Una Taza de TÉ con Jesús, No. 2

¿Escuchas-"TE" SU consejo?

¿Escuchaste decir: “Quien no escucha consejos no llega a viejo”? Es un decir muy antiguo.  ¿Sabías que su autor es Dios? Lo registró Salomón en las páginas sagradas.

“Escucha el consejo y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez”-Proverbios 19:20.

“¿Escuchaste mi consejo?”, te pregunta mamá. “¿Ya hiciste lo que te sugerí?”,  pregunta la amiga. El profesor inquiere, “¿Estudiaste el capítulo que asigné al respecto?”

¿Estás sufriendo por sobrecarga informática?

Cuando necesitas tomar una​ importante decisión, los consejeros aparecen a montón: Quien menos esperas se vuelve experto en dar opiniones y exhortaciones bien intencionadas. Los consejos pudieran abrumarte. ¿Alguna vez te hallaste hastiada de recomendaciones y consejos? ¿Te has encontrado con la mente tan sobrecargada de instrucción que deseaste NUNCA haber preguntado? El exceso de información tiende a hacerla inútil. Nuestro texto clave hace referencia a una situación tal: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá”Proverbios 19:21.

Entonces, ¿Cómo hacer una buena decisión? 

Prepara una taza de tu té favorito e invita a Jesús a tu mesa. Disfruta su compañía. Respira hondo. Relájate. Él tiene abundante bendición para ti a través de este proceso de elección.

  1. Ora por sabiduría y discernimiento.  El salmista oró: “Guíame por la senda de tus mandamientos, Porque en ella tengo mi voluntad.” Salmos 119:35. El Espíritu Santo será tu mejor aliado.
  2. No deseches todos los consejos. (Ver Prov. 19:20). Escoge, entresaca.
  3.  Considera su relación con Dios, su experiencia individual y su interés en tu bienestar. El consejo de padres cristianos es valiosísimo. Nadie te ama tanto, ni desea tu éxito tanto como ellos. ¿Conoces a un adulto de confianza y buen testimonio cristiano?  Su aportación pudiera probar ser muy beneficiosa. Cabe resaltar que, el consejo de un joven guiado por el Espíritu Santo es mejor que el de algún adulto que no se ha rendido al Señor.
  4. Examina cada consejo a la luz de la Biblia. (Ver Prov. 19:21). El consejo de Jehová es más valioso que ninguno. Si algún consejo choca con lo estipulado en las Escrituras, deséchalo. Cógelo con calma. Sigue el proceso de eliminación escudriñando con oración hasta llegar a una decisión que Dios pueda aprobar. Con paciencia, perseverancia y fe, encontrarás en la Palabra de Dios el consejo que será de bendición y le permitirá a Dios cumplir su propósito en ti.
  5. Ahora… ¡Retén el consejo!, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida. Proverbios 4:13. Síguelo, segura de que Dios te proveerá, te sostendrá, te fortalecerá y equipará.

Nada hay más valioso, reconfortante y remunerador que seguir el consejo divino. Nada trae tanta paz como obedecer su instrucción.

Pregunto, amiga,

¿Escuchas-“TE” SU consejo?

Acompáñame a orar: Buen Padre celestial, en este día te agradezco porque tu Palabra es luz que muestra el camino a seguir. Suplico que me llenes de tu Santo Espíritu, para que pueda comprender tu voluntad según está revelada en tu Palabra. Concédeme la fuerza de voluntad para seguir tus consejos y una disposición alegre al obedecer.  Permite que mi mudo testimonio motive a otros a seguir tus consejos.  Desde ahora, gracias por tu respuesta. En el nombre de Jesús, Amén.

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¿Qué bendición recibiste al seguir su consejo?

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Hasta pronto, si Dios permite.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un Ramo de Virtudes para Mamá

Agradeciendo a Dios por la madre

La madre es, entre otras cosas, la primera bendición especial en la vida de sus hijos. ¿Cómo es que la madre cumple su labor tan importante, de manera eficaz? Sin duda alguna, el amante Creador, le entregó a la madre “Un ramo de Virtudes”.

Un ramo de virtudes

a las madres entregó el Señor

para que por medio de ellas

nos demostraran su amor.

M anos diligentes

A mor constante

evoción y bondad

ecuerdos hermosos

E ntrega total

erenidad y simpatía.

Dios te bendiga, a ti que eres madre. Que su gracia te llene de todo lo bueno que el cielo tiene para dar. Que veas realizados los más caros anhelos de tu corazón.

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¿Qué otras virtudes sobresalientes ves (o viste) en tu madre? ¿Cuál ha sido su influencia en tu vida? ¿Qué virtud quisieras poseer tú también?

Una mujer de oración


Una mujer de oración no está exenta de problemas, pero sí de ansiedad. Aun entre barrotes vive libre en Jesús.

Frágil físicamente, es una fortaleza espiritual. Sufre tristezas, pero nunca depresión.

Aunque pequeño y limitado su entorno, su influencia desconoce fronteras.

Aunque ocupada, siempre está lista para elevar con el necesitado el vuelo al trono de la gracia.

Tropieza, cae, pero la levanta Cristo. No vive de pie, labora de rodillas.

Habla palabras a tiempo, siempre sazonadas con la gracia celestial.

La oscuridad no la amedrenta. La luz del Espíritu Santo dirige su mente y guía sus pasos.  Anda por fe, no por vista.

Una mujer de oración no es impulsiva. Escucha, observa, calla, reflexiona y habla con Dios.

Es inflexible en su compromiso con el Señor; pero en manos del Alfarero celestial, es barro moldeable.

No se rinde ante las modas.  Está vestida del amor a Dios, adornada por un espíritu apacible.

No rebaja sus principios por un plato de lentejas. Rinde homenaje a Dios y se postra ante el estrado de sus pies.

No se goza en la injusticia. Su indignación la escucha el Juez de toda la tierra.

No pone delante de sus ojos cosa injusta; contempla por fe al Invisible.

Una mujer de oración cuida lo que escucha. Prefiere el silencio al bullicio para discernir la voz de su Creador.

No permite cuentos ni chismes. Es tumba y confidente, pues Jehová guarda la puerta de sus labios.

No exige recompensa por su labor; su vista está fija en el galardón celestial.

No busca reconocimiento humano; su sueño es que Dios cumpla su propósito en ella.

No la seducen los halagos; anhela escuchar de labios del Salvador: “Bien, buen sierva y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

Una mujer de oración se guarda de sus compañeros, y en ningún hermano tiene su confianza; pero en la misericordia de Jehová confía eternamente y para siempre.

Feliz entona el cántico que aprendió en medio de su prueba en comunión con Dios; pues Jehová es su fortaleza y su canción.

Sin recursos humanos, siempre tiene qué compartir con el menesteroso, pues el fruto del Espíritu es abundante en su vida.

Podrá el enemigo atacar su cuerpo con la enfermedad, pero Cristo es el restaurador de su alma, y por sus heridas su alma permanece sana para siempre. No se aferra al pasado, tiene una esperanza viva, cuyo nombre es Jesús.

Una mujer de oración sabe amar sin ser correspondida, porque es amada por Dios. Canta, alaba y adora al que vive por siempre. Él es el dueño de su corazón.

No conoce enemigos, porque Jehová pelea sus batallas. Perdona porque ha sido perdonada.

Es hermosa pues su corazón es puro, sin envidias, sin resentimiento, sin amarguras, ni rencor.

Con asombrosa sencillez y autoridad celestial transmite lo que le es enseñado a los pies de Jesús.

Tiene paz, no por falta de conflictos, sino porque su confianza está cimentada en la roca de los siglos.

Los desafíos no la derriban; la llevan a sus rodillas.

No se deja vencer por el mal, vive rendida ante la cruz. No la amedrenta la prueba, agradece porque el fuego purifica el oro.

Una mujer de oración no camina sola. Ella camina junto a El Ángel de Jehová.

Agradece la respuesta antes de recibirla, por cuanto ha gustado la fidelidad de Dios. Por cuanto se deleita en Jehová, Dios le concede las peticiones de su corazón.

Cuando ella entra en la cámara secreta de audiencia celestial el enemigo tiembla. Aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón de la mar, ella permanece en quietud, conociendo que Jehová es Dios. Su seguro refugio es el Dios de Jacob.

Cual vasija vacía, a diario pide ser llena de la gracia del Espíritu Santo.

Nada le falta. Dios suple todo cuanto necesita para hacer la obra asignada.

Una mujer de oración vive en constante VICTORIA porque VICTORIA se escribe con oración.© Rhodi Alers de López

Una Taza de TÉ con Jesús, No. 1

La invitación

¡Qué hermoso día! Un hermoso y delicado mantel cubre la mesa.  Sobre la estufa, la llama suavemente acaricia la olla en cuyo seno se mecen ingredientes seleccionados con sumo cuidado. ¡Uuuhmm! ¡Su rico aroma invita! ¡La tetera está lista, amiga! ¡Las tazas también! ¿Sabes? Lo mejor de todo, es que no tomaré esta taza de TÉ sola. La tomaré acompañada de mi mejor Amigo. Él desde muy temprano preparó el ambiente. Con un beso me despertó. Aquí, a la mesa me espera. Él mismo servirá el TÉ. Me dará a gustar las delicias que con amor confeccionó.

Una invitación para ti

¡Te invito, amiga! Ven y disfruta este momento especial: “Una taza de TÉ con Jesús”. Toma unos minutos ahora que recién comienza tu día; siéntate a la mesa y deja que mi Amigo Jesús nos hable. Disfruta los panecillos que hoy servirá el Maestro, y disfrutemos su presencia. Mientras hablamos y tomamos el TÉ recibiremos fuerza, instrucción y aliento para este día. Nos llenará de su Santo Espíritu para que hoy vivamos en victoria.  En mi experiencia, no hay mejor forma de comenzar el día.

Una inspiradora promesa

De hecho, hay una promesa en su Palabra que me motiva a venir cada mañana a este encuentro especial. Se encuentra en Proverbios 8:17: “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. ¿Has meditado en su significado? Es una invitación a dedicarle tiempo temprano en el día a lo que es de vital importancia. Esto es un asunto de amor recíproco que se expresa a través de nuestras acciones. Dios promete que si le damos la prioridad en nuestra vida a Él, gozaremos de su presencia y compañerismo todo​ el día. ¿Qué mejor seguridad que esa? No te pierdas este momento especial cada día.

Acompáñame a orar: Buenos días, amante Padre celestial. Gracias por esta invitación y por el gran privilegio que me concedes. Sentada a la mesa, suplico: Conforme a tu divina voluntad, concédeme la bendición que hoy tienes preparada para mí. Lléname de tu Santo Espíritu. Gracias anticipadas por tu generosidad. Humildemente lo pido, en el nombre de Jesús,  Amén.

¡Es hermoso estar en su compañía! Es hermoso hablarle y escuchar su voz.

Dios te bendiga.

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El sábado es tiempo especial de restauración en Cristo

Amiga, amigo… A Dios le importa tu dolor…, ¡Sí! No importa cuánto tiempo vienes sufriendo; importa más que ese dolor que poco a poco te aniquila, ese que quieres esconder de todos, Dios lo ha visto. Hoy Él tiene un mensaje para ti:

(more…)

¡Alaba a Dios!

Alabar a Dios es parte integral de la vida de un creyente. No es algo que se hace en una hora previamente asignada, sino una consecuencia natural de la relación íntima con Dios. De día y de noche​, en toda clase de situaciones podemos y debemos alabarle. El salmo 146 es uno de tantos salmos que invitan a la alabanza genuina a nuestro Creador.

¿Por qué alabarle? Algunas razones que el salmista expone son:

1. Es el Creador.

2. Guarda verdad para siempre.

3. Hace justicia a los agraviados.

4. Da pan a los hambrientos.

5. Liberta a los cautivos.

6. Abre los ojos de los ciegos.

7. Levanta a los caídos.

8. Ama a los justos.

9. Guarda a los extranjeros.

10. Sostiene a la viuda y al huérfano.

11. Trastorna el camino de los impíos.

Como si lo anterior fuera poco, el salmista añade: “Reinará Jehová para siempre.”

Esta es una invitación a la alabanza perpetua: “mientras viva”. O sea, la alabanza a Dios NO está condicionada a mis circunstancias ni vivencias. No depende de mis sentimientos ni estado de ánimo. Mi alabanza necesita estar regida por el conocimiento de quién es él. Ese conocimiento que viene de un compañerismo íntimo con Dios afecta de manera muy positiva mi estado de ánimo, de modo que me mueve a alabarle hasta en los momentos más difíciles y oscuros de mi vida.

Sí, he aprendido que también en la aflicción, en la tristeza, en la enfermedad, en la incertidumbre, la frustración, y aún apurando el cáliz de la muerte de un ser querido el corazón puede sincera e inteligentemente alabar a Jehová, el Creador.

En mi experiencia, alabarle en los momentos difíciles ha redundado en incontables bendiciones. La mayor de ellas es la inexplicable paz que inunda mi ser al alabar a Dios… esa que nada ni nadie puede quitar y que sólo conocen quienes escogen alabarle, NO porque todo esté bien, sino porque él es digno de alabanza. Además, él prometió sacar bendiciones de toda situación. Si en medio de tus desafíos le alabas, sin duda alguna, gustarás su dulce bendición.

“Alaba, oh alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva”-Salmo 146:1-2.

COMPARTE & COMENTA:

¿Cuáles son algunos de tus motivos de alabanza a Dios?

¿Cómo impacta tu relación con Dios tu decisión de alabarle?

Si esta reflexión tocó tu corazón, compártela. Dios te bendiga. © Rhodi Alers de López, 2017

Se busca a una mujer

Se busca a una mujer que busque primero el reino de Dios y su justicia;

una mujer cuya fortaleza sea la Roca de los siglos

y cuya esperanza sea el Dios de Jacob,

una mujer que esté dispuesta a luchar con Dios, como Jacob,

hasta tener la certeza de su santa bendición.

Se busca una mujer que proclame que su Redentor vive para siempre;

una mujer que, en medio de sus lágrimas, pueda discernir la voz de Cristo;

una mujer cuyo rostro refleje que ha estado en la presencia del Señor;

una mujer cuyas palabras animen y edifiquen;

y cuyos labios entonen cantos de fe, de alabanza y de victoria,

aun en medio del fuego de las pruebas.

Se busca una mujer, cuya religión no sea de palabras, sino de hechos…

una mujer que esté dispuesta a llorar con los que lloran

y a reír con quienes  se gozan,

una mujer cuyas manos alivien el dolor del que sufre,

y cuyos pies estén prestos a llevar las nuevas de salvación.

Se busca una mujer que en la dificultad pueda, confiada,

tocar el “manto de Jesús” y experimentar la virtud que sale del Señor;

una mujer cuya comida y bebida sea hacer la voluntad del Padre eterno.

Se busca una mujer que se siente a los pies del Maestro,

para ser enseñada por Dios; y que de allí se levante a servirle con amor, gozo y mansedumbre.

¿Eres tú esa mujer a quien Dios está buscando? Dios te bendiga, mujer. Hoy y siempre eres muy amada a los ojos de Dios.

©Rhodi Alers de López 2004

 

Una Carta de mi Amado… escrita en mi corazón

Mi muy amada:
¿Cómo estás? No pregunto porque lo ignore, sino porque deseo que me lo expreses tú misma. Entiendo tu dolor, tu frustración. Entiendo tu sufrir y la soledad que experimentas. Yo estoy aquí en respuesta a tu clamor.

Hoy, con trazos carmesí, escribo en los pliegos de tu alma lo que anhelo que otros lean en tu vida para bendición tuya y de ellos también.

Primero, escribo “Amor a Dios” y en consecuencia, “Amor al prójimo”. Con el dolor como base, escribo “Comprensión y Compasión”. Me explico: Es a través del dolor que experimentas como llegas a valorar mi sacrificio por ti, y el dolor que experimenté por tus propios yerros e innumerables pecados. Es a través del dolor como puedes identificarte con el que yerra, con el que sufre, con quien se equivoca y también con quien te lastima… Ellos necesitan ver en ti mi amor, que es incondicional. Entiende que nunca mengua mi amor por ti cuando te equivocas, cuando me fallas, ni cuando me causas dolor. Por lo tanto, si me amas, y yo sé que me amas, nunca debe menguar tu amor por tu prójimo, aunque éste te hiera.

¿Recuerdas cuando estuve clavado en la cruz? Muchas veces has visitado el Calvario. Mírame allí implorar por mis enemigos. Observa nuevamente esa escena, medita en ella detenidamente, porque ahora que la miras en el contexto de tu propia vida, allí, y con esa misma tinta carmesí que derramé por ti, estoy escribiendo en los pliegos de tu alma rasgos sin los cuales no podrás ver mi rostro.

Ya noto tu semblante diferente. Veo que ha cambiado tu perspectiva. Advierto lágrimas correr por tus mejillas y entiendo que ya no son de dolor, sino de amor y agradecimiento. Sé que me amas. Sé que estás perpleja.

Muy amada mía: Hoy escribí en tu ser la palabra “Perdón”: “Perdón de tu parte para con aquellos que te causan dolor”.

El amor y el perdón son esenciales para tu propio bienestar: Así borro tu dolor y sano tu herida. Así te restauro. Así te capacito para recibir el Espíritu Santo. Así te preparo para ser un instrumento escogido para bendición y restauración de muchos.

El amor verdadero es el que produce perdón. En su estela florecen la paz y la alegría, la productividad y la satisfacción que brinda la verdadera libertad, libertad del rencor y las raíces de amargura. Recuerda, amada mía: no importa lo que otros escriban en los pliegos de tu vida. Lo que es de mayor importancia son los trazos, las letras, y los rasgos que me permitas a mí escribir; pues soy el Creador de tu vida, el Autor y consumador de tu fe, el que borro tus rebeliones, el Escriba fiel y el único Editor capaz de redactar tu vida con éxito imperecedero. La verdad es que nadie te conoce como yo. Nadie te ama como te amo yo.

Amada mía, únicamente lo experimentado en carne propia podrás transmitir de forma efectiva.

Veo que has comprendido. Sé que puedo contar contigo. Recibe un beso y mi tierno abrazo. Disfruta y comparte a plenitud todo mi amor. Ya muy pronto iré a buscarte; y en el mundo terminará el dolor porque para siempre estarás conmigo.

Tu amado,
Jesús

©Rhodi Alers de López

Déjanos un comentario: ¿Qué significa el perdón de Dios en tu vida?

¿Cómo ha impactado el perdón de Dios tu vida y/o decisión de perdonar?

Si Dios toca tu corazón, comparte esta carta para que toque otras vidas para la gloria de Dios.

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