Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios a nosotros, antes bien nos eleva a él.
La oración es una necesidad porque es la vida del alma. La oración en familia, la oración en público, tienen su lugar, pero es la comunión secreta con Dios la que sostiene la vida del alma”
Cada mañana consagraos a Dios con vuestros hijos. No contéis con los meses ni los años; no os pertenecen. Solo el día presente es vuestro. Durante sus horas trabajad por el Maestro, como si fuese vuestro último día en la tierra. Presentad todos vuestros planes a Dios, a fin de que él os ayude a ejecutarlos o abandonarlos según indique su Providencia. Aceptad los planes de Dios en lugar de los vuestros, aun cuando esta aceptación exija que renunciéis a proyectos por largo tiempo acariciados. Así vuestra vida será siempre más y más amoldada conforme al ejemplo divino, y “la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7). —EGW…
La oración es la llaveen la mano de la fe para abrir el almacén del cielo, en donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia. Sin oración incesante y vigilancia diligente, corremos el riesgo de volvernos indiferentes y de desviarnos del sendero recto. —EGW, Camino a Cristo, 94.
Pausemos un momento. ¿Qué piensa usted sobre las estadísticas presentadas en el segmento anterior?
¿Acaso no se le hace el corazón pedazos? ¿Acaso puede quedar usted tranquilo y seguir libremente su vida, sin decidir hacer más por proteger a los más pequeños y vulnerables de nuestra sociedad?
Estadísticas de suma importancia
90% abusos ocurren por un pariente, un amigo cercano o figura de autoridad.
En la mayoría de los casos de abuso sexual infantil, el abusador es alguien del círculo íntimo de la familia, o sea, de aquellos que están encargados del cuidado y bienestar del menor: Padre, madre, abuelos, tíos, primos, etc.
El abusador aprovecha su posición de autoridad, y la confianza implícita del menor y su familia para ejercer influencia, control y abusar. Algunos ejemplos son: Entrenador, maestro, tutor, líder, chofer, pastor, algún amigo cercano a la familia… Empleado de cualquier organización o entidad que el niño frecuente…
2. 80% abusos a menores ocurren en su propio hogar o en el de su abusador.
Por ser el lugar menos insospechado, los abusos se cometen con más frecuencia en el lugar donde el menor debe sentirse más protegido, cuidado, valorado, amado: SU PROPIO HOGAR. En el caso de un abusador del circulo intimo, muchas veces tanto el abusador como el menor viven bajo el mismo techo.
FAMILIARES Y AMIGOS ABUSADORES: Otro lugar favorito del abusador es su propio entorno o vivienda, donde él está más en control. Allí le es fácil aprovechar la confianza del menor y sus encargados, en su favor.
3. Muchos de los sobrevivientes no dicen nada hasta que han pasado aproximadamente 5 años.
Para quien sufrió al abuso, es difícil hablar de ello. Este tema es un tabú, está vedado, y el sobreviviente hará lo necesario para mantenerlo así: GUARDADO. Incontables vidas sufren día tras día, año tras año, con ese secreto que tortura su vida y pone en peligro su propia existencia. Pasa mucho tiempo antes de que el tema se pueda hablar. Hay incontables casos de ancianos que, al escuchar hablar del tema en un ambiente no hostil, sintieron por primera vez la confianza de decir que ellos vivieron tal o cual situación de abuso.
4. Juveniles (entre 11 -17 años) cometen el 35% de los abusos sexuales contra menores.
¡Que triste cuadro! Es una estadística escalofriante. Hay mucho dolor en nuestra sociedad. Nos da una razón más para estar alerta y cuidar a los menores y ayudarlos en sus necesidades.
5. Los abusadores, según los reportes, son : 86% varones y 14% mujeres. Por lo general, asumimos que el abuso puede suceder por parte de un varón, pero las estadísticas muestran que también las féminas abusan de los menores.
6. Sólo el 7% de las denuncias presentadas por niños resultan ser falsas, ocurren mayormente en casos de divorcio y lucha por la custodia infantil. Por lo tanto, usted no debe asumir que el menor está mintiendo cuando le comenta alguna experiencia vivida. Este no es un asunto que el menor se inventa así porque sí.
Asegúrese de seguir los próximos segmentos de este tema.
Al pie del Monte de los Olivos, en el huerto de Getsemaní Jesús oró por sus discípulos. Antes de ser arrestado, suplicó por aquellos a quienes amó desde antes de la fundación del mundo. Sería la última vez que sus labios elevarían al Padre su ferviente oración desde ese lugar tantas veces honrado con la presencia del Creador. En esa hora crucial el divino suplicante entregó a su Padre el reporte de su obra, que pronto concluiría, implorando con fervor también por ti y por mí.
Cuarenta días después de su resurrección, desde la cumbre del Monte de los Olivos, ascendió el Salvador resucitado, al cielo, envuelto en una nube de ángeles resplandecientes. Dos de ellos, les reiteraron a sus discípulos, que así como subió al cielo, en carne y hueso, y rodeado de nubes de ángeles, volvería para buscar a su pueblo. (Ver Hechos 1:9-11).
Tras cualquier larga ausencia de su hogar, nosotros quisiéramos abrazar a nuestros amados y disfrutar nuevamente la alegría de su compañía. Pero el Salvador no permitió las alabanzas del coro celestial sin antes entrar ante el Padre y presentar cara a cara su más caro pedido:
Antes que la adoración… Intercesión
Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo…”
Juan 17:24, pp
¿No es este acaso tu ferviente pedido también?
Tras la intercesión… recibe adoración.
¡Tal es su amor, y su corazón de Intercesor! Su sacrificio fue acepto y su oración se registró en el corazón del Padre. Su propio corazón, solo ahora satisfecho, acepta la adoración y el merecido homenaje de su familia celestial. (Ver Deseado de todas las Gentes, cap. 87).
El Diccionario de la Real Academia Española define “Confianza” así: “Esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. También se identifica la confianza como el “ánimo, el aliento y/o el vigor para obrar”.
Generalmente, confiamos en personas que nos aman y están comprometidos en nuestro bienestar. Asimismo ponemos cierto grado de confianza en aquellos que, aunque desconocidos, tienen como labor y responsabilidad primordial el bienestar de los demás: Personal médico, bomberos, policías y otros servidores públicos.
Además de sus padres, familiares y amigos, los niños y estudiantes, generalmente, confían en sus cuidadores, profesores, instructores, entrenadores, líderes espirituales, etc.
Dios escucha los pedidos por la salvación de cada ser humano que presentamos ante el trono de la gracia.
Promesa para ésta semana:
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”
(1 Juan 5:14-15).
Dios escucha los pedidos por la salvación de cada ser humano que presentamos ante el trono de la gracia. Esta confianza o seguridad de la respuesta divina genera gozo, imperturbabilidad, estabilidad y determinación en nuestra intercesión.
Puntos claves
Confianza-confiamos en Dios porque sabemos que nos ama.
Conforme a su voluntad-Requisito indispensable para que Dios
oiga(acepte y conceda respuesta afirmativa a nuestra petición).
Si sabemos que él nos oye-si estamos al tanto de, si comprendemos y creemos que Dios nos oye,
Sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho–también tenemos la seguridad de la respuesta afirmativa en cuanto a los pedidos presentados al cielo.
Amigo, hoy, Dios nos invita a poner toda nuestra
confianza en Él. Puesto que la voluntad divina es la salvación de cada ser
humano, oremos con la total seguridad de que Dios está obrando en el corazón de
aquellos por quienes oramos. Oremos determinada y constantemente; asimismo necesitamos
estar firmemente anclados en su Palabra, y disfrutar de esa paz que sobrepuja
todo entendimiento mientras esperamos ver la respuesta divina hecha una dulce
realidad.
COMPARTE ESTA
PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo
casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por
este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en
ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00
pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos
el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a
la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?
Repasa en silencio la
promesa para hoy.
Aparta varios momentos en
el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide
que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
Si deseas, escribe la
promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
Al terminar el ayuno para
almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a
tu familia y a cada familia por quien estamos orando.
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias.
El bienestar y prosperidad de los hijos es alegría y añade vida a los días de sus progenitores. No es de extrañar que a este Ministerio de Oración llegan continuamente pedidos por los hijos y cada desafío que afrontan. Pero con mayor frecuencia los pedidos son por un hijo que le ha dado la espalda a la vida: Hijos que han tomado decisiones dejando atrás lo más importante, su vida espiritual. se han aventurado por sendas prohibidas, llenas de aventuras que dejan estragos en sus vidas y llenan de dolor a sus padres.
Aventuras que aprisionan
La epístola a Filemón cuenta sobre Onésimo, un esclavo que un día le dio la espalda a la vida que hasta entonces conocía. Sus aventuras lo llevaron a la prisión, donde Pablo estaba preso por predicar el Evangelio. Allí Onésimo conoció a Cristo.
Foto por Mantas Hesthaven@Unsplash.com
Intercesión misericordiosa
Al salir, Pablo lo envió con una carta a su dueño, Filemón, creyente, amigo de Pablo, para que lo aceptara y le perdonara su deuda… Por si Filemón decidía cobrar la deuda pendiente, Pablo mismo ofreció pagarla.
Para Dios no hay imposibles
“Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre” (Fiemón 1:15).
Poco imaginaba Filemón dónde había parado su esclavo fugitivo. No obstante su mal proceder, Dios usó la prisión como lugar de encuentro con Onésimo. Dios no aprueba las malas decisiones, ni evita sus consecuencias; pero usa cualquier medio, circunstancia y lugar para alcanzar el corazón.
De espalda a la vida
La carta a Filemón nos da evidencia del persistente amor de Dios y su continua búsqueda del pecador. Esa persona por quien estás orando, prisionero de sus propias decisiones olvida que Dios le ama tanto, que no desistirá. Ese hijo que hoy está de espaldas a la vida eterna, muy pronto estará de espaldas a la vida pasajera, porque habrá tenido un encuentro con Cristo.
En cualquier ámbito de la
vida, es lindo trabajar cuando podemos ver frutos de nuestro esfuerzo. Pero
trabajar sin lograr algo tangible no es agradable, sino desalentador. La
Palabra de Dios nos relata de una situación similar: Léela. Se encuentra
en Lucas 5:1-11.
Al amanecer, Cristo venía de pasar un rato tranquilo a orillas del lago. La multitud se agolpaba, buscando oír al Maestro. Los discípulos regresaban de una noche de trabajo infructuosa.
Foto por Peek A Boo@Unsplash.com
Pedro había estado pensando en Juan el Bautista, ahora encarcelado. Seguir a Cristo era todo un reto, pues los líderes religiosos se oponían a él. Ahora, ni siquiera el trabajo de pesca en el cual era un experto, le aportaba provecho alguno. Su corazón guardaba un remolino de pensamientos y sentimientos, cansancio, dudas, desilusión, anhelos, y la necesidad de provisión era tangible, pues de la pesca provenía su sustento y el de su familia. También pesaba sobre él que sus compañeros de labor estaban seriamente afectados por su fracaso…
Cristo, en la barca, pidió a Pedro que apartarse la barca de la orilla, y desde allí se dirigió a la multitud ansiosa y hambrienta de palabras de vida. Terminada su labor, pidió a Pedro que bogase mar adentro y echase las redes para pescar. Esto y más pudo cruzar la mente de cualquiera de los discípulos:
Foto por Cassiano Psomas @Unsplash.com
—¿En serio?
—¿De día?
—Maestro, ¿Te olvidas de que no es el mejor momento?
Una declaración de FE:
Agotado y con las manos vacías, Pedro resolvió creerle a Cristo.
“Respondiendo Simón, le dijo al Maestro: toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red” (Lucas 5:5).
Lecciones entretejidas en redes
Foto por David Clode@Unsplah.com
Lo que siguió fue una maravillosa manifestación del poder divino
que dio a los discípulos la seguridad de que quien estaba delante de ellos:
Es el Hijo de Dios.
Conoce los anhelos de su corazón.
Tiene poder para obrar en las situaciones más adversas.
Es capaz de suplir TODAS sus necesidades.
Escucha y concede el humilde clamor de su corazón.
Les ama profundamente.
Tiene en vista el momento más apropiado para derramar su bendición.
¡En la vida de quienes siguen sus instrucciones, Cristo tiene la última palabra!
Foto por Pietro Caspani @Unsplash.com
Promesa para esta semana:
“Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres” (Lucas 5:10, u.p.).
Tal vez estás cansado, frustrado y desalentado. Quizá estás viendo tus más caros sueños esfumarse cual niebla a la luz del sol. En vez de ver algún progreso espiritual en la vida de aquellos por quienes estás orando, pareciera que cada vez están más renuentes, menos interesados, más ofuscados en otras cosas…
La fe se ejerce antes de ver la respuesta.
Como Pedro, tú y yo necesitamos obrar por amor a Cristo y por fe en la Palabra de Dios. Necesitamos actuar, no porque ya hayamos visto algún indicio positivo, sino en obediencia a su llamado, en respuesta a su orden y en total sumisión a su Palabra.
¡Cristo tiene la última palabra!
Así como la red no salió del agua vacía, la Palabra de Dios tampoco retorna vacía. Cristo dijo a Pedro, y a todos sus discípulos a través de todas las edades: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”. Personalmente, escojo creerle a Cristo. Escojo continuar orando hasta ver mi red llena y desbordante de la manifestación del poder de Dios obrando en respuesta a nuestra sumisión y obediencia.