Todo… para la gloria de Dios

“Si pues coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”-

1 Corintios 10:31

La palabra “todo” incluye cada pormenor de mi vida: desde la oración hasta mis intimidades. Si veo un programa de TV, si voy de compras, a trabajar, a una fiesta, o a recrearme, si escucho música, si uso la red mundial de comunicaciones, si hablo por teléfono, si leo, si me pongo tal pieza de ropa, si me acicalo, si hablo, si participo de esta actividad, si le permito esto a quienes están bajo mi autoridad (hijos, empleados, feligreses, etc.), debo preguntarme:

  • “¿A quién agrado con esto: a Dios, a alguna otra persona o a mí mismo?
  • ¿Lo hago para que piensen bien de mí o para que vean a Cristo en mí?
  • ¿Consumo esto o aquello para llamar la atención, para satisfacer mis deseos no santificados o para cuidar el templo del Espíritu Santo?
  • ¿Ven otros a Cristo en mí, o busco llamar la atención con mi comportamiento, vestimenta, palabras,  gestos, decisiones, etc.?
  • ¿Trabajo para ganarme el sustento (eso es bíblico) o procuro ser instrumento de Dios al desempeñar mi labor?
  • ¿Acepto y desempeño una responsabilidad en el liderazgo de la iglesia para exaltar a Dios y ayudar a mis hermanos a obedecer Su Palabra, o tengo mi propia agenda?
  • ¿Uso los talentos que Dios me concedió para obtener beneficio personal o para exaltar a Cristo y motivar a otros a una mejor relación con él”?

¿Orar para gloria de Dios?

¿Es posible no glorificar a Dios al orar? ¡Sí, muy fácil! (Ver. Lucas 18:9-14). Al orar, ¿quién da y quién acata instrucciones? Cristo nos enseñó a traer humildemente a Dios nuestros pedidos y ansiedades sin olvidar que orar es un sagrado privilegio que Dios concede a sus hijos; y debemos procurar aprender esta ciencia. Es la forma de comunicarnos, en confianza y respeto, con Dios para conocerlo, para someternos a su dirección y a la santificadora presencia del Espíritu Santo, y para agradecerle su gran misericordia para con nosotros, seres pecadores. Dios conoce las intenciones del corazón. Al presentar nuestras peticiones a Dios, necesitamos hacerlo dentro del marco de su divina voluntad. Orar con otra motivación nos impide recibir la bendición y obtener la victoria reservada para nosotros.

Orar para la gloria de Dios nos permite vivir en victoria

Si nos chasqueamos porque no vemos la respuesta de Dios, ¿será posible que estemos fallando en nuestra forma, motivo y/o perspectiva al orar? Todas las promesas de Dios son nuestras en la medida en que las aceptamos por fe y, viviendo en obediencia a Dios, suplicamos que nos conceda su bendición de la manera y en el momento que él sabe que nos conviene. Una vida de completa sumisión a Dios no conoce derrota, pues en cada tropiezo y aparente tardanza o inconveniente, discierne el propósito divino. Oremos para la gloria de Dios. Glorifiquemos al Señor al orar, no solo de palabras, pero con un corazón completamente entregado a su voluntad, y viviremos gozosos y en victoria. ©Rhodi Alers de López, 2011

Ayuno & Oración por Salvación de Hijos & Familia-Jeremías 33:3

PROMESA PARA ESTA SEMANA: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes  y ocultas que tú no conoces”.

Jeremías 33:3

¿Qué es clamar? Según el diccionario de la Real Academia Española:

Del lat. clamāre.

1. tr. exigir (‖ pedir imperiosamente). Clamar venganza, justicia.

2. tr. desus. llamar.

3. intr. Quejarse, dar voces lastimosas pidiendo favor o ayuda.

4. intr. Dicho de algunas cosas inanimadas: Manifestar necesidad de algo. 

La tierra clama POR agua.

5. intr. Emitir la palabra con vehemencia o de manera grave y solemne.

Se clama cuando hay dolor, temor, tristeza, aflicción y/o grave y extrema necesidad. La voz de quien clama transmite la emergencia. ¿Es la salvación de tus amados un deseo y pedido opcional, o es una emergencia? ¿Has clamado a Dios por la salvación de tus amados?

Foto por Alina Strong@Unsplash.com

Así nos invita Dios a orar fervorosamente y a buscar su presencia insistentemente.

El contexto de esta invitación divina está en el capítulo anterior. Ver Jeremías, Capítulo 32. Jeremías estaba preso por hablar las  palabras de Jehová. El ejército de Nabucodonosor, ya tenía sitiada la ciudad. Dios le dice al profeta que compre la heredad de su primo, Hanameel. Jeremías compró, hizo la transacción totalmente legal.

Tan agobiante era la situación del pueblo escogido que, en diferentes ocasiones, Dios mismo le dijo al profeta Jeremías que no orara por el pueblo rebelde, porque no escucharía su intercesión: Ver Jeremías 7:16 y Jeremías 14:11-12.  Es por eso que esta promesa cobra mayor significado.

Jeremías, sufriendo cárcel y todo el mal que él mismo tuvo que declarar sobre su pueblo, estaba perplejo. Entonces, Dios le dijo: “Clama a mí, y yo te responderé…”.

Foto por Rhodi Alers de López

Es importante notar: La promesa de Dios de responder NO significa que la respuesta será la que yo espero o deseo.

Mi responsabilidad está en clamar. Lo demás está en las manos de Dios.

Jeremías 33:3 no se limita a la salvación. Es una poderosa y urgente invitación divina a comprender la gravedad de las situaciones que afrontamos aquí y ahora, a comprender que solo Dios es la solución, para cada emergencia, nuestra o de otros. Es una invitación a presentar a Dios cada caso con su respectiva urgencia, y saber que Dios desea ser nuestro pronto y seguro auxilio, y también nuestro Maestro. Nos responderá y nos mostrará una mejor manera de vivir para su gloria y su honra.

Mi Oración

Oh, Señor, Padre bueno, ten misericordia de nuestros hijos y amados que deseo ver en el cielo. ¡Toca sus corazones y pon en ellos el deseo de tener una conexión ininterrumpida con el cielo. Inquiétalos. Tráelos a los pies de la cruz, te suplico. No los dejes. Toca los corazones de todos los amados alrededor del mundo por quienes se está clamando por salvación y pon en ellos el temor reverente de Jehová, para que te sirvan con integridad, sin tardar más. El tiempo se acaba, no te tardes, Jehová. Ven presto y sálvalos de ellos mismos y del pecado. Gracias por lo que has hecho y lo que harás. En el nombre de Jesús, Amén. © Rhodi Alers de López, 2018

Bienaventurado, No. 2

Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. (1 Reyes 10:8).

La reina de Sabá había viajado desde lejos a Jerusalén para conocer al rey Salomón, y comprobar si la fama que había oído sobre él era fidedigna. Tras pasar tiempo en su presencia, oyendo sus palabras, viendo con sus propios ojos la magnitud de sus bienes, no pudo menos que reconocer que el joven rey había sido ricamente favorecido por Dios.

“Al llegar al fin de su visita, la reina había sido cabalmente enseñada por Salomón con respecto a la fuente de su sabiduría y prosperidad, y ella se sintió constreñida, no a ensalzar al agente humano, sino a exclamar: “Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia”. Tal era la impresión que Dios quería que recibiesen todos los pueblos.”


La Historia de Profetas y Reyes, 48, 49.* {CV 199.5} Conflicto y valor

La respuesta de la reina fue una que agradó a Dios. Salomón había sido para ella un fiel testigo del único Dios verdadero.

Foto por Antenna FDV1BaKNKEo@unsplash.com

La sabiduría de los destacados hombres de ciencia cuyas mentes se dedican al estudio profundo de los minuciosos detalles de la vida y sus misterios no se compara con la sabiduría dada a Salomón. No ha habido, ni habrá en la Tierra un ser humano más sabio que el joven rey a quien Dios bendijo con  bienes, paz, y sabiduría.

La reina de Sabá consideró un alto privilegio para los siervos de Salomón estar continuamente en la presencia de tan favorecido ser humano. Pero tú y yo tenemos el privilegio de estar continuamente en la presencia de Dios, el Rey Creador y Sustentador del universo. A través del estudio de su Palabra, oímos su voz y su sabiduría. ¿Entiendes cuán bienaventurado eres?  ¿Cuánta felicidad aporta a tu vida el Estudio de la Palabra de Dios? ¿Rebosa tu corazón y tu vida de alegría genuina por el alto privilegio concedido? ¿Pueden otros ver nuestro gozo por ser siervos del Dios vivo?

Bondadoso Padre celestial, ayúdame a ver cuán bienaventurado soy. Gracias por el alto privilegio concedido. Permíteme ser testigo de tu amor y misericordia, que otros lo vean en mi vida y glorifiquen tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2020

Bienaventurado, No. 1

Significado de “Bienaventurado”

Esta palabra significa afortunado, feliz, dichoso y bendecido por Dios. Se refiere a una alegría que no es fácil de arrancar. Es una bendición especial, reservada para los escogidos de Dios.

“Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas”

Deuteronomio 33:29 RV 1960

Esta primer bienaventuranza nos recuerda que Jehová nos salvó, que Él es nuestra protección y quien hace realidad el anhelado triunfo.

Enemigos

Un enemigo se camufla para sorprendernos, no se identifica como tal: puede ser visible o invisible; pueden ser personas, situaciones, frustraciones, enfermedades, obstáculos, carencias, desafíos, malos hábitos y aún situaciones del pasado que hoy afectan tu vida y/o te mantienen atado, impidiendo alcanzar el éxito o propósito que Dios declaró para tu vida.

Foto por Brady Leavell@Unsplash.com

Dios es tu Escudo y la espada de tu socorro

Nunca olvides: Dios es real. Él te llama bienaventurado. Hoy, tú puedes ser feliz en medio de las circunstancias adversas. Cualquiera sea tu enemigo o desafío, entrégalo a Jehová. Su Palabra confirma que tus enemigos serán humillados bajo tus pies. Esto no significa que tú has de maltratar a alguien que esté en desacuerdo contigo, sino que quien a la vista de Dios se levante contra el propósito divino para tu vida, se convierte en enemigo de Dios; y, porque Dios es tu protección, éstos enemigos no tienen poder sobre ti; tú tendrás victoria sobre cada uno de tus enemigos porque Jehová ya te salvó. Él te dio poder, autoridad sobre ellos. ¿Lo crees? Vívelo. Hoy recibe la bendición que viene de ser parte de su pueblo. Dios NO te chasqueará.

OREMOS: Amante Dios y Padre celestial, agradezco la inigualable bendición que significa ser parte de tu pueblo. Gracias por ser el Escudo de mi socorro y la espada de mi triunfo. Gracias por tu victoria sobre cada uno de mis enemigos. Ayúdame a depender de ti para que viva esa victoria desde aquí hasta la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén.

©Rhodi Alers de López, 2020

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Fam.-Bendita generación

Promesa para esta semana

Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita (Salmo 112:1-2).

Generación Bendita

¿Sabías, amigo? En esta promesa, Dios reitera la bendición pronunciada a favor de quienes temen a Jehová.  Aquellos que viven la Palabra de Dios pueden tener la infalible seguridad de que Dios hará de la suya una descendencia poderosa, una descendencia bendita, que le sirva y lleve fruto de bendición.

El Poder De Su Palabra Creó El Universo

Cobra ánimo. Dios ha hablado y su Palabra es poder. La bendición de Jehová es real y se manifiesta en todo ámbito de la vida de la descendencia de los rectos. Hoy nos aferramos a la Palabra del que es el Verbo, y el Creador de la vida.

Agradece A Dios Su Obra

Independientemente del cuadro actual, por la fe hoy podemos  visualizar su cumplimiento en la vida de nuestra descendencia, porque Dios no miente. Oremos agradeciendo a Dios por su promesa.

Oremos

Amante Padre celestial, Gracias por ser mi Creador y Sustentador. Creo en el poder de tu Palabra que trajo a la existencia la vida donde no existía y puso orden donde fue necesario. Tu Palabra puso límite al mar y hoy pone límite al mal y al maligno que quiere traer desesperanza al corazón. Hoy, te creo a ti. Me aferro a tu Palabra que tiene el poder de dar vida a mi más caro anhelo: Ver a mi descendencia ser fuerte  en ti, ser poderosa  en tu verdad, y fructífera en tu viña. Gracias por la gran bendición que darás a mi generación, porque tú eres fiel y deseas salvarle, usarle y bendecirle con tu gracia bienhechora. Hoy, suplico que el Espíritu Santo toque cada vida de mi familia. Prepáranos para celebrar contigo la victoria que tu palabra y tu poder pronto hará tan hermosa realidad. En el nombre de Jesús, Amén.  ©Rhodi Alers de López, 2020

Ayuno & Oración por Salvación de Hijos & Familia-El Resplandor

Por el camino

Por el camino de la vida andan tantos por quienes se elevan las súplicas para que tengan un encuentro con Dios. Saulo iba en su camino, seguro, decidido, su mente fija en el blanco propuesto. (Lee sel recuento bíblico aquí.)

Repentino resplandor

Rumbo a la conquista de sus pérfidos propósitos, le rodeó Cristo con el resplandor de su presencia. La voz que dio al universo existencia, lo detuvo, y lo retuvo. Cuando la luz divina resplandece en el alma, la oscuridad se esfuma y solo Cristo brilla.

Foto por Joshua Woroniecki @unsplash.com

Tiempo señalado

Insiste y persiste en tu intercesión. Dios ha oído tu clamor. En el calendario divino ya está el encuentro señalado que detendrá en su camino a quien persigue sueños vanos. Cristo usará el momento y método impensado para llamarlo al Camino, y llevarle a feliz destino.

Mi oración

Gracias, Padre celestial, por tu interés, tu tiempo y tu método. Gracias porque tu resplandor ilumina los rincones más oscuros del alma y los llena de tu presencia vivificadora. En tus manos están mis amados para que tú ilumines sus vidas y que, como Saulo, pregunten: “Señor, ¿Qué quieres que yo haga?” En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2020

Ayuno & Oración por Hijos & Familia-El Dios que Sacia

¿Recuerdas aquella vez que te dolía el estómago de hambre? ¿Estuviste con la garganta seca de sed?

¿Alguna vez experimentaste tan intenso deseo de Dios que sentiste que si no lo obtenías pronto morirías? Quien siente hambre y sed de justicia se reconoce pecador y aborrece su pecaminosidad.  Anhela ardientemente reflejar el carácter de Cristo, que es amor, y obedecer sus mandamientos, que son justos y buenos (Ver Romanos 7:12).

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados (Mateo 5:6).

El hambre y la sed profundas movilizan a buscar con urgencia el alimento que mitigue su apremiante necesidad.  Cuando el alma siente hambre y sed de Dios es porque el Espíritu Santo la ha inquietado; y Cristo, el pan de vida, está tocando a la puerta del corazón, para abrir ante él las abundantes riquezas de su Palabra.

La Palabra de Dios es la fuente de vida, y si la anhelamos, el Espíritu Santo hará la obra que se propone hacer: colocar el alma hambrienta en comunión con Cristo, para que el Salvador sacie su necesidad a medida que  éste pasa tiempo en comunión con la fuente inagotable de vida.

“La justicia de Dios está personificada en Cristo. Al recibirlo, recibimos la justicia”.

“No se obtiene la justicia por conflictos penosos, ni por rudo trabajo, ni aun por dones o sacrificios; es concedida gratuitamente al alma que tiene hambre y sed de recibirla” (DMJ, 20-21).

“El corazón que probó el amor de Cristo, anhela, incesantemente beber de él con más abundancia,  y mientras lo impartimos a otros lo recibiremos en medida más rica y copiosa.” DMJ, 22.

Mi Oración

Padre amante: Gracias por tu provisión para todo el que reconoce su necesidad y siente hambre de tu justicia. Pon en mí y en el  corazón de nuestros amados gran hambre y sed de tu justicia, porque entonces, tu promesa se cumplirá en cada uno, para salvación. Gracias porque tú eres nuestra justicia. En el nombre de Jesús, Amén. © Rhodi Alers de Lopez, 2020

Ayuno & Oración por Salvación de Hijos & Familia-¿Qué tienes en casa? pte 2

3El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. 4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. 5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede (2 Reyes 4:3-7 ).

¿Qué tenía la viuda?

  1. Necesidad- Humildemente reconocer  nuestra indigente necesidad es el primer paso para que Dios obre su gracia bienhechora.
  2. Vasija de Aceite-La vasija de su corazón ya contenía la lluvia temprana del Espíritu Santo.  En su apremiante desafío, tenía un corazón receptivo, hambriento de la plenitud de la bendición divina, para ella y su familia. Todavía Dios busca corazones vacíos del “yo”, sin pretextos,  que no ocupen su interior con las cosas pasajeras de este mundo; corazones con cabida para las indicaciones del Espíritu Santo.

  3. Espíritu de sumisión y obediencia a la Palabra de Dios-Solo recibirán la plenitud del Espíritu Santo quienes hayan recibido la lluvia temprana y sean hallados obedientes a la Palabra de Dios.

Pulsa aquí PARA LEER: “¿Qué tienes en casa?–Primera parte”.

¿Qué recibió?

  1. Vasijas vacías prestadas-Dios nos presta hijos, para que, por nuestro ejemplo e instrucción, conozcan al Dios verdadero que desea impregnar sus vidas de la mayor bendición. El don de la influencia se nos presta para bendecir a otros a nuestro alrededor. ¿Cuántas vasijas hay en tu vecindario que están hoy vacías, buscando algo que satisfaga su necesidad?
  2. Provisión  sobrenatural del aceite -El relato bíblico narra el milagro realizado en respuesta a la humilde y pronta disposición de obediencia de esta viuda. Ninguna vasija quedó sin el preciado aceite. La plenitud del Espíritu no cesará de impregnar vasijas mientras haya quién lo anhele, quien desee ser lleno del Espíritu de Dios y el carácter de Cristo Jesús.
  3. Bendición en la privacidad familiar- Es en cada hogar donde se sientan las bases para la fe en Cristo Jesús. El tiempo que compartes con otro en la privacidad de tu hogar no queda sin consecuencias. En la privacidad de su casa, cada vasija fue llena del áureo aceite.

Mi oración: Padre celestial. Gracias por la promesa de tu Santo Espíritu que nos das para que, en la privacidad del hogar, seamos instrumentos para que nuestra familia y quienes visitan conozcan al Dios verdadero y reciban el Espíritu Santo. Ayúdanos a aprovechar cada momento en familia para la oración y búsqueda del Espíritu Santo, que trabajemos por la expansión de tu reino. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López 2020

ÚNETE EN ORACIÓN Y AYUNO, CADA VIERNES 1:00 PM-SÁBADO 1:00 PM .

Ayuno & Oración por Salvación de Hijos & Familia Mundial-¿Qué tienes en casa?-Pte. 1

Una  mujer viuda, creyente, estaba en serios problemas. Explicó al profeta su caso: El acreedor llegó para llevarse dos hijos como esclavos.

Lo que no tenía

Ella no tenía esposo, ni recursos, ni sustento; no tenía familia cercana que le ayudara, excepto sus hijos. Cuando peor estamos, aparece una prueba mayor: El acreedor no espera por nadie, no acepta explicaciones, ni se inmuta ante el dolor ajeno, puesto que él mismo es el causante. El enemigo viene a destruir, a quitar lo que Dios te dio, el gozo, la paz, la salud y tu familia…

El esposo era siervo de Dios

El sacerdocio espiritual se ejerció debidamente.  Un hombre temeroso de Dios es ejemplo y bendición a su familia. La madre enseñó a sus hijos el temor de Jehová. No obstante, la tragedia invadió su hogar. Dejó dolor, soledad, escasez, necesidad y gran incertidumbre. La perspectiva de perder dos hijos era más de lo que su oído podía escuchar o su alma soportar. Entonces… clamó. El profeta, solícito atendió su clamor.

Lo que tú y yo tenemos en casa le importa a Dios.

Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite (2 Reyes 4:2).

— ¿Qué tienes en casa?

— Tu sierva ninguna cosa tiene en casa sino una vasija de aceite.

¿Se llevó el acreedor tu gozo, tu paz, tus sueños, tu salud o tu familia?

Hoy, Cristo nos invita a reflexionar en algo de suma importancia. Su pregunta es: ¿Qué tienes en tu casa?

Mi oración:

Padre celestial: Examina mi corazón y muéstrame la verdad. Dime qué debo guardar y qué debo dejar ir. Haz tú la obra que te propones hacer en mi hogar interior; y salva a mis hijos, mi familia y aquellos a quienes anhelo ver en el cielo. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2020

Ayuno & Oración por Hijos & Familia Mundial-Vacuna contra el virus

Vivimos tiempos de una crisis de salud no anticipada por ningún gobierno terrenal. El mundo está infectado con un virus que rehúsa ceder. Los gobiernos simulan tener el control, no obstante tiemblan en su interior sabiendo que nunca tuvieron las riendas. La ciencia no tiene solución. Las superpotencias no tienen provisión. La humanidad perece en angustia y en dolor.

En medio de la impotencia, las preguntas y el desasosiego, una voz serena y constante alumbra desde la eternidad, señalando con claridad la vacuna que traerá la sanidad al mundo moribundo, sumido en desaliento.

La vacuna está disponible hace mucho tiempo.

Muchos lo saben y lo callan, por no ser tildados de impopulares. Sin agujas, laboratorios ni sedantes, sin espera ni restricción, la vacuna está hoy a la disposición de cada enfermo que la pida y con fe, agradecido, la reciba. Su efectividad ya está 100% garantizada.

Foto por Sara Bakhshi@Unsplash.com

Se llama Cristo Jesús.  Con tierno amor, el médico divino dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).

¡Hay vacuna contra el virus!

El único desinfectante eficaz contra el virus del pecado (un virus mucho peor que el corona virus) es la sangre de Cristo.

El Dador de la vida busca hoy, más que nunca, tener una relación significativa conmigo, contigo, y con nuestros amados, de cerca y de lejos.

La prosperidad duradera, y la salud del cuerpo, del alma, y del espíritu vienen solo como consecuencia de una relación diaria con Cristo. Acéptalo como Salvador personal.

Mi oración: Amante Padre celestial, gracias por tener el control y darnos a Cristo, el único remedio eficaz contra todo virus que el enemigo trae a esta tierra. Toca hoy el corazón de nuestros hijos, de la familia, y de esta humanidad sufriente. Que tu Santo Espíritu quebrante corazones, para que acepten a Cristo como su Sanador, tengan la seguridad de su cuidado y vivan la paz de su presencia aquí y por la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2020

Nota: El ayuno lo comenzamos desde que comemos el almuerzo del viernes, hasta que toca almorzar el sábado. Así disfrutamos almorzar el sábado con la familia.