RECURSOS PARA EL LÍDER DE ORACIÓN: Los Beneficios de tener un Cuarto Separado para la Oración

La iglesia que tiene un cuarto separado para la oración es una iglesia que cree en el poder de la comunión con Dios y que se esfuerza por facilitar ese encuentro que nos lleva de victoria en victoria.

Algunos de los beneficios de tener un lugar separado y preparado para la oración son:

  • Enfatiza en la mente de las visitas y miembros presentes que la oración es de suma importancia en la vida de los líderes y hermanos en la fe de su comunidad.
  • Es evidencia de que se tiene la prioridad correcta.
  • Un lugar preparado con esmero para la oración, motiva y provoca un encuentro con Dios.
  • Aunque sea muy sencillo crea en el que entra un anhelo de estar en comunión con Dios y dejar todas las cargas en sus manos poderosas.
  • Cada participante debe salir de allí con el deseo de pasar más tiempo en oración, y de provocar esos momentos de encuentro con Dios.
  • Cuando surge una necesidad especial, ¿qué mejor que ir al lugar de oración, solo o acompañado, para exponer su necesidad y dejar su carga ante Dios?

Un cuarto de oración es un refugio, un lugar de solaz en medio de las tormentas del trajín diario. Niños, adolescentes, jóvenes y ancianos pueden beneficiarse de un lugar señalado con el propósito de orar. Aquellos que no tienen el hábito de orar, encuentran motivación para orar cuando hay un lugar acogedor y atrayente.

Ud puede tener un sencillo cuarto de oración en su iglesia local.  Si todavía no lo tienen, consideren en oración la oportunidad de preparar un lugarcito. Dios mismo le ayudará en su esfuerzo. Recuerde: Usted y Dios son mayoría.

Amigo, amiga, ¿Tiene su iglesia un lugar separado para la oración? ¿Qué bendiciones ha recibido? ¿Cómo ha obrado Dios? Comparte tu experiencia al respecto en un comentario. 

Dios te bendiga siempre y te lleve de victoria en victoria.

©Rhodi Alers de López 2018

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Santiago 5:16

Promesa para meditar y trabajar esta semana: 

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho (Santiago 5:16).

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Hay una obra de gran importancia que no puede descuidarse sin consecuencias eternas: Ayudar a restaurar la armonía y la paz en la familia.

Necesitamos ser humildes y reconocer que tú y yo nos equivocamos en múltiples ocasiones. Cuando padres y madres tienen el valor para reconocer sus faltas frente a sus hijos; y con sinceridad piden perdón a Dios y a su familia, se abre la puerta para la obra del Espíritu Santo en el corazón de cada miembro de la familia. Ellos esperan ver en sus padres que la obra de Cristo es real en sus vidas.

Cada falta no confesada es una barrera para su relación con Cristo.

Si más padres y madres tuvieran el valor de humillarse ante Dios y reconocer sus errores en el trato con sus hijos, veríamos más hijos pródigos regresar a la casa del Padre.

Si no se ha hecho antes, el viernes, antes de la puesta del sol, debemos arreglar cualquier diferencia o malentendido.

¿Qué debo confesar ante mis hijos y familia? Toda actitud, hecho u omisión que afecte negativamente su vida. Considera las siguientes preguntas.

  • ¿Dí mal ejemplo en palabras, acciones, o actitudes?
  • ¿Juzgué incorrectamente? ¿Creí a sus palabras?
  • ¿Me faltó valor para hablar en el momento apropiado o hablé en el momento inapropiado?
  • ¿Discipliné o castigué injustamente?
  • ¿Dije palabras que no edificaron su vida?
  • ¿En algún momento rechacé su afecto?
  • ¿Actué con favoritismo?

Pero solo el Espíritu Santo puede revelar la condición exacta de nuestro corazón y qué necesitamos confesar ante nuestros hijos y familia. Pidamos a Dios que nos revele lo que necesitamos confesarles. El reconocimiento de nuestra culpa debe llevarnos a pedir perdón a Dios y a las personas afectadas. Dios nos da valor para confesarlo y también la capacidad de pedir perdón en oración con aquellos que lastimamos. El cielo se regocija con cada oportunidad de tocar corazones con la gracia perdonadora y restauradora de Dios. Permitamos al Espíritu Santo obrar grandes victorias en nuestra familia a través de la obediencia al consejo divino.

Mi oración: Querido Padre celestial, gracias por la invitación que me haces de reconocer mis faltas ante tí y ante aquellos a quienes he lastimado. Gracias por la gracia que me concedes para pedir tu perdón y su perdón. Gracias porque tú sanas las heridas y porque tú obras grandes victorias en respuesta a la oración. En el nombre de Jesús, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

©Rhodi Alers de López

COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.

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Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Isaías 54:13

Promesa para este fin de semana: “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos” (Isaías 54:13).

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El tiempo es fugaz.

Cada padre y madre es testigo de lo rápido que pasa el tiempo, de lo mucho que crecen los hijos. ¿Están tus hijos en casa o ya crecieron y salieron del nido? ¿Tienes el hábito de estudiar con tus hijos la Palabra de Dios? ¿Es ese el mejor momento de su día?

 

Tiempo de Calidad

Tus hijos deben ser moldeados por la Palabra de Dios.

  • Aprovecha para hablar con ellos de las cosas de valor eterno.
  • Ayúdales a crear un espacio dentro de su itinerario diario para estudiar la Biblia.

Libro de Texto por excelencia

La Biblia es el mejor libro de texto. Solo ella nos prepara para la vida aquí y en la eternidad.  Tú eres el instrumento escogido por Dios para que ellos lleguen a amar la Biblia como su libro de texto favorito. Haz del tiempo de estudio uno que les interese. Piensa en sus gustos y usa las historias bíblicas para inculcar en ellos los principios eternos.

¿Tienes el nido vacío?

Si ya no están,

  • Pide a Dios oportunidades para hablarles del hogar no perecedero.
  • Usa la tecnología para compartir joyas de la Palabra de Dios.
  • Comparte pasajes que han fortalecido tu caminar con Dios.
  • Ayúdales a encontrar una promesa que se aplique a sus luchas individuales.

Cuando la Biblia es valorada en el hogar, ella ejerce una influencia de vida para vida. Sus consejos guiarán a los nuestros aun mucho después de haber abandonado el nido. No te canses de orar y colaborar con Dios en la salvación de tu familia.

Mi oración: Querido Padre celestial, gracias por tu Palabra. Dame la perseverancia y la sabiduría necesaria para compartir tu Palabra de forma amena e interesante con mi familia. Gracias por las oportunidades que me ayudarás a aprovechar y por la bendición prometida. Gracias por la paz con que tu Palabra envuelve nuestras vidas y por tu obra de salvación para con cada miembro de mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

©Rhodi Alers de López

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Notitas de VICTORIA-Salmo 72:12

Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra (Salmo 72:12).

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Identifiquemos, ¿para quién es esta promesa?

  1. Para el menesteroso:  Quien tiene falta o necesidad de una o más cosas.
  2. Para el afligido: Quien sufre una angustia, dolor o pesar físico, mental o espiritual.
  3. Para quien no tiene quién le socorra.

A quien reconozca su necesidad ante Dios, a quien sufre (en cualquier área de su vida) ya sea por sí mismo o por otros a quienes Dios coloca una carga en su corazón para interceder por ellos, Dios promete librarle, socorrerle, contestarle.

Lo que te aflige, lo que te preocupa, la carga de tu corazón, colócala HOY en las manos de Aquél que promete obrar en respuesta a tu clamor. HOY tú puedes vivir en victoria. Alabado sea Jehová.

Por favor, comparte tu experiencia: Comenta más abajo.

¿Cómo se ha manifestado Dios en respuesta a tu clamor?

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Lucas 7:36

Promesa para este fin de semana:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa” (Lucas 7:36).

Trasfondo: Simón, un fariseo a quien Cristo había sanado de lepra, quiso agasajar a Cristo para mostrarle su gratitud. 

¿Por qué aceptó Cristo tal invitación?: Podrías preguntarte:  ¿Por qué entró Cristo en casa del fariseo? Cristo no rechaza la invitación de ninguno que le abre la puerta de su casa y de su corazón. Aceptaba toda muestra de gratitud y de bondad. Es por eso que hoy, tú y yo tenemos la seguridad de que si invitamos a Cristo a nuestro hogar, y a nuestra mesa, Cristo no pondrá excusas, sino que se regocijará por la oportunidad de entrar a tu hogar.

¿Lo invitarás? A ti y a mí nos toca decidir si invitar a Cristo a nuestra mesa. Nos bendecirá. Tener a Cristo, el Creador y Sustentador del universo en nuestra casa significa que tendremos asegurados el pan físico y material. Pero su presencia también nos provee la seguridad de la vida eterna. Invitar a Cristo a nuestra mesa, a compartir los detalles íntimos de nuestra vida asegurará que nuestros nombres estén inscritos en el libro de la vida.

Referente a su aceptación de toda bondad y cortesía humana, el Espíritu Santo reveló: Si alguien le hacía un favor, lo bendecía con toda la cortesía y bondad celestiales. Nunca rehusaba una flor que un niño le ofreciera con amor. Aceptaba las ofrendas de los niños y bendecía a los dadores inscribiendo sus nombres en el libro de la vida. {HD 234.3}

Decide hoy. No hay nada mejor que tener a Cristo sentado a nuestra mesa hoy. Su amor, su perdón, su provisión y protección son beneficios que necesitamos aquí y ahora. Pero él nos ofrece, además, sentarnos en la mesa celestial. O sea, que el aparentemente sencillo gesto de invitar a Cristo aquí y ahora, nos abre la puerta a las bendiciones de carácter eterno. ¿No es eso lo que deseamos para cada miembro de nuestra familia?

  

Mi oración: Padre celestial, te invito a mi hogar. Quiero que seas partícipe de los detalles de mi vida. Siéntate a la mesa con nosotros. Tu presencia es la mayor bendición que podamos tener. Acepta mi invitación y toma control de cada uno de los miembros de esta familia. Gracias por tu deseo de bendecirnos con tu presencia y tu salvación. En el nombre de Jesús, Amén.

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Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos.

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Ayuno & Oración por la Salvación de Nuestros Hijos & Familia-Lucas 22:31-32

Promesa para este fin de semana:
31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Lucas 22: 31-32

Advertencia de Emergencia Personal

Pedro fue uno de los discípulos más destacados durante el ministerio terrenal de Cristo. Como uno de los discípulos del grupo más íntimo de Cristo, gozó de experiencias privilegiadas. En esta ocasión Cristo advirtió a Pedro del ataque directo del enemigo que le tocaría vivir. Ciertamente, esto tomó al discípulo por sorpresa y Pedro se alteró al escuchar tal predicción. Él mismo no se conocía y tenía un concepto propio más alto del que debía tener. Se creía incapaz de negar al Maestro. En su indignación le aseguró a Cristo su disposición a morir con/por él.

Mensajero de Esperanza

Cristo le habló a Pedro con ternura y compasión. Su actitud evidenciaba su deseo de salvar y restaurar. Con la terrible advertencia, también le aseguró de su oportuna intercesión. Esta actitud de Cristo evitó a Pedro rendirse cuando se dio cuenta de su pecado y su total fragilidad humana.

Lecciones para ti y para mí

  1. Tú y yo estamos bajo ataque directo del maligno. La advertencia a Pedro se nos dirige hoy a cada creyente. El enemigo ataca en momentos y formas que nunca hubiéramos imaginado. Reconozcamos nuestra total necesidad de ayuda divina.
  2. También los miembros de nuestra familia carnal y espiritual están bajo ataque del enemigo. No perdamos la esperanza. Cristo oró por ellos también y continúa intercediendo por cada uno de los que busca salvar.
  3. Cuando afrontemos pruebas, no perdamos la fe; recordemos que Cristo nunca nos abandona a nuestra suerte. El mismo amor que lo llevó a entregar su vida por ti y por mí, lo mantiene en alerta para ayudar a quien reconoce su pecado y necesidad de ayuda.
  4. La ternura de Cristo evitó a Pedro la desesperación. En nuestro trato con la familia carnal y/o espiritual, no nos impacientemos. Recordemos que nuestras palabras y actitud pueden hacer una diferencia de vida para vida. Cristo mostró que aun la reprensión o la advertencia más severa puede ser mezclada con amor, compasión y ternura. Podemos ser agentes de bendición en la medida en que nuestra vida y actitud estén sometidas totalmente a la conducción del Espíritu Santo, para ser mensajeros de esperanza.
  5. El amor de Cristo triunfó en la cruz. Su victoria nos asegura nuestra victoria. Nuestra dependencia de Cristo nos dará la victoria mientras luchamos en ayuno y oración por la salvación de nuestros amados.

Mi oración:

Padre celestial, te damos tantas gracias por Cristo y su intercesión. Su ejemplo es nuestro ejemplo. Ayúdanos a contemplarlo más de cerca, para que nuestro carácter sea más semejante a él. Sosténnos en medio de la prueba, que no perdamos el ánimo. Ùsanos como mensajeros de esperanza en todo nuestro derredor. Gracias por tu hermosa promesa. Te creemos. Agradecemos la victoria que tendrás en nuestra vida y en la de cada uno de nuestros amados. En el nombre de Jesús, Amén.

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¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
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©Rhodi Alers de López

Ayuno & Oración Por La Salvación de Hijos & Familia-Marcos 5:36

Promesa para este fin de semana:

“Pero Jesús. luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.”

Emergencia familiar

Marcos nos presenta el relato de un padre que desesperado, viendo la condición agonizante de su hija, vino a Jesús, humillado, suplicando su intervención.

Este padre venía con tanta fe, que le dijo a Jesús exactamente lo que debía hacer por su hija. Puedes leer su pedido en Marcos 5:23. De pronto, este hombre de mucha influencia, se vio turbado por la noticia de que ya era muy tarde para la intervención divina. El mensajero le avisó que su hija estaba muerta. Ya no era necesario incomodar al Maestro de Galilea. El mensajero no conocía a Cristo.  Sus palabras turbaron al Padre, pero Cristo le dijo al tembloroso padre: “No temas, cree solamente”.

Tal vez la situación de tu familia es desesperante. Posiblemente agonizan ante tu vista. ¿Irás a Cristo? ¿Le suplicarás su intervención?

 

Mensajeros de Muerte

¿Cuántas veces, orando por ellos, te pone el enemigo en la mente el pensamiento de que tu esfuerzo es inútil? ¿Cuántas críticas has soportado de la familia de la fe y de otros que solo son “Mensajeros de muerte”?

No escuches otra voz que no sea la de Cristo. No te turbes. Acude a él humillado, y espera su respuesta. Solo quien es la vida puede impartir vida a un alma moribunda en el pecado y la complacencia propia. Aquellos que no conocen a Cristo quedarán asombrados cuando vean el milagro de salvación realizado en favor de los tuyos. Cristo dijo: “No temas, cree solamente”.

¿Creerás?

Hoy, yo escojo creerle a Cristo y esperar en su tiempo para sanar, restaurar, vivificar espiritualmente a aquellos a quienes anhelo ver en la patria celestial. Esa es su promesa y Él nunca falla.

Mi oración:

Señor, solo tú eres digno de alabanza. Los que esperan en ti no serán defraudados. Alabo tu nombre y agradezco tu bondad. Gracias porque tú tienes el poder de dar vida a aquellos que están muertos. Gracias por tu compasión y tu comprensión del dolor de cada padre o madre que suplica por los suyos. Aumenta mi fe. Ayúdame a creer en tu Palabra. Ayúdame a reclamar por fe tus promesas y dame la fortaleza espiritual para verlas hechas realidad en favor de los míos, y de tantos otros padres y madres unidos en oración y ayuno por este noble propósito. Danos una mente clara para comprender cómo ayudarles. Danos el discernimiento para saber cómo ser de mejor y mayor influencia en sus vidas. Gracias porque tú ya estás en camino hacia nuestros hogares. Tu obra no se hará esperar. En el nombre de Jesús agradecemos y pedimos el cumplimiento de esta promesa, Amén.

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¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

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©Rhodi Alers de López

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Ezequiel 22:30

Promesa para este fin de semana:

Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé (Ezequiel 22:30).

Dios te está buscando:

Dios está empeñado,  buscando intercesores; hombres y mujeres que amen a Dios y que saquen tiempo para orar por otros. Busca personas que reconozcan que hay un trabajo que realizar para ver a sus familias y conocidos en el reino de los cielos. Busca personas comprometidas con Dios a orar y a ayunar por la salvación de aquellos que, de otra forma, perecerían.

La oración hace vallados:

Nuestro Padre celestial busca hijos suyos que, a través de la oración, erijan un vallado o cerco protector alrededor de aquellos a quienes aman. Busca quién tenga la audacia de interceder fervorosamente para que sean protegidos del pecado, de la maldad, del peligro y las malas influencias que les rodean. Pero muchos están muy preocupados en cosas de menor importancia. Permiten que los afanes de este siglo ocupen su tiempo. Imperceptiblemente, están descuidando la salvación suya y la de su familia.

¿Serás un Intercesor?

La oración intercesora nos pone en la brecha:

El pecado abrió un abismo entre Dios y el hombre.  Hoy Dios busca personas que, dedicados a la oración y el ayuno con motivos específicos, sirvan de puente para cerrar el abismo entre Dios y quienes no tienen una relación con Cristo.

La intercesión nos ayuda a reflejar mejor a Cristo.

La intercesión nos une a Cristo y nos asemeja más a Él, quien unió el cielo con la tierra. ¿Serás tú un Intercesor? ¿Erigirás vallado? ¿Te pondrás en la brecha para hacer esa conexión entre el cielo y la bendición que Dios desea derramar sobre aquellos a quien busca salvar?

No hay tiempo que perder.

El día cuando Dios destruirá a la Tierra se acerca. Él cuenta contigo. Con la seguridad de que es Dios quien toma la iniciativa para buscar intercesores, allégate a su presencia y presántale a quienes amas y deseas ver en el cielo. Tú puedes hacer realidad el anhelo de Dios, erigiendo vallados, poniendo brechas, intercediendo, para que no necesite destruir a quienes Él desea salvar.

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¿Cómo hacerlo?

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©Rhodi Alers de López, Marzo 22, 2018

Celebrando tu Día, Mujer, con una Oración

Marzo 8-Día Internacional de la Mujer

Pocas fechas hay en que se reconoce la bendición que significa una mujer. Hoy celebramos esa bendición. Gracias a Dios por cada mujer. Gracias por sus dones y talentos, su deseo de servir y la bendición que cada una de ellas significa.

A la vez, te invito a orar por la bendición de Dios en la vida de cada mujer. 

Querido Padre celestial,

Gracias por crear a la mujer con un propósito especial. Hoy pedimos:

Por aquellas que sufren por escasos recursos, Dios provea para su necesidad.

Por aquellas que están presas del temor y la falta de esperanza, Dios les permita la luz de su Palabra que llena de aliento el corazón.

Por tantas que sufren el abandono y el rechazo, que hoy reciban ese abrazo divino que tanto necesitan.

Por aquellas que están enfermas, que reciban la salud física, mental y espiritual que Dios quiere que disfruten.

Por aquellas que anhelan alcanzar el ideal divino, que sean llenas del Espíritu Santo.

Por aquellas que sufren en silencio, que hoy sientan que no están solas y que tú entiendes el lenguaje de sus lágrimas.

Por aquellas que anhelan hacer una diferencia positiva, Dios les guíe y fortalezca en su cometido.

Por aquellas  que son líderes, Dios les mantenga fieles a Su Palabra y reflejen a Cristo en todas sus decisiones.

Por aquellas que oran, Dios conteste los pedidos de su corazón, según su beneplácito, para la gloria de Dios.

Por aquellas que crían, Dios ponga en ellas la ternura divina, la sabiduría del Espíritu Santo y el amor de Cristo, para realizar tan noble tarea.

Por aquellas que enseñan, que sus vidas sean sin reproche ante Dios y ante los hombres.

Por aquellas que desean superarse, Dios sea su motivación.

Por aquellas que alaban, Cristo sea su música y más dulce canción.

Por aquellas que procuran bendecir, Dios derrame su más rica bendición sobre cada una, para que sea un canal de bendición que fluya para vida eterna.

Por cada mujer que no conoce a Cristo, que Dios abra puertas para ese encuentro que cambiará por siempre su vida.

Por aquellas que el enemigo apresó en sus redes, que hoy conozcan la libertad en Cristo Jesús.

Por cada mujer que has puesto en mi vida, y aquellas que de alguna forma me permitirás encontrar, que Dios obre para que tengan vida en abundancia y gozen la plenitud que solo en Cristo pueden encontrar. Bendícelas hoy y guárdalas de todo mal,

En el nombre de Jesús, Amén.

©Rhodi Alers De López, Marzo 08, 2018

 

 

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Jeremías 24:7

Promesa: 

 Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.  Jeremías 24:7.

¿Estás ayunando y orando por la salvación de aquellos que deseas ver en el reino de los cielos? ¿Te llena de frustración no ver a tus hijos, familia o amigos progresando en su relación con Dios como anhelas? ¿Te desespera ver pasos en la dirección equivocada? Dios promete obrar en sus corazones (mentes) de modo que conozcan a Jehová y le reconozcan como Señor de sus vidas.

Dios obra de formas que tú y yo no podemos ni siquiera imaginar. Tiene todos los recursos a su disposición y no ha dejado a la deriva a aquellos por quienes oramos por salvación. Que cobre aliento tu corazón y reanude su intercesión en toda hora, con la seguridad de que esta es la voluntad de Dios: SALVAR. Aquel que dio a su Hijo por salvar a la humanidad  caída, promete que ellos (aquellos por quienes estamos orando por salvación) cambiarán de rumbo: “se volverán a mí de todo su corazón”.  O sea, no vendrán por los panes y los peces, vendrán porque el Espíritu Santo habrá tocado su corazón y habrán comprendido su necesidad de salvación. Ya no rechazarán el llamado, sino que correrán a los brazos del único que les puede salvar. ¡Gloria a Dios por cada hermosa promesa de salvación!

Oremos: 

Amoroso Padre celestial, te alabo. Exalto tu bondad y gran amor. En esta hora, humillada ante ti, reconozco que tu especialidad es salvar. Tú amas a mis hijos, familiares y amigos más que yo. Tú diste a tu Hijo para que tengamos salvación. Hoy, confiando en tu promesa, agradezco tu disposición y tu poder para cambiar vidas. Te alabo porque eres fiel . Gracias porque cambiarás el corazón de mis hijos, familia y amigos; y ellos se volverán a ti sinceramente, para hacer tu voluntad. Gracias, gracias, gracias. En el nombre de Jesús, Amén.

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¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

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¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración?