“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
(Mateo 21:22 ).
Asunto de fe
Jesús acababa de maldecir la higuera estéril cuando hace su debut en el escenario esta preciosa promesa. ¿Ya la analizaste?
Su contexto nos da una importante seguridad y nos muestra una exorbitante necesidad individual y colectiva: en breves palabras: Es indispensable la fe.
Si tuviésemos fe, si no dudásemos… otra sería nuestra historia, y nuestro presente. Veamos esta pequeña y grandísima promesa.
Todo o nada
“Todo”-Dios no excluyó nada de esta promesa. Todo está incluído. ¡Todo! ¿Leíste bien? Él dijo: “¡Todo!”
“Lo que pidiereis“– Entonces, se requiere del creyente que aparte tiempo para hablar en privado con el Padre celestial. ¿Qué le pedirás?
“En oración”- Esto no se trata de un hijo malcriado que se presenta ante su papá a exigir cada vez que se le antoja cualquier cosa. La oración es una conversación respetuosa, en reconocimiento de su autoridad sobre nosotros, su poder para obrar y su deseo, como Padre, de darnos lo que Él conoce que es lo mejor y, en el momento más apropiado. Es una súplica, para que el Padre de inmenso amor, obre según su gracia y misericordia en la necesidad presentada o el deseo expresado.
Revisa tu “Fe”-nómetro
“Creyendo”-¿Crees que el Padre te ama y puede darte lo que pides? Esto es un asunto de pura fe; fe que obra por amor y espera, confiado en su Señor.
Éxito garantizado.
“Lo recibiréis”-Su promesa termina diciendo que la respuesta está asegurada a quienes creen; no a quienes solo buscan un beneficio nominal.

¡Qué maravillosa promesa! Sencilla, abarcante, segura, fiel y verdadera, como su Autor.
¿Sientes un incontenible deseo de orar? Acompáñame:
Tierno Padre celestial:, tu bondad sobrepuja mi comprensión. Gracias por mostrarme mi mayor necesidad. Gracias por educarme en la Ciencia de la Oración. Perdona mi tambaleante fe. Humilde ruego fortalece mi fe, para que al presentar mis súplicas, anhelos e intercesión, pueda verlos hecho realidad. Ten misericordia de mis hijos y familiares que anhelo ver en el cielo. Uno mi súplica a la de tantos que piden por sus seres amados. Que tu Santo Espíritu les muestre también a ellos su necesidad y tu gran amor que gime por salvarlos. Gracias por tu poder y por el sacrificio de Jesús en nuestro favor. En el precioso nombre de Jesús, te alabamos y pedimos esta dulce bendición, Amén.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
©Rhodi Alers de López, 2019
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia.Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
¿Cómo hacerlo?
- Repasa en silencio la promesa para hoy.
- Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
- Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
- Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que tendrá en tu familia.»
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.

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