
¿Por qué orar las promesas?
- La Biblia es la Palabra de Dios. Con su palabra creó el universo. Por su palabra levantó muertos, sanó enfermos, detuvo tormentas y liberó a endemoniados de las garras del enemigo.
- Con la Palabra escrita venció al enemigo en el desierto de la tentación.
- La Biblia es nuestra arma asignada en la batalla de la fe. (Ver Efesios 6:17).
- La Palabra no volverá vacía. (Ver Isaías 55:11).
- La Palabra de Dios nos guía también en la oración (Ver Salmo 119:105).
- ¿Hay algo más poderoso que la Palabra de Dios?
Promesa
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho–1 Juan 5:14-15.
Oremos sus promesas
Oremos y apropiémonos de las ricas promesas de Dios, y luego alabemos a Dios porque se nos concederá el Espíritu Santo para satisfacer nuestras necesidades, en proporción a nuestras súplicas fervientes y humildes. Si buscamos a Dios de todo corazón, lo encontraremos y obtendremos el cumplimiento de la promesa.—Carta 13, 1894. {AFC 268.4}
Ejemplo real
Pero el Señor ha prometido dar sabiduría a quienes la pidan con fe, y él hará precisamente lo que dijo que haría. Se complace con la fe que se fía en su palabra. La madre de Agustín (obispo de Hipona) oró por la conversión de su hijo. No veía evidencia de que Dios estuviera impresionando su corazón, pero no se desanimaba. Colocaba sus dedos sobre los textos bíblicos y presentaba ante Dios las palabras que él mismo había pronunciado, rogando como sólo una madre puede hacerlo. Su profunda humillación, su ferviente perseverancia, su fe incansable, prevalecieron y el Señor le concedió el deseo de su corazón. Hoy está igualmente dispuesto a escuchar las peticiones de su pueblo. Su mano “no se ha acortado para salvar, ni se ha endurecido su oído para oír” (Isaías 59:1); y si los padres cristianos lo buscan con esmero, él abastecerá sus labios de argumentos y por amor de su nombre obrará poderosamente en su favor convirtiendo a sus hijos.—Testimonios para la Iglesia 5:302. {Or06 250.2}
Oremos:
Padre amante, cuán bueno eres al darnos tantas promesas y tanta bendición. Enséñanos a orar. Que tu Palabra sea nuestra delicia y nuestra guía cada día al orar por aquellos que deseamos ver en el cielo. Gracias por iluminar nuestro tiempo de oración con tu Palabra. Gracias por tan poderosa arma y tan grande bendición. Ayúdanos a retenerla en la memoria para echar mano de ella en los momentos precisos. Gracias por las respuestas que darás. En el nombre de Jesús, Amén ©Rhodi Alers de López 2024








