¿Cuán privada es tu oración privada, apreciado lector? He aquí sabios consejos de la pluma inspirada:
“Es imposible que el alma florezca mientras la oración no es un ejercicio especial de la mente. La oración familiar o pública solamente no es suficiente. La oración secreta es muy importante; en la soledad el alma comparece desnuda ante el ojo escrutador de Dios, y se examina todo motivo. ¡La oración secreta! ¡Cuán preciosa es! ¡El alma en comunión con Dios! La oración secreta solo debe ser oída por Dios. Ningún oído curioso debe enterarse del contenido de esa petición. En la oración secreta el alma está libre de las influencias circundantes, libre de excitación. Con calma, pero con fervor, buscará a Dios…” EGW— Testimonios para la Iglesia, t. 2, p. 172
Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido; 23 porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel. 24 Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.
Padre, bueno, gracias por tus bondades, tu misericordia y tu gracia bienhechora. Suplicamos en esta hora por todos aquellos que necesitan reconocer su condición espiritual y su necesidad de ti. Te necesitamos, Señor. Tú eres nuestro refugio, nuestra luz, nuestra vida, nuestra sanidad y nuestra esperanza. Sólo tú puedes despertarnos, sanarnos y restaurarnos.
Hoy venimos ante tu presencia suplicando perdón por una actitud despreocupada, por no depender de ti, por buscar respuesta en otras fuentes, por alejarnos de tus caminos, tus mandamientos, tus propósitos y tu vedad. Perdona nuestra iniquidad, perdona nuestro pecado, perdona nuestra indolencia, perdona nuestro silencio en tantas veces que debimos hablar.
Mateo 26 está lleno de acción. Jesús relató a sus discípulos diversos temas vitales: les habló de la destrucción del templo, de las señales antes del fin, les habló sobre la venida del Hijo del Hombre, relató las parábolas de las diez vírgenes, la de los talentos y les habló claramente del juicio de las naciones. ¿Lo asimilaron? ¿Captaron ellos su importancia?
El reloj mesiánico marcaba a paso certero que Cristo, el Cordero de Dios sería sacrificado en la fiesta pascual. Jesús se los advirtió claramente.
En Betania, la ofrenda de gratitud de María Magdalena a Jesús causó revuelo. Judas decidió acabar con el “falso Mesías” y corrió a maquinar entregarle. En el aposento alto, Jesús desbordó “la copa de Judas” demostrándoles la humildad con que debían servirse mutuamente. Indignado, Judas confirmó su decisión. Razonó: “Un rey jamás lavaría los pies de sus súbditos”. Salió para cumplir su maléfico propósito.
Jesús anunció que todos lo abandonarían y que Pedro lo negaría. Pedro insistió que moriría con él si fuera necesario. En el huerto Jesús los invitó a orar. Sobrecargados, perplejos, se durmieron.
Pronto apareció la turba con espadas y palos, encabezada por el único que se mantuvo despierto. Con un beso al Maestro Judas selló su destino eterno. Sin resistencia tomaron a Cristo. Los diez huyeron, espantados. ¡Pedro, no! ¡Él era valiente!
Él caminó sobre las aguas del mar. Él pidió a Cristo explicación de la parábola. Pedro lo reconoció como “el Cristo, el Hijo de Dios”. Fue Pedro quien le propuso a Cristo perdonar a su hermano cuando le ofendiere hasta siete veces. Él mismo se ofreció a construir tres enramadas o moradas para Cristo, para Moisés y Elías. Pedro no oró cuando Cristo le reveló que el enemigo le había pedido para probarlo fuertemente. Pedro reprendió a Cristo cuando dijo que moriría. Pedro rehusó dejarse lavar los pies, pues entendía que Cristo merecía ser servido, pero no se ofreció a servirle a él y a sus compañeros. Su opinión o estima propia era mayor que la que debió tener. Eso llevó a Pedro a creerse suficiente para soportar las aflicciones y pruebas venideras. Entonces durmió cuando debió velar y orar con Cristo. Siempre valiente e impulsivo, sacó la espada para defender a quien tenía bajo su mando a las infinitas huestes celestiales. ¿Acaso no se daba cuenta Cristo de su compromiso con él?
El valiente Pedro le seguía de lejos: Estaba suficientemente cerca para verle, pero de lejos como para no ser parte de su suerte. ¿Seguimos a Dios de lejos tú y yo? ¿Qué ejemplo estamos dando a los demás? Es nuestro cristianismo uno de lejos, sin compromiso? ¿Es un cristianismo de conveniencia, pero no de cerca para evitar que nos señalen como seguidores? Si hoy, aquí y ahora seguimos a Cristo de lejos, ¿cómo vamos a atraer a los nuestros a los pies de Cristo? ¿Cómo estaremos firmes cuando vengan las pruebas?
Lee todo Hechos 16 para ver el contexto de esta promesa que tantas veces se malentiende.
¿Entiendes lo que lees?
¿Ya crees? ¿Estás seguro de que crees? ¿Qué crees? ¿Cuánto crees? ¿En quién crees si es que crees? ¿Cómo sabes que crees? ¿Es ello evidente o necesitas decirlo continuamente?
Creer=Sumisión deleitosa.
Enoc dialogaba cada detalle con Cristo:
— ¿Prefieres que vista hoy mi atuendo azul o el gris?
— ¡Me encanta como te luce el azul!
— ¿Qué quisieras que prepare de almuerzo?
— ¡Una ensalada verde!
— ¿A dónde te gustaría que fuéramos a recrearnos hoy?
—¡Hoy caminaremos por la orilla del río! Quiero mostrarte algo.
— ¡Lo que tú digas, Señor Jesús! Tu deseo es mi deseo.
Noemí, una mujer entrada en edad, ya viuda, perdió también a sus dos hijos. No le quedaba nada material que alegrara sus días. Decidió regresar a su tierra en Belén, de donde saliera llena de esperanzas y anhelos. Únicamente la acompañaría su mejor amigo, Cristo Jesús. Nadie podría quitarle su compañía ni el gozo de su comunión.
Despidió a sus nueras para que regresaran al hogar de sus padres en Moab, sin esperar nada a cambio. Pero era hora de que el cielo le dejara ver las consecuencias de ella haber creído en el único Dios verdadero. La joven viuda Rut confirmó su firme decisión con las palabras que toda madre piadosa y toda suegra fiel anhela oír: “…Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:17, úp).
¿Como vivía Noemí y qué vieron sus nueras en ella? Noemí creía independientemente de sus circunstancias. Tenía una relación viva e individual con Cristo. El gozo de su presencia permeaba cada detalle y momento de su vida. Fue así que Rut se percató de que lo más valioso era decidir por el Dios en quien su suegra creía. Fue tan grande la atracción que escogió identificarse con su pueblo y hacer suya la misma fe y creencia en Dios.
Todos los presos escuchaban a Pablo y Silas. No eran quejidos lastimeros lo que salía de su calabozo. Cantaban a voz en cuello a pesar de sus heridas y cadenas, pues su corazón era libre para adorar al Dios en quien creían y al cual predicaban con denuedo en el calabozo y fuera de él. Dios aceptó su alabanza y la evidencia de su fe. Cristo se hizo presente en la prisión. La tierra tembló. ¡Las cadenas se quebrantaron, porque nada ni nadie puede mantener encadenado a quien tiene su confianza puesta en Dios! Nadie continúa “preso” en su presencia, a no ser por decisión propia.
Creer=liderazgo espiritual productivo
El carcelero hace la pregunta más importante de su vida
— ¿Qué debo hacer para ser salvo?
— “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”, —respondieron los siervos del Dios vivo.
Su familia, tras escuchar del milagro en la cárcel, echó su suerte con Cristo y también aceptó el evangelio. Ahora, toda la familia comparte en adoración al único Dios que tiene poder; el verdadero Dios. Al creer en Cristo Jesús te conviertes en líder espiritual cuya influencia debe guiar a otros en tu familia y entorno a aceptar a Cristo como Salvador personal.
Cada viernes, después del almuerzo, (1:00 pm) nos disponemos a comenzar un ayuno con el propósito de tener una mente más clara para comprender el mensaje de Dios y sus instrucciones respecto al propósito de ver a nuestras familias venir a Cristo. Podemos ingerir alimentos sencillos o crudo, o frutas, según sea necesario. No cenamos el viernes ni desayunamos sábado. Terminamos el sábado 1:00 pm para almorzar todos juntos en familia.
Hablemos de terrenos. ¿Vale la pena invertir en un terreno? De acuerdo a los expertos en bienes raíces un terreno es una buena inversión. Algunas razones para esta apreciación son las siguientes:
Es económico, podría adquirirse sin necesidad de préstamo bancario.
Es un bien tangible.
Es un producto finito y escaso.
Protege el capital de la inflación.
Aumenta de valor por ser limitado y por la demanda que existe considerando el crecimiento demográfico.
Podría generar ingreso pasivo.
El costo de mantenimiento es menor que el de una casa o edificio.
¿Qué es un sequedal? Es un terreno árido, muy seco, que no produce fácilmente. La falta de precipitación y riego resulta en un terreno sin atractivo ni altas posibilidades. Un terreno que no cuenta con una fuente o suministro de agua, en una región donde las precipitaciones son nulas o casi nulas, es un terreno del que la mayoría de inversionistas apartaría su vista.
Importancia de la ubicación
En toda decisión referente a bienes raíces es de suma importancia considerar atentamente la ubicación del inmueble, de acuerdo al propósito para el mismo. ¿Sabías que hay quienes arguyen, y aún destacan que una propiedad árida es una buena inversión? Veamos algunos puntos favorables, según los vendedores.
Beneficios de comprar propiedad en el desierto:
Su costo es bajo.
Son populares por estar apartados de la ciudad.
Provee paisajes únicos.
Valor se aprecia fácilmente.
Costo de mantenimiento es comparativamente menor.
Tiene recursos naturales, especialmente la energía solar.
Valor aumenta por demanda de tales lugares.
Hablemos de corazones. ¿Conoces un corazón seco? Humanamente hablando, un corazón seco es un corazón muerto, por el cual no fluye la sangre que lleva vida a todo el organismo.
Sin embargo el mayor inversionista en bienes raíces del universo conoce secretos que la mayoría de los compradores desconoce. Su promesa lo comprueba:
Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
Él pagó con su propia vida el precio que le da derecho a trabajar en cada corazón seco hasta inundarlo con el río de su Espíritu, que llenará de vida y verdor ese precioso terreno. ¿Colaborarás con él? Lo puedes hacer por medio de la intercesión ferviente y perseverante.
Foto por Gena Okami @Unsplash.com
No desistas, no te rindas. Clama, pues cada oración da una nueva oportunidad al Espíritu Santo de tocar ese corazón que ahora se ve reseco, mustio, sin color ni vida. Dios no miente. Su promesa es para esta generación, y su bendición para nuestros renuevos… “y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas” (Isaías 44:4).
En esta época de corrupción, cuando nuestro adversario el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devore, veo la necesidad de elevar mi voz en amonestación. “Velad y orad, para que no entréis en tentación.” Mateo 26:41. Son muchos los que poseen talentos brillantes y que los dedican impíamente al servicio de Satanás.
EGW-2JT 36.3
¿Qué advertencia puedo dar a un pueblo que profesa haber salido del mundo, y haber dejado las obras de las tinieblas? ¿A un pueblo a quien Dios ha hecho depositario de su ley, pero que como la higuera frondosa ostenta sus ramas aparentemente florecientes a la misma faz del Altísimo y, sin embargo, no lleva frutos para gloria de Dios? Muchos de ellos albergan pensamientos impuros, imaginaciones profanas, deseos no santificados y bajas pasiones. Dios aborrece el fruto que lleva un árbol tal. Los ángeles, puros y santos, miran la conducta de los tales con aborrecimiento, mientras Satanás se regocija. ¡Ojalá que los hombres y mujeres considerasen lo único que pueden ganar al transgredir la ley de Dios! En cualquier circunstancia, la transgresión deshonra a Dios y resulta en una maldición para el hombre. Debemos considerarla así, por hermoso que sea su disfraz y cualquiera que sea la persona que la cometa. {2JT 36.4}
Como embajadora de Cristo, os suplico a vosotros que profesáis la verdad presente, para que rechacéis cualquier avance de la impureza, y abandonéis la sociedad de aquellos que emiten una sugestión impura. Repudiad estos pecados contaminadores con el más intenso odio. Apartaos de aquellos que, aun en la conversación, permiten que su mente siga esta tendencia; “porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Mateo 12:34. {2JT 37.1}
Como el número de los que practican estos pecados contaminadores aumenta constantemente en el mundo, y ellos quisieran introducirse en nuestras iglesias, os amonesto a que no les déis cabida. Apartaos del seductor. Aunque profese seguir a Cristo, es Satanás en forma humana; ha tomado prestada la librea del cielo para servir mejor a su señor. No debierais ni por un momento dar cabida a una sugestión impura y disfrazada; porque aun esto manchará el alma, como el agua impura contamina el conducto por el cual pasa. {2JT 37.2}
Gracias, Padre bueno, por tu promesa de perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo cuanto te ofende. Hoy, me humillo ante ti y confieso que necesito tu perdón. Perdóname por las veces que no te reflejé acertadamente ante mi familia y ante mi prójimo. Confieso que he vivido momentos que pusieron de manifiesto mi propia falta de conexión contigo y la necedad de mis propias decisiones. Te he negado incontables veces en pensamientos, actitudes y hechos. Perdóname por las veces cuando no te di el primer lugar en mis afectos. Límpiame, lava mis rebeliones y borra mi maldad. Pon en mí un corazón nuevo, que te ame más que a mi propia vida, y que lata al ritmo de tu propio corazón.
¿Sabías que estamos actualmente en un fiero conflicto continuo entre el bien y el mal? ¿Vives cada día consciente de esa lucha? ¿Cómo estás combatiendo el mal? A cada creyente Dios nos advierte a través de su Palabra:
8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
Solo en oración y a través del estudio de la Palabra podemos ser fortalecidos para la batalla. Tras su ayuno en comunión con Dios, Cristo venció al enemigo con un “Así dice Jehová”.
Así podemos nosotros resistir la tentación y obligar a Satanás a alejarse. Jesús venció por la sumisión a Dios y la fe en él, y mediante el apóstol nos dice: “Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. Allegaos a Dios, y él se allegará a vosotros.”6 No podemos salvarnos a nosotros mismos del poder del tentador; él venció a la humanidad, y cuando nosotros tratamos de resistirle con nuestra propia fuerza caemos víctimas de sus designios; pero “torre fuerte es el nombre de Jehová: a él correrá el justo, y será levantado.”7 Satanás tiembla y huye delante del alma más débil que busca refugio en ese nombre poderoso.
Para resistir al enemigo necesitamos pasar tiempo hablando con Dios en oración y pausando para escuchar su voz a través de su Palabra escrita.
Estamos en guerra y bajo ataque hoy mismo. Del 28-30 de abril, en Boston, Massachusetts se está celebrando una convención nacional satánica, con numerosos eventos, mercadería y hasta una capilla para celebración de bodas. Busca atraer a las familias. Entrampa a millones de seres humanos. Exitosamente para el enemigo, el cupo llegó a su límite. Sus organizadores la denominan “la más grande convocación de su índole”. Éste evento se llama SatanCon.
¿Entiendes su significado y alcance? ¿Qué estás haciendo tú personalmente? ¿Estás protegiendo tu hogar con oración y estudio diligente de la Palabra?
¿Te unirás en oración para que Dios limite el alcance del enemigo? ¿Invitarás a otros a orar? ¿Esparcirás el Evangelio de salvación?
Tú y yo estamos llamados a resistir a las fuerzas del mal. ¡Es hora de aferrarnos a Dios y resistir al enemigo! Él sabe que le queda poco tiempo y trabaja incansablemente. ¿Lucharás incansablemente tú de parte de Dios? Jehová llama a todo creyente hoy: ¡RESISTID!
Oremos
Padre celestial, Jesús ya venció en la cruz al enemigo. Pero mientras esperamos tu regreso, él sigue entrampando a incontables niños, jóvenes y adultos con sus mentiras y atracciones. ¡Ten misericordia de tantos incautos! Suplicamos tu intervención. Padre,limita su alcance y proteje a los indefensos. Despierta a cada creyente a conscientemente luchar de tu mano contra el enemigo y a resistir a sus avances. Perdona nuestra indiferencia, perdona a quienes se quedan de brazos cruzados, perdona el descuido de tu Iglesia.
¿Qué hay en un bebé que inspira ternura, y hace brotar el deseo de protección? ¿Será su incuestionable fragilidad, y su completa dependencia del adulto?
Más de un padre ha sido impactado positivamente por la llegada de un bebé al seno de su familia. En incontables hombres que se convierten en padres se ve un nuevo propósito, un impresionante interés en ser el héroe de su hijo. Dios creó al ser humano a semejanza suya, capaz de amar. La paternidad despierta en muchos los atributos divinos que lo capacitarán para la noble tarea de proteger de todo cuanto pueda dañarle en cualquier ámbito, de proveer lo necesario para su bienestar físico, mental, ambiental y también espiritual.
Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Génesis 4:26
invocar Del lat. invocāre significa llamar formalmente por nombre y solicitar ayuda.
Nuestro texto se remonta al principio, a Génesis, y nos indica que hubo un momento decisivo en la vida de Set que cambió su rutina de vida y sus costumbres. Ese cambio surgió como consecuencia de convertirse en padre. Entonces comenzó a llamar a Dios por su propio nombre, y a solicitar su asistencia.
Desde allí en adelante, se registra que los hombres comenzaron a orar al Dios verdadero. Reconocieron que necesitaban ayuda de su Padre celestial para cumplir con la tarea divinamente asignada. Notaron su fragilidad y la futilidad de sus esfuerzos en criar hijos sin la dirección divina. Se detuvieron en sus vanos desvelos y decidieron depender de la conducción del Creador del universo, para cumplir su llamado.
Padre, madre, Dios se interesa en el bienestar de tu familia. Cuando veas la magnitud de tu responsabilidad paterna y reconozcas que necesitas ayuda divina, llégate a su presencia con la convicción de que Dios está más interesado que tú mismo en su bienestar temporal; pero mucho más en su bienestar eterno. Él con gusto oye y obrará para salvación.
Si la oración secreta y la lectura de las Escrituras se descuidan hoy, se podrán omitir mañana con menos remordimiento de conciencia. Habrá una larga lista de omisiones por un solo grano sembrado en el terreno del corazón. Por otro lado, cada rayo de luz apreciado dará una mies de luz. Las tentaciones resistidas una vez darán poder para resistir más firmemente la segunda vez; y cada nueva victoria obtenida sobre el yo preparará el camino para alcanzar triunfos más elevados y más nobles. Cada victoria es una semilla sembrada para la vida eterna.