or06 250.2}
Amós 8:11 He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
¿Tienes hambre?Tener hambre y saber que pronto conseguirás alimento, no es en realidad tener hambre, dijo un pensador. Tener hambre es no saber de dónde ni cómo conseguirás algo que comer.
Bien es sabido que hay incontables seres humanos que experimentan hambre sin saber de dónde ni cómo llegarán a conseguir el anhelado sustento. A persar de la diferentes agencias y ministerios que ayudan al necesitado el hambre es una realidad en nuestro planeta y en nuestro alrededor.
Hambre Espiritual
¿Cuál es la diferencia entre el hambre física y el hambre espiritual? Medita en ello y responde la pregunta. De ser posible, comparte tu respuesta con otros en tu círculo de influencia.
Dios ha prometido que si buscamos como prioridad el reino de Dios y su justicia, todo lo que nos sea necesario, él lo proveerá conforme a su misericordia (ver Mateo 6:33). “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).
Pero mientras oramos por la salvación de nuestros seres amados, más de alguna vez anhelamos ver algún interés palpable de parte de aquellos por quienes oramos, ayunamos y clamamos persistentemente.
El tiempo de gracia no es eterno. ¿Estamos orando para que el Espíritu Santo toque esos corazones para que sientan hambre y sed de las cosas espirituales? Serán felices aquellos que anhelen de todo corazón ser llenos del conocimiento de Jehová: Mateo 5:6 -Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Al orar, no olvidemos pedir por cada uno, según su carácter y las necesidades individuales. Sin embargo, pedir que sientan hambre y sed de Dios es siempre factible, porque eso es algo que el cielo también anhela para cada uno de aquellos por quienes oramos.
Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; Nehemías 1:5
Malas noticias
¿Recibiste malas noticias?
¿Quién fue el portador de las malas nuevas?
¿Cuál fue la noticia?
¿Cómo reaccionaste?
Nehemías se encuentra en un país extraño. Es para él un golpe muy fuerte recibir esta mala noticia porque se trata de su familia en Judá. Su vida en Babilonia no le hizo olvidar a su tierra.
Las malas noticias impactaron su vida notablemente, según Nehemías 1:4.
Su oración
Nehemías ora y adora:
5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos;
Nehemías confiesay ruega
6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.
Nehemías le recuerda a Dios sus promesas
8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; 9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.
Hace referencia de las promesas divinas en
Deuteronomio 12:5–5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ese buscaréis, y allá iréis.
Deuteronomio 9:29–29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.
Deuteronomio 28:64Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.
Deuteronomio 30:1-4Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, 2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, 3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. 4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;
¿Cómo oramos? Fíjate en el orden de su oración.
¿Qué carga ha puesto Dios en tu corazón? Cuando oramos por algo que Dios ha puesto en nuestro corazón ese clamor alcanza el corazón de Dios. Es una oración desde nuestro pequeño corazón que sube al inmenso, pero tierno y compasivo corazón de Dios.
¿Qué puedes aprender sobre la oración de Nehemías? ¿Impactará ello tu intercesión por la salvación de tus amados?
Oración: Padre celestial, maravilloso, amante, compasivo, y poderoso para salvar, esperamos en tu promesa de salvar a nuestros hijos (ver Isaías 49:24-25). No los dejes tranquilos. Sacúdelos, sálvalos de las garras del maligno, según tus promesas. Creemos en ti y confiamos en que obrarás en nuestros seres amados, según Hechos 16:31. Te agradecemos la obra que estás haciendo y harás. En el nombre precioso de Jesús, Amén.
1 Crónicas 29:19 Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos.
El padre que oró así fue el rey David.
Con gozo, de buena voluntad había planificado y preparado materiales de todo tipo para la construcción del templo, un lugar donde la presencia de Jehová pudiera morar permanentemente.
David era un padre que amaba a Dios y modelaba esa relación íntima con su Padre celestial. Por supuesto, anhelaba de todo corazón que su hijo tuviera una relación con Dios tan significativa que impregnara toda área de su vida.
David conocía que sus días estaban contados y que ahora, su hijo Salomón sería el responsable por ejecutar sus planes de construcción del templo. Conociendo a su hijo como solo un padre puede, y comprendiendo la gran responsabilidad que pesaba sobre los hombros de su joven hijo, David oró específicamente para que Salomón cumpliera el propósito divino y para que Dios, a través de Salomón también cumpliera su propósito de bendición.
¿Qué pide un padre para su hijo?
Este padre pidió un corazón perfecto. ¿Será posible tener un corazón perfecto?
Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra perfecto significa:
PERFECTO/A . adj. Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea.
Un corazón perfecto no es un corazón que nunca se equivoca; pero sí es un corazón recto, porque tiene a Dios como su prioridad.
El mismo rey Salomón, durante la dedicación del templo oró: 1 Reyes 8:61-Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy.
Cuando falta la intercesión: Años después de la muerte del rey David, la Palabra de Dios registra lo que es una vida sin la intercesión:
1 Reyes 11:4-Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.
NO TE DESALIENTES. Éste hecho debe servir de motivación a todo padre para orar persistentemente por sus hijos con detalles, pidiendo a Dios específicamente según el carácter de sus hijos.
Dios quiere salvar. Mientras vivas, no dejes de orar por tus hijos, familiares y amigos que deseas ver en el cielo.
En la parte número uno vimos que David se vio ante una situación totalmente inesperada: El enemigo había incursionado en su ciudad de residencia, había quemado la ciudad y se había llevado cautivos a todos sus habitantes, aparte de todo objeto útil y de valor que había. ¿Puedes imaginar la magnitud de su crisis?
1. No estás solo.
El registro sagrado hace claro que David no estaba solo. ¡Lo acompañaban seiscientos hombres! No fue la familia de David la única afectada. ¡Seiscientos y una familia estaban afectadas! Esta era una crisis de toda una comunidad, crisis con LETRAS MAYÚSCULAS. Fue un choque, un golpe inexpresable: desde total sorpresa, incertidumbre, preocupación, dolor, ansiedad, desesperación, caos, profunda angustia, amargura e inestabilidad emocional son solo algunas de las consecuencias que se pueden esperar en una situación así. No había ni siquiera un ser humano en su comunidad que no estuviera afectado por tal crisis. ¿Estaba todo perdido? ¿Habría alguna esperanza? ¿Quedaría en ellos el deseo de vivir? En cada crisis, no eres tú quien único sufre. Otros a tu alrededor también sufren sus efectos, consecuencias, etc.
¡Fue tal su desesperación que enseguida buscaron a un culpable! ¿En que les ayudaba eso?
Decidieron que era David, su líder, el culpable. Planificaron acabar con su vida. ¿Cómo resolvería eso su crisis? ¿No la aumentaría?
2. Se necesita un líder.
Reacciones propias de la humanidad:
Llorar hasta quedar sin fuerzas
Buscar culpable
Decidir acabar con el “culpable”
1 Samuel 30:6 muestra a un buen líder en acción en tiempo de crisis. “Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.“
David también lloró hasta quedar sin fuerzas. El sentido de responsabilidad estaba sobre sus hombros. El dolor era insoportable, la angustia emocional lo dejó aún más indefenso, susceptible. Cuando sus fuerzas eran nulas, David reconoció su impotencia y volvió su mirada y sus pensamientos a Jehová. En Dios buscó dirección y respuesta a una situación cuya magnitud nos es difícil comprender a la mayoría de los lectores hoy día.
¿Qué situación o crisis estás enfrentando hoy en tu vida, familia, Iglesia, comunidad o nación? Dios necesita a alguien que esté dispuesto a humillarse bajo la conducción del Espíritu Santo, reconozca sus errores e impotencia y decida buscar dirección divina.
¿Reaccionarás como el montón o como el líder que Dios te hizo?
Ezequiel 22:30-Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.
¿Volverás tu rostro, tus pensamientos a Dios para que él te fortalezca y use en ésta crisis de hoy?
3. En la unión está la fuerza.
Cuando David buscó dirección divina, se unieron los 600 hombres en la instrucción divina para la situación a mano.
Mateo 18:19-20-19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
En esta preciada porción de las Escrituras se nos da una instrucción de gran importancia. Unidos en propósito, en armonía unos con otros, unidos en pensamiento y en un pedido que pueda redundar para gloria de Dios, unamos nuestras voces en clamor al cielo por aquellos a quienes el enemigo tiene cautivos en sus redes. Esto requiere no solo una decisión de orar juntos, sino el examinar nuestros corazones, motivos, acciones, etc. Como familia: ¿estamos en paz unos con otros o hay faltas sin confesar? ¿Estamos culpándonos unos a otros o estamos humillándonos ante Dios, reconociendo que ninguno de nosotros está exento de pecado y que de una u otra forma, necesitamos pedirnos perdón y permitir al Espíritu Santo tomar control de nuestras vidas, emociones, pensamientos y acciones?
4. El enemigo atacará, pero solo quemará y llevará cautivo lo desprotegido.
En la historia de David y Siclag relatada en 1 Samuel 30 es evidente que el enemigo ataca lo vulnerable. Cuando se baja la guardia, cuando la ciudad de nuestra vida queda desprotegida sin estudio de la Palabra y la oración, sin reunirnos como familia para estar otra vez “de acuerdo” en pensamientos, sentimientos, acciones y propósitos, para clamar por las necesidades de unos y otros, cuando se deja de lado a Cristo como la prioridad y ocupamos el tiempo en otras cosas… estamos dejando la ciudad desprotegida. ¿Estamos hoy tú y yo vulnerables? ¿Está nuestra vida, nuestra familia, iglesia y comunidad desprotegida?
5. Examen divino urgente
Salmo 139: 23-24 —Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Ese necesita ser nuestro ruego a Dios. Sólo el Espíritu Santo revelará nuestra verdadera condición, necesidad y el remedio. ¿Le daremos la oportunidad?
6. Ésta es una lucha espiritual
Efesios 6:12-“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
Independientemente de cómo se llame tu crisis, estamos en guerra espiritual desde el mismo génesis de la humanidad. No procures ignorar esta realidad. Mientras no aceptes esta verdad le darás ventaja al enemigo. Porque esta es una lucha espiritual necesita pelearse con las armas divinas y en el lugar apropiado: En los lugares celestiales.
Lee cuidadosamente estos textos que nos dan a conocer la bendición que tenemos a través de Cristo.
Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugarescelestiales en Cristo,
Efesios 1:20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugarescelestiales,
Efesios 2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugarescelestiales con Cristo Jesús.
Efesios 3:10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugarescelestiales.
Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos.”
El rey David se indignó al pensar en que el arca del pacto de Jehová moraba entre cortinas cuando él, como rey humano tenía una suntuosa residencia permanente. Se propuso, de todo corazón, construir a Jehová un lugar apropiado donde morar entre su pueblo. David sabía que su sueño propio, el sueño de su vida, no lo podría realizar. El templo que por tanto tiempo soñó edificar para colocar allí el arca del pacto no le fue concedido construir. Dios se lo prohibió (Ver 2 Samuel 7).
No obstante, Dios le aseguró a David que su hijo Salomón construiría el templo. Por lo tanto David hizo los preparativos con alegría y gran generosidad, reconociendo que todo proviene de la mano de Jehová; de tal manera que animó a muchos a contribuir de todo corazón más y más a tan noble causa. Preparó, no solo materiales, sino también personal especializado para laborar en la casa de Dios:
levitas
cantores
músicos
porteros
diversos oficiales, todos entrenados para cumplir fiel y eficazmente su sagrada responsabilidad
¿Cuál es tu sueño para tu progenie?
¿Qué anhelas ver a a tus hijos lograr? ¿Cuán lejos o cerca ves que está ese día? Cuando llegó el momento señalado, David oró por su hijo: “Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos” (1 Crónicas 29:19).
Dios escucha la oración
El mismo Dios a quien David oró para que le diera un corazón perfecto a su hijo, se le reveló a Salomón, y puso en él ese deseo de que Dios le concediera sabiduría. Lo vemos en Filipenses 2:13.
Filipenses 2:13-porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Sabemos que Dios le concedió a Salomón su pedido y le dio la gracia y capacidad para dirigir la obra de edificación del renombrado templo para gloria de Dios; templo que se convirtió en orgullo nacional del pueblo de Israel.
¿Crees que Dios contestará tu pedido y clamor por la salvación de tus hijos, familiares y amigos? ¿Estás dispuesto a ver a Dios obrar a su manera en vez de a la tuya? ¿Le rendirás esos anhelos a Dios para que él diseñe su propio plan para los tuyos?
Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos.
Jeremías 32:39
…Era el año décimo del reinado de Sedequías, rey de Judá, que fue el año decimoctavo de Nabucodonosor.
Ya Dios había advertido a su pueblo que sería llevado cautivo en consecuencia de su desobediencia a Dios y a sus mandamientos.
El ejército babilónico tenía en ese momento cercada a la ciudad de Jerusalén.
El profeta Jeremías estaba preso-en el patio de la cárcel que estaba en la casa del rey Sedequías.
¿Por qué estaba preso el profeta de Dios?
El rey no soportaba que Jeremías profetizara lo que Dios estaba diciendo como advertencia al pueblo desobediente.
Por supuesto, el mismo rey estaba en peligro y se le estaba advirtiendo. Dios le estaba comunicando su plan, pero Sedequías se volvió contra el profeta fiel.
Inusual transacción
En toda esa trama, Dios ordenó al profeta Jeremías llevar a cabo una transacción legal de compra-venta. Le especificó los detalles del trato y se aseguró de que el trámite fuera debidamente legalizado. Tras el asombro del profeta por ese pedido tan inoportuno, Dios le dio una vislumbre de su misericordia. Le reveló su gracia para con el pueblo que sería llevado cautivo a Babilonia. Le aseguró a Jeremías que su Tierra volvería a ser habitada y se volverían a llevar a cabo transacciones legales. Este era un mensaje de esperanza para un pueblo angustiado por el inminente cautiverio que estaban a punto de experimentar.
Es entonces que Dios habla las siguientes palabras:
Jeremías 32:37-42 He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; 38 y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios. 39 Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. 40 Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. 41 Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.42 Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo.
¿Sientes temor por la condición de tu familia que parece no prestar atención a la voz de Dios? ¿Entiendes que las dificultades aún no les llevan a buscar resueltamente a Dios? ¿Temes las consecuencias?
Hay esperanza
Dios les ama más que tú y yo. Dios llama, amonesta, exhorta. invita. Todo tiene su momento. Muchas veces vivimos situaciones que nos aterran, y vemos a los nuestros vivir situaciones que nos hacen temblar. Sin embargo, Dios sigue siendo Dios. Cada valle de pruebas por el que nos permite atravesar tiene propósitos que desconocemos pero que él conoce bien que serán para nuestro bien eterno. Cada promesa nos alienta, cada detalle nos muestra su misericordia a pesar de nuestra indignidad.
Mateo 26 está lleno de acción. Jesús relató a sus discípulos diversos temas vitales: les habló de la destrucción del templo, de las señales antes del fin, les habló sobre la venida del Hijo del Hombre, relató las parábolas de las diez vírgenes, la de los talentos y les habló claramente del juicio de las naciones. ¿Lo asimilaron? ¿Captaron ellos su importancia?
El reloj mesiánico marcaba a paso certero que Cristo, el Cordero de Dios sería sacrificado en la fiesta pascual. Jesús se los advirtió claramente.
En Betania, la ofrenda de gratitud de María Magdalena a Jesús causó revuelo. Judas decidió acabar con el “falso Mesías” y corrió a maquinar entregarle. En el aposento alto, Jesús desbordó “la copa de Judas” demostrándoles la humildad con que debían servirse mutuamente. Indignado, Judas confirmó su decisión. Razonó: “Un rey jamás lavaría los pies de sus súbditos”. Salió para cumplir su maléfico propósito.
Jesús anunció que todos lo abandonarían y que Pedro lo negaría. Pedro insistió que moriría con él si fuera necesario. En el huerto Jesús los invitó a orar. Sobrecargados, perplejos, se durmieron.
Pronto apareció la turba con espadas y palos, encabezada por el único que se mantuvo despierto. Con un beso al Maestro Judas selló su destino eterno. Sin resistencia tomaron a Cristo. Los diez huyeron, espantados. ¡Pedro, no! ¡Él era valiente!
Él caminó sobre las aguas del mar. Él pidió a Cristo explicación de la parábola. Pedro lo reconoció como “el Cristo, el Hijo de Dios”. Fue Pedro quien le propuso a Cristo perdonar a su hermano cuando le ofendiere hasta siete veces. Él mismo se ofreció a construir tres enramadas o moradas para Cristo, para Moisés y Elías. Pedro no oró cuando Cristo le reveló que el enemigo le había pedido para probarlo fuertemente. Pedro reprendió a Cristo cuando dijo que moriría. Pedro rehusó dejarse lavar los pies, pues entendía que Cristo merecía ser servido, pero no se ofreció a servirle a él y a sus compañeros. Su opinión o estima propia era mayor que la que debió tener. Eso llevó a Pedro a creerse suficiente para soportar las aflicciones y pruebas venideras. Entonces durmió cuando debió velar y orar con Cristo. Siempre valiente e impulsivo, sacó la espada para defender a quien tenía bajo su mando a las infinitas huestes celestiales. ¿Acaso no se daba cuenta Cristo de su compromiso con él?
El valiente Pedro le seguía de lejos: Estaba suficientemente cerca para verle, pero de lejos como para no ser parte de su suerte. ¿Seguimos a Dios de lejos tú y yo? ¿Qué ejemplo estamos dando a los demás? Es nuestro cristianismo uno de lejos, sin compromiso? ¿Es un cristianismo de conveniencia, pero no de cerca para evitar que nos señalen como seguidores? Si hoy, aquí y ahora seguimos a Cristo de lejos, ¿cómo vamos a atraer a los nuestros a los pies de Cristo? ¿Cómo estaremos firmes cuando vengan las pruebas?
Lee todo Hechos 16 para ver el contexto de esta promesa que tantas veces se malentiende.
¿Entiendes lo que lees?
¿Ya crees? ¿Estás seguro de que crees? ¿Qué crees? ¿Cuánto crees? ¿En quién crees si es que crees? ¿Cómo sabes que crees? ¿Es ello evidente o necesitas decirlo continuamente?
Creer=Sumisión deleitosa.
Enoc dialogaba cada detalle con Cristo:
— ¿Prefieres que vista hoy mi atuendo azul o el gris?
— ¡Me encanta como te luce el azul!
— ¿Qué quisieras que prepare de almuerzo?
— ¡Una ensalada verde!
— ¿A dónde te gustaría que fuéramos a recrearnos hoy?
—¡Hoy caminaremos por la orilla del río! Quiero mostrarte algo.
— ¡Lo que tú digas, Señor Jesús! Tu deseo es mi deseo.
Noemí, una mujer entrada en edad, ya viuda, perdió también a sus dos hijos. No le quedaba nada material que alegrara sus días. Decidió regresar a su tierra en Belén, de donde saliera llena de esperanzas y anhelos. Únicamente la acompañaría su mejor amigo, Cristo Jesús. Nadie podría quitarle su compañía ni el gozo de su comunión.
Despidió a sus nueras para que regresaran al hogar de sus padres en Moab, sin esperar nada a cambio. Pero era hora de que el cielo le dejara ver las consecuencias de ella haber creído en el único Dios verdadero. La joven viuda Rut confirmó su firme decisión con las palabras que toda madre piadosa y toda suegra fiel anhela oír: “…Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:17, úp).
¿Como vivía Noemí y qué vieron sus nueras en ella? Noemí creía independientemente de sus circunstancias. Tenía una relación viva e individual con Cristo. El gozo de su presencia permeaba cada detalle y momento de su vida. Fue así que Rut se percató de que lo más valioso era decidir por el Dios en quien su suegra creía. Fue tan grande la atracción que escogió identificarse con su pueblo y hacer suya la misma fe y creencia en Dios.
Todos los presos escuchaban a Pablo y Silas. No eran quejidos lastimeros lo que salía de su calabozo. Cantaban a voz en cuello a pesar de sus heridas y cadenas, pues su corazón era libre para adorar al Dios en quien creían y al cual predicaban con denuedo en el calabozo y fuera de él. Dios aceptó su alabanza y la evidencia de su fe. Cristo se hizo presente en la prisión. La tierra tembló. ¡Las cadenas se quebrantaron, porque nada ni nadie puede mantener encadenado a quien tiene su confianza puesta en Dios! Nadie continúa “preso” en su presencia, a no ser por decisión propia.
Creer=liderazgo espiritual productivo
El carcelero hace la pregunta más importante de su vida
— ¿Qué debo hacer para ser salvo?
— “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”, —respondieron los siervos del Dios vivo.
Su familia, tras escuchar del milagro en la cárcel, echó su suerte con Cristo y también aceptó el evangelio. Ahora, toda la familia comparte en adoración al único Dios que tiene poder; el verdadero Dios. Al creer en Cristo Jesús te conviertes en líder espiritual cuya influencia debe guiar a otros en tu familia y entorno a aceptar a Cristo como Salvador personal.
Cada viernes, después del almuerzo, (1:00 pm) nos disponemos a comenzar un ayuno con el propósito de tener una mente más clara para comprender el mensaje de Dios y sus instrucciones respecto al propósito de ver a nuestras familias venir a Cristo. Podemos ingerir alimentos sencillos o crudo, o frutas, según sea necesario. No cenamos el viernes ni desayunamos sábado. Terminamos el sábado 1:00 pm para almorzar todos juntos en familia.
Hablemos de terrenos. ¿Vale la pena invertir en un terreno? De acuerdo a los expertos en bienes raíces un terreno es una buena inversión. Algunas razones para esta apreciación son las siguientes:
Es económico, podría adquirirse sin necesidad de préstamo bancario.
Es un bien tangible.
Es un producto finito y escaso.
Protege el capital de la inflación.
Aumenta de valor por ser limitado y por la demanda que existe considerando el crecimiento demográfico.
Podría generar ingreso pasivo.
El costo de mantenimiento es menor que el de una casa o edificio.
¿Qué es un sequedal? Es un terreno árido, muy seco, que no produce fácilmente. La falta de precipitación y riego resulta en un terreno sin atractivo ni altas posibilidades. Un terreno que no cuenta con una fuente o suministro de agua, en una región donde las precipitaciones son nulas o casi nulas, es un terreno del que la mayoría de inversionistas apartaría su vista.
Importancia de la ubicación
En toda decisión referente a bienes raíces es de suma importancia considerar atentamente la ubicación del inmueble, de acuerdo al propósito para el mismo. ¿Sabías que hay quienes arguyen, y aún destacan que una propiedad árida es una buena inversión? Veamos algunos puntos favorables, según los vendedores.
Beneficios de comprar propiedad en el desierto:
Su costo es bajo.
Son populares por estar apartados de la ciudad.
Provee paisajes únicos.
Valor se aprecia fácilmente.
Costo de mantenimiento es comparativamente menor.
Tiene recursos naturales, especialmente la energía solar.
Valor aumenta por demanda de tales lugares.
Hablemos de corazones. ¿Conoces un corazón seco? Humanamente hablando, un corazón seco es un corazón muerto, por el cual no fluye la sangre que lleva vida a todo el organismo.
Sin embargo el mayor inversionista en bienes raíces del universo conoce secretos que la mayoría de los compradores desconoce. Su promesa lo comprueba:
Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
Él pagó con su propia vida el precio que le da derecho a trabajar en cada corazón seco hasta inundarlo con el río de su Espíritu, que llenará de vida y verdor ese precioso terreno. ¿Colaborarás con él? Lo puedes hacer por medio de la intercesión ferviente y perseverante.
Foto por Gena Okami @Unsplash.com
No desistas, no te rindas. Clama, pues cada oración da una nueva oportunidad al Espíritu Santo de tocar ese corazón que ahora se ve reseco, mustio, sin color ni vida. Dios no miente. Su promesa es para esta generación, y su bendición para nuestros renuevos… “y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas” (Isaías 44:4).