¿Qué materiales usarías tú para envolver un regalo (sin papel de regalo)?
Comenta y déjame saber tus ideas. Lo importante es utilizar lo que se tenga a mano, de forma creativa y con buen gusto, siempre teniendo en cuenta a la persona que recibirá el regalo, y sus gustos. ¿Te atreves a salir de la rutina?
Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que
están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. (1 Reyes 10:8).
La reina de Sabá había viajado desde lejos a Jerusalén para conocer al rey Salomón, y comprobar si la fama que había oído sobre él era fidedigna. Tras pasar tiempo en su presencia, oyendo sus palabras, viendo con sus propios ojos la magnitud de sus bienes, no pudo menos que reconocer que el joven rey había sido ricamente favorecido por Dios.
“Al llegar al fin de su visita, la reina había sido cabalmente enseñada por Salomón con respecto a la fuente de su sabiduría y prosperidad, y ella se sintió constreñida, no a ensalzar al agente humano, sino a exclamar: “Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia”. Tal era la impresión que Dios quería que recibiesen todos los pueblos.”
La Historia de Profetas y Reyes, 48, 49.* {CV 199.5} Conflicto y valor
La respuesta de la reina fue una que agradó a Dios. Salomón había sido para ella un fiel testigo del único Dios verdadero.
Foto por Antenna FDV1BaKNKEo@unsplash.com
La sabiduría de los destacados hombres de ciencia cuyas mentes se dedican al estudio profundo de los minuciosos detalles de la vida y sus misterios no se compara con la sabiduría dada a Salomón. No ha habido, ni habrá en la Tierra un ser humano más sabio que el joven rey a quien Dios bendijo con bienes, paz, y sabiduría.
La reina de Sabá consideró un alto privilegio para los siervos de Salomón estar continuamente en la presencia de tan favorecido ser humano. Pero tú y yo tenemos el privilegio de estar continuamente en la presencia de Dios, el Rey Creador y Sustentador del universo. A través del estudio de su Palabra, oímos su voz y su sabiduría. ¿Entiendes cuán bienaventurado eres? ¿Cuánta felicidad aporta a tu vida el Estudio de la Palabra de Dios? ¿Rebosa tu corazón y tu vida de alegría genuina por el alto privilegio concedido? ¿Pueden otros ver nuestro gozo por ser siervos del Dios vivo?
El Diccionario de la Real Academia Española define “Confianza” así: “Esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. También se identifica la confianza como el “ánimo, el aliento y/o el vigor para obrar”.
Generalmente, confiamos en personas que nos aman y están comprometidos en nuestro bienestar. Asimismo ponemos cierto grado de confianza en aquellos que, aunque desconocidos, tienen como labor y responsabilidad primordial el bienestar de los demás: Personal médico, bomberos, policías y otros servidores públicos.
Además de sus padres, familiares y amigos, los niños y estudiantes, generalmente, confían en sus cuidadores, profesores, instructores, entrenadores, líderes espirituales, etc.
Dios escucha los pedidos por la salvación de cada ser humano que presentamos ante el trono de la gracia.
Promesa para ésta semana:
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”
(1 Juan 5:14-15).
Dios escucha los pedidos por la salvación de cada ser humano que presentamos ante el trono de la gracia. Esta confianza o seguridad de la respuesta divina genera gozo, imperturbabilidad, estabilidad y determinación en nuestra intercesión.
Puntos claves
Confianza-confiamos en Dios porque sabemos que nos ama.
Conforme a su voluntad-Requisito indispensable para que Dios
oiga(acepte y conceda respuesta afirmativa a nuestra petición).
Si sabemos que él nos oye-si estamos al tanto de, si comprendemos y creemos que Dios nos oye,
Sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho–también tenemos la seguridad de la respuesta afirmativa en cuanto a los pedidos presentados al cielo.
Amigo, hoy, Dios nos invita a poner toda nuestra
confianza en Él. Puesto que la voluntad divina es la salvación de cada ser
humano, oremos con la total seguridad de que Dios está obrando en el corazón de
aquellos por quienes oramos. Oremos determinada y constantemente; asimismo necesitamos
estar firmemente anclados en su Palabra, y disfrutar de esa paz que sobrepuja
todo entendimiento mientras esperamos ver la respuesta divina hecha una dulce
realidad.
COMPARTE ESTA
PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo
casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por
este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en
ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00
pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos
el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a
la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?
Repasa en silencio la
promesa para hoy.
Aparta varios momentos en
el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide
que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
Si deseas, escribe la
promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
Al terminar el ayuno para
almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a
tu familia y a cada familia por quien estamos orando.
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias.
El bienestar y prosperidad de los hijos es alegría y añade vida a los días de sus progenitores. No es de extrañar que a este Ministerio de Oración llegan continuamente pedidos por los hijos y cada desafío que afrontan. Pero con mayor frecuencia los pedidos son por un hijo que le ha dado la espalda a la vida: Hijos que han tomado decisiones dejando atrás lo más importante, su vida espiritual. se han aventurado por sendas prohibidas, llenas de aventuras que dejan estragos en sus vidas y llenan de dolor a sus padres.
Aventuras que aprisionan
La epístola a Filemón cuenta sobre Onésimo, un esclavo que un día le dio la espalda a la vida que hasta entonces conocía. Sus aventuras lo llevaron a la prisión, donde Pablo estaba preso por predicar el Evangelio. Allí Onésimo conoció a Cristo.
Foto por Mantas Hesthaven@Unsplash.com
Intercesión misericordiosa
Al salir, Pablo lo envió con una carta a su dueño, Filemón, creyente, amigo de Pablo, para que lo aceptara y le perdonara su deuda… Por si Filemón decidía cobrar la deuda pendiente, Pablo mismo ofreció pagarla.
Para Dios no hay imposibles
“Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre” (Fiemón 1:15).
Poco imaginaba Filemón dónde había parado su esclavo fugitivo. No obstante su mal proceder, Dios usó la prisión como lugar de encuentro con Onésimo. Dios no aprueba las malas decisiones, ni evita sus consecuencias; pero usa cualquier medio, circunstancia y lugar para alcanzar el corazón.
De espalda a la vida
La carta a Filemón nos da evidencia del persistente amor de Dios y su continua búsqueda del pecador. Esa persona por quien estás orando, prisionero de sus propias decisiones olvida que Dios le ama tanto, que no desistirá. Ese hijo que hoy está de espaldas a la vida eterna, muy pronto estará de espaldas a la vida pasajera, porque habrá tenido un encuentro con Cristo.
Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis; (Amós 5: 4).
El pueblo de Israel se había apartado de Dios, tras los ídolos de las naciones paganas. En vez de darles a ellos un ejemplo del culto al único y verdadero Dios, se habían prostituido en la forma más baja, al punto de hacer pasar a sus hijos por el fuego. En su misericordia, Dios llamó a Israel: “Buscadme y viviréis”.
Hoy, su llamado es el mismo: Búscame para que vivas tú y tu casa.
No habrá un reavivamiento mientras no busquemos a Dios. No habrá una reforma mientras continuemos nuestra vida de la manera acostumbrada. No hay vida significativa aquí, ni habrá vida eterna si no buscamos al Dios CREADOR, si no tenemos una verdadera relación con el Autor y Consumador de nuestra fe.
Éxito duradero
El éxito terrenal se esfuma por la enfermedad. La plata, la fama, los logros, no nos aseguran la vida. Solo en buscar a Dios está la garantía de vida eterna.
Nuestra vida, familia, nuestro mundo no mejorarán hasta que tú y yo hagamos un alto en la carrera desenfrenada de la vida y nos detengamos a buscar a Dios en quietud, en oración y en el estudio reverente y consistente de su Palabra.
Mientras estudiemos con anhelo urgente de conocer su voluntad, oremos que el Espíritu Santo ponga en nosotros el deseo ferviente de obedecerla diligentemente, pues nada reemplaza la obediencia sincera, sin la cual estaremos despojados del Espíritu Santo.
Vivimos tiempos de una crisis de salud no anticipada por ningún gobierno terrenal. El mundo está infectado con un virus que rehúsa ceder. Los gobiernos simulan tener el control, no obstante tiemblan en su interior sabiendo que nunca tuvieron las riendas. La ciencia no tiene solución. Las superpotencias no tienen provisión. La humanidad perece en angustia y en dolor.
En medio de la impotencia, las preguntas y el desasosiego,
una voz serena y constante alumbra desde la eternidad, señalando con claridad
la vacuna que traerá la sanidad al mundo moribundo, sumido en desaliento.
La vacuna está disponible hace mucho tiempo.
Muchos lo saben y lo callan, por no ser tildados de impopulares. Sin agujas, laboratorios ni sedantes, sin espera ni restricción, la vacuna está hoy a la disposición de cada enfermo que la pida y con fe, agradecido, la reciba. Su efectividad ya está 100% garantizada.
Foto por Sara Bakhshi@Unsplash.com
Se llama Cristo Jesús. Con tierno amor, el médico divino dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).
¡Hay vacuna contra el virus!
El único desinfectante eficaz contra el virus del pecado (un virus mucho peor que el corona virus) es la sangre de Cristo.
El Dador de la vida busca hoy, más que nunca, tener una relación significativa conmigo, contigo, y con nuestros amados, de cerca y de lejos.
La prosperidad duradera, y la salud del cuerpo, del alma, y del espíritu vienen solo como consecuencia de una relación diaria con Cristo. Acéptalo como Salvador personal.
Nota: El ayuno lo comenzamos desde que comemos el almuerzo del viernes, hasta que toca almorzar el sábado. Así disfrutamos almorzar el sábado con la familia.
Y tú no temas, siervo mío Jacob, ni desmayes, Israel; porque he aquí yo te salvaré de lejos, y a tu descendencia de la tierra de su cautividad. Y volverá Jacob, y descansará y será prosperado, y no habrá quién lo atemorice (Jeremías 46:27).
Sigue orando
¿Dónde están aquellos por quienes oras para salvación? ¿Se han acercado a Cristo? ¿Están hoy más cerca que ayer? O, ¿se han ido más lejos, huyendo del llamado?
Tu deseo de verlos a los pies de Cristo no es mayor que el deseo de Cristo por rescatarlos. Sigue orando y ayunando.
Cristo no ha cambiado
¿Qué ves hoy que te entristece, y te desanima? Lleva tu petición a Cristo. Hoy, Jesús sigue obrando, sigue salvando, sigue restaurando. Su poder hoy es el mismo que en antaño sanó leprosos, levantó paralíticos, resucitó muertos.
Yo escojo creerle a Dios
No hay geografía ni terreno donde su amor no pueda alcanzar un corazón. No hay cadenas tan fuertes que su amor no pueda deshacer. La Palabra de Dios es vida, salvación, esperanza y tiene poder. Por eso, yo escojo creerle a Dios aquí y ahora en favor de aquellos por quienes oro. Dios puede salvar en cualquier lugar, en cualquier circunstancia, por cualquier medio que él escoja. Declararé su Palabra en favor de mi familia. Jesús hoy salva.
ÚNETE: Cada viernes después de almuerzo, hasta el almuerzo del Sábado. O sea: Ayuno de viernes, 1:00 pm-sábado, 1:00 pm, para almorzar con nuestras familias.
Gracias, Padre celestial, por la gran misericordia que has mostrado con este pecador. No merezco tu bondad, pero te alabo por la bendición de ver un nuevo día.
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré ” (Lamentaciones 3:22-24).
Tu fidelidad me conmueve, tu bondad es sin precedentes. ¿Quién sino tú mostraría tanto amor hacia un miserable pecador? Hoy ante tu trono, agradezco el sacrificio de Jesús, quien dio su vida por mí para darme vida nueva. Gracias por la salvación que obró allí en mi favor.
Solo gracias tengo para darte hoy que
termina un año.
¿Qué más podría yo decirte por las
innumerables veces que me has perdonado?
Gracias,
Señor amado, gracias por haberme amado.
Gracias
por tantas veces que mi clamor has escuchado.
Gracias
por permitirme hasta aquí haber llegado. No lo merezco. Solo agradezco.
Gracias
por ese abrazo con que me abrigas cada día,
Gracias
por dar a Jesús, y por tu Palabra, segura guía.
Gracias
por mi familia, la que me acepta, me cuida, me ama.
Gracias
por darme aquí el privilegio de servirte.
Gracias
por las pruebas y aún los vientos de tormenta, porque nunca me abandonaste a mi
propia y oscura suerte.
Gracias
por los tropiezos que en el camino hallé. Me llevaron un peldaño más cerca de
Emanuel.
Gracias
por las heridas que en la batalla adquirí, pues tú las sanaste todas y me
hiciste muy feliz.
Gracias
por tu cuidado y tu amorosa protección, que me guardaron del maligno en toda
ruda tentación.
Gracias
por las lágrimas que me tocó derramar, pues por ellas limpiaste mis ojos con el
colirio celestial.
Gracias
por cada amigo, por cada hermano, por cada niño que a mi vida has traído. De todos quiero aprender solo lo bueno, lo
puro y lo virtuoso; y que mi ejemplo no sea tropiezo, sino de compañerismo con
quien es el Camino, la Verdad, y la Vida.
Gracias
por los pedidos que aun no me has contestado. Tus planes son más altos; tu
tiempo, ventajoso.
Gracias
por los reveses, las circunstancias amargas, pues ahí te oigo decir: “Hija, bástate
mi gracia”.
Gracias
por la provisión de tu Espíritu Santo, pues nunca en esta senda me dejaste caminar
sola.
Gracias
por el dolor que a mi puerta ha tocado. Me haces saber que en ti solo está el
verdadero gozo.
Gracias por las privaciones que a veces experimenté. Tú solo eres mi verdadero Jehová Jireh.
Gracias
por el dolor, la penuria, la aflicción. Tú tornaste mi llanto en una nueva y
hermosa canción.
Gracias por la persecución, las burlas y el escarnio; me hacen valorar tu vituperio al tomar mi lugar.
Gracias
por la maldad que gusté de tantos que fingen
que te aman. Me llevas a comprender que no hay amor real, si no viene de
Jehová.
Tan solo: “GRACIAS”, puedo decirte por permitirme a mí terminar este año con sus risas, con sus retos y su lección. Los días buenos fueron de gracia; los días tristes, de instrucción; pero en ninguno se apartaron de mí tu magna gracia y tu bendición.
Todo quedó atrás, los retos, llantos y desafíos, las ofensas y las heridas, los dolores, mis desaciertos. Todo quedó atrás. Perdoné porque fui perdonada. Cristo limpió mi culpa. Todo quedó atrás.
Solo Cristo está al frente. Él es mi única esperanza. Él es mi roca, Él es mi fuerte. En Él confío, con Él camino hacia un futuro de bendición, aunque ande el valle de sombra de muerte.
Gracias,
amado Cristo. Gracias, mil gracias, por tanta bondad. Quiero contigo emprender
camino este año nuevo, de aquí y ahora a la eternidad.