
Libro “La Oración”, Cap. 1, p. 10.1
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Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.” Marcos 2:3
Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Marcos 2:4-5
Había en Capernaúm un paralítico que carecía de toda esperanza para su enfermedad. Había buscado en los líderes religiosos algún vestigio de esperanza y liberación de sus sentimientos de culpa. Sabía que su enfermedad era el resultado de una vida licensiosa. Pero ellos no le señalaron al médico divino, sino que lo alejaron cruelmente, actuando sin compasión y sin interés en su salud. Lo perturbaba el remordimiento de una vida llena de decisiones equivocadas…
¿Amigos?
Sus amigos lo motivaron a poner su esperanza en Jesús. Allí estuvieron, cerca de él. Cuando él aceptó ir a Jesús y les pidió ayuda para llegar, los amigos se pusieron en acción decidida.
No se desalentaron al llegar a la casa de Pedro y ver tan grande multitud. El mismo paralítico les indicó la estrategia a seguir: Abrir un boquete en el techo. Mostró perseverancia. No estuvo dispuesto a marcharse sin la bendición que había ido a buscar. No estuvo dispuesto a dejar pasar la bendita oportunidad.
La pluma inspirada describe la escena:
“Repetidas veces, los que transportaban al paralítico trataron de abrirse paso a través de la muchedumbre, pero en vano. El enfermo miraba en derredor suyo, con angustia indecible. ¿Cómo podía abandonar su esperanza cuando la ayuda que había anhelado durante tanto tiempo estaba tan cerca? Por su indicación, sus amigos le llevaron al techo de la casa, y abriendo un boquete en dicho techo, le bajaron a los pies de Jesús. El discurso quedó interrumpido. El Salvador miró el rostro entristecido, y vió los ojos suplicantes que se clavaban en él. Comprendía el caso; había atraído a sí este espíritu perplejo y combatido por la duda. Mientras el paralítico estaba todavía en su casa, el Salvador había convencido su conciencia. Cuando se arrepintió de sus pecados, y creyó en el poder de Jesús para sanarle, la misericordia vivificadora del Salvador había bendecido primero su corazón anhelante. Jesús había visto el primer destello de la fe convertirse en la creencia de que él era el único auxiliador del pecador, y la había visto fortalecerse con cada esfuerzo hecho para llegar a su presencia.” {DTG 233.3}
Marcos 2:1-12
Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. 2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. 4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: 7 ¿Por qué habla este así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? 8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): 11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.
“Entonces el que había sido traído en una camilla a Jesús, se puso de pie con la elasticidad y fuerza de la juventud. La sangre vivificadora corrió raudamente por sus venas. Todo órgano de su cuerpo se puso en repentina actividad. El rosado color de la salud sucedió a la palidez de la muerte cercana. “Entonces él se levantó luego, y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.” {DTG 235.1}
¿Cómo está tu fe hoy?
La fe de ellos hizo posible el milagro. La fe tuya como intercesor será honrada por el Salvador. Tu oración hace la diferencia para el enfermo. Cristo desea sanar al ser humano de la angustia mental y de la muerte eterna. Incontables veces la salud del alma viene como precursora de la salud física.
No dejes de interceder. Sé tú fiel en cargar a los paralíticos que necesitan llegar ante Cristo para recibir la sanidad integral. Al ver tu fe, el Médico divino realizará la obra que solo él puede hacer.
Querido Padre, gracias por tu capacidad de ver cada corazón y atraerlo a ti. Gracias por ser el Médico que sana el alma y también el cuerpo. No me dejes desmayar ni retroceder. Dame las fuerzas para creer y continuar cargando en oración a quienes en mi círculo de influencia necesitan la sanidad divina. Gracias por honrar mi débil fe y sanar a quienes con amor traigo ante tu presencia. En el nombre de Jesús, Amén ©Rhodi Alers de López, 2026
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar (Isaías 55:6-7).

Quien se reconoce pecador y, arrepentido, busca a Jehová, no queda chasqueado. No queda frustrado ni queda desatendido. Tal es el amor de Dios por el pecador por quien Cristo murió: el Padre acepta con solicitud toda súplica, todo clamor, todo reconocimiento humano de nuestra gran necesidad.
Sin embargo, hay un tiempo límite, y ningún ser humano conoce cuándo se acabará la oportunidad. Búscalo hoy. Llámalo hoy y vivirás en victoria. Dios está tan cerca como una oración. Mañana puede ser muy tarde. ©Rhodi alers de López, 2026
Romanos 8:26– Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
¿Has visto a un padre o una madre despreciar a su bebé cuando el pequeño intenta hablarle? ¡NO! Cuando algún bebé hace el más mínimo intento por hablar, todos en su cercanía prestan cuidadosa atención.

¿Te imaginas a Cristo con un bebé en sus brazos y una gran sonrisa mientras escucha al bebé hacer sonidos cortos buscando hablarle?
Ningún padre deja de prestar atención a su bebé porque no pueda todavía expresarse como un profesional. Atiende cada intento, cada gesto, cada deseo de comunicarse con él como algo tan valioso que vale la pena poner todo su interés. Todo lo demás puede esperar. Cada “agú” del bebé es una inmensa alegría para la familia y los demás en su cercanía.

Cuando tú y yo intentamos orar, así nuestro Padre, el Creador del universo, se inclina con amor a escuchar el balbuceo de un bebé que desea comunicarse con él a toda costa. El cielo entero escucha con atención, dispuesto a disfrutar nuestra compañía y listo para proveer auxilio, según sea necesario. Así que, no temas no saber orar. La oración es una ciencia que se aprende poco a poco, con paciencia y perseverancia. Además, Dios envía a su Santo Espíritu para enseñarnos a desarrollar una comunicación vital y efectiva con el cielo. ¡Gloria a Dios!
Oh, Señor, ¡enséñanos a orar! En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2026

¿Alguna vez escribiste un diálogo? Un diálogo es tu conversación con alguien. Puedes utilizar la plantilla para practicar dialogar con Dios, lo cual es diferente a únicamente presentarle una lista de pedidos.
Escribe la fecha y la cita del pasaje bíblico del día.
En el primer bloque azul te sugiero escribir el pasaje bíblico.
Cada bloque negro representa una interacción tuya.
Cada bloque azul representa una interacción de Dios. Eso sucede cada vez que te detienes a leer nuevamente el pasaje escogido. No necesitas copiarlo repetidas veces. El bloque azul te ayudará a recordar volver a leer el pasaje.
Te invito a probar escribir el diálogo diario con Dios, aunque sea muy breve, pues te ayudará a evaluar tu progreso.
¿Te animas? Dios quiere esucharte y también hablarte. Pruébalo hoy mismo. ©Rhodi Alers de López, 2026

Nunca debemos leer la Palabra de Dios con el único objetivo de marcar un encasillado y pasar al próximo. Estudiemos con el deseo de que nuestra vida aquí refleje de manera más completa a Cristo. La aplicación es en esencia, encontrar una lección práctica, una enseñanza que podemos extraer, vivir, y que impactará nuestra relación con Dios y/o con el prójimo.
En primer lugar, nos corresponde venir a la Palabra de Dios creyendo.
Escribir el pasaje es parte integral del proceso recomendable y necesario.
Como puedes notar, leer es únicamente una porción fundamental. Necesitamos buscar al hacerlo, los principios eternos. Diferente a la observación, aplicar es ver qué principios me enseña para mi vida aquí y ahora, mientras me preparo para vivir cara a cara con mi Salvador.
Con esta serie de preguntas será más fácil sacar una aplicación. Usaremos preguntas basadas en el acróstico PEPCO1. Tenga en cuenta de que no siempre el pasaje contendrá respuesta a todas las preguntas.
P significa PECADO. ¿Me muestra este pasaje algún pecado, falta, actitud, comportamiento o pensamiento que necesito confesar y abandonar? ¿Me muestra algún mal hábito, tentación o tendencia de la cual debo alejarme?
E significa EJEMPLO. ¿Me muestra algún ejemplo, ilustración o modelo que debo seguir o un ejemplo que debo evitar?
P significa PROMESA. ¿Contiene el pasaje alguna promesa de Dios que debo hacer mía, creerla y pedir su cumpimiento en situaciones específicas?
C significa CONOCIMIENTO. ¿Qué conocimiento de Dios me revela o aporta este pasaje? Es el Espíritu Santo quien conoce y revela el carácter de Dios. ¿Oraste para pedir entendimiento?
O significa ORDEN. Dios siempre guió a su pueblo a través de instrucciones, mandamientos y enseñanzas para que vivamos una vida plena aquí y hasta la eternidad. ¿Tiene el pasaje una orden, mandamiento o instrucción accionable de parte de Dios y que debo obedecer en mi vida diaria?
Espero que ésta herramienta te sea de bendición y de inspiración. Comenta más abajo si esta serie de preguntas te es de ayuda al buscar extraer la aplicación. ©Rhodi Alers de López, 2026
Nota de pie:

Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Lucas 11:1
¿A qué maestro o instructor no le agrada oír de su alumno el pedido, “Enséñame”? Esta petición de un discípulo de Cristo nos deja claro que nadie nace sabiendo orar. Significa que podemos aprender a orar. Denota que nos es necesario el aprendizaje si deseamos tener una relación significativa con Dios.
La oración de Jesús es un modelo o patrón de cómo acercarnos a nuestro Padre celestial en oración, pero no significa que necesitamos aprenderla, recitarla y conformarnos con eso. Sí es una oración que encierra mucho, es corta y precisa y completa en sí misma. “El Padrenuestro“, como se conoce la oración modelo es rica en enseñanza, profundidad y alcance.
Comparto un método, y herramienta valiosa para profundizar en el estudio de la Biblia y en el diálogo con Dios. Es el método S.O.A.P. Este método nos ayudará a conocer mejor a Dios. Veámoslo paso a paso.
S-Significa “Santa Escritura”-¿Qué porción de la Biblia leerás hoy? Escribe la referencia bíblica y el texto completo.
- EJEMPLO: Mateo 7:7 –Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
O-Significa Observación-¿Qué capta tu atención? Puede ser una palabra, frase, algún concepto, etc. ¿Qué detalle sobresale?
- EJEMPLO: Tres promesas.
A-Significa Aplicación-¿Cómo se aplica esa lectura a tu vida?
- EJEMPLO: Cada promesa requiere acción de mi parte para su cumplimiento.
P-Significa Plática | Tu oración al respecto, que no siempre es un pedido. Piensa: ¿Cómo dialogarías con Dios sobre el pasaje? ¿Te motiva ese pasaje a alabar y/o agradecer a Dios por algo específico? Si encuentras una invitación, cuál será tu respuesta a Dios. ¿Le pedirías algo? En esta parte se toma en cuenta todo lo anterior. No debe hacerse a la ligera, sino reflexionando sobre el texto, su contenido, significado y aplicación.
- EJEMPLO: Padre celestial, te alabo por tu disposición de bendecir mi vida en respuesta a mi decisión de acudir a ti en busca de ayuda. | Hoy me propongo creerte y depender de ti en cada situación. En el nombre de Jesús, Amén.
IMPORTANTE: Éste método no es algo que debe hacerse por cumplir con ciertos pasos o instrucciones. Tiene el propósito de que aprovechemos mejor nuestro tiempo de ESTUDIO de la Sagrada Escritura. Esa es su voz en el diálogo que es una oración privada. Debe ayudarnos a crecer en el conocimiento de Dios y de moldear nuestra vida para que se asemeje cada día más a nuestro ejemplo que es Cristo Jesús.
Tras los cuatro pasos descritos arriba, lee el pasaje nuevamente. ¿Qué más quieres conversar con Dios al respecto? Háblale otra vez. Puedes continuar añadiendo (y escribiendo) tu parte del diálogo. Habla a Dios sobre lo que vas descubriendo y aprendiendo en el estudio. Poco a poco, notarás el progreso espiritual.
¿Sabías?
Cuando tú lees su Palabra detenidamente, estás escuchando su voz.
Cuando tú oras, él te escucha cortésmente.
Así que, sin prisa, lee el pasaje. Reflexiona. Piensa en lo que Dios te está hablando. No le contestes a la ligera. Mantén el diálogo con Dios sobre el pasaje hasta que tu mente haya comprendido su mensaje para ti. No te levantes de allí hasta que tu corazón esté listo y dispuesto para vivirlo.
¿Te animas? ¿Estás listo?
Separa tu cuaderno para éste propósito.
En cada ocasión, escribe en una lista descendiente cada parte del método (o sus letras representativas). O sea:
- Sagrada Escritura (Escribe los versículos con su cita). Deja un espacio entre el siguiente paso.
- Observación…
- Aplicación…
- Plática…
COMENTA MÁS ABAJO cómo te resulta éste método y cualquier pregunta que tengas al respecto. Ya estoy orando por ti para que recibas la bendición que Dios tiene separada para ti.
SI ÉSTE ARTÍCULO TE INSPIRA, MOTIVA Y BENDICE, COMPARTE CON OTROS.
© Rhodi Alers de López, 2026

… Diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Mateo 2:2
Damos gloria a Dios y gracias al Padre celestial por darnos el privilegio de ver una semana más, un sábado más, y de poder detenernos ante la presencia de nuestro Creador para adorarle.
Anhelamos renovar nuestro compromiso de oración por hijos, familiares, amigos y conocidos. Estamos más cerca de la venido de nuestro Redentor. Queremos verle cara a cara, sin que ninguno de nuestros amados quede fuera de ese círculo de salvación.
¿Te parece larga la jornada de oración sin ver los resultados que buscas? ¿Qué preguntas vienen a tu mente y a tu corazón? Esta no es una jornada para los de ánimo débil. El ejemplo de los sabios del oriente nos muestra que es sabio quien persevera en su cometido si desea lograr el anhelo que el Espíritu Santo puso en su corazón.
Los sabios del oriente viajaron desde tierras lejanas, sin autos ni otro método de transporte que sus camellos. Viajaron, estudiaron, se animaron unos a otros. Continuaron su travesía nocturna siguiendo al lucero que les alumbraba y les guiaba en su trayectoria divinamente inspirada.
Una pregunta nos debe llevar a reflexionar. Si alguien buscara llegar a Cristo, ¿me buscaría a mí para llegar a su presencia? ¿Brilla su luz en mi vida tan fuertemente que se distingue como diferente y especial? ¿Brilla en mí la presencia de Cristo? ¿Brilla cuando estoy enferma, cuando tengo desafíos, cuando me faltan respuestas como cuando todo marcha bien?
“Su estrella hemos visto”, fue el testimonio de los sabios.
Mi oración:
Padre celestial, alabado sea tu nombre por la forma como guías a quienes tienen interés en Cristo Jesús. Hoy reconozco que sólo tú, la Luz del mundo, puedes atraer a nuestros amados hacia ti. Por eso suplico que tomes control de cada área de mi vida y la llenes de tu presencia. Que todos puedan verte a ti, y no a mí. Que tu luz, tu amor y tu verdad brillen potentemente para que muchos te conozcan. Limpia mi vida para que se refleje a través de mí tu nítida luz, que los lleve hasta La ESTRELLA DE LA MAÑANA, Cristo Jesús. Que tu Reino sea expandido porque muchos te acepten como Salvador personal; porque, como los sabios de oriente puedan testificar: “Su estrella hemos visto”. En el nombre de Jesús, Amén 2026

