¿Cómo está tu fe hoy? ¿Estás esperando respuesta a tu súplica o ya te cansaste de esperar? ¿Te diste por vencido?
Orar sin fe es limitar a Dios e impedir su abundante gracia manifestarse en respuesta a la oración. La Biblia está llena de invitaciones a creerle a Dios, pues la fe mueve la mano divina para obrar mucho más abundantemente de lo que esperamos o imaginamos.
La fe es un elemento esencial de la oración que prevalece. “Porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” “Si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado.” Hebreos 11:6; 1 Juan 5:14, 15. Con la fe perseverante de Jacob, con la persistencia inflexible de Elías, podemos presentar nuestras peticiones al Padre, solicitando todo lo que ha prometido. El honor de su trono está empeñado en el cumplimiento de su palabra. {Profetas y Reyes, p 116.1} a
Era imposible que se escapara. Dieciséis
hombres robustos y bien adiestrados en las técnicas de combate se colocaron a cargo
de su custodia, so pena de muerte si escapaba. Además, se sujetó el preso a dos
guardias, uno de cada mano. Cualquier mínimo movimiento se detectaría. El más
leve intento de huir quedaría obstaculizado.
Por haberse anunciado la fecha de su ejecución,
la iglesia ayunaba y oraba fervientemente por su amado líder. Llegó la noche
previa al fatídico día. El preso dormía confiadamente en su celda. Sus manos
estaban hinchadas por el maltrato de tan pesadas cadenas.
En una prisión cavada en la roca, con tres
puertas impenetrables y cerrojos de
hierro, con guardias a cada lado, y adentro y fuera de cada imponente puerta,
los dos soldados amarrados a Pedro, también dormían.
El capítulo 12 de Hechos relata la maravillosa obra divina en respuesta a la oración. El mensajero celestial entró. Llenó de luz la celda, “tocó” a Pedro para despertarlo del profundo sueño. Le instruyó que se levantara. Le ordenó que se vistiera y que atara sus sandalias. Luego ordenó: Envuélvete en tu manto y sígueme.
Pasaron por dos fuertísimas puertas sin ruido ni interrupción. Llegaron a la pesadísima puerta de hierro que daba a la calle; también se abrió silenciosamente. Cada puerta quedó cerrada y asegurada tras el paso de Pedro y su ángel. Puesto a salvo, el ángel desapareció. Entonces él comprendió que no era un sueño, sino su maravillosa liberación. Apresuradamente, se encaminó a casa de María, la madre de Juan Marcos.
13 Y tocando Pedro á la puerta del patio,
salió una muchacha, para escuchar, llamada Rhode:
14 La
cual como conoció la voz de Pedro, de gozo no abrió el postigo, sino corriendo
adentro, dió nueva de que Pedro estaba al postigo.
15 Y ellos le dijeron: Estás loca. Mas ella afirmaba que así era. Entonces ellos decían: Su ángel es (Hechos 12:13-15, SRV-BRG).
Cuando tocó a la puerta del patio, la jovencita Rhode salió a escuchar. Reconoció la voz del apóstol y, emocionada por la respuesta divina, corrió a dar la noticia al grupo de creyentes, antes de abrir.
— ¡Estás loca!, —le dijeron.
—Yo lo escuché. ¡Dios lo liberó!
—Debe ser su ángel, —respondieron.
Pedro tocó hasta que le abrieron. Viéndole, quedaron
estupefactos.
¿Crees que Dios está obrando el milagro que estás
pidiendo? La joven Rhode mostró más seguridad en Dios que los adultos allí
congregados. No dejes de orar segura de que Dios está hoy obrando la liberación
de tus amados. Aunque te llamen loco o loca, persiste en oración y acepta el
milagro que ya Dios está obrando en sus vidas.
Mi oración: Amante Padre celestial, gracias porque no importa cuántos obstáculos el enemigo ponga, ni de cuántas malas influencias estén rodeados, ni cuántas ataduras de impiedad los detienen, tú eres más poderoso. Tu obra en la vida de mis amados es real y pronto veré lo que hoy, aunque me llamen loca, por fe declaro: Mi familia está libre por la sangre preciosa de Cristo. En el nombre de Jesús, Amen.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia.Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
Los oyentes se apiñaron en la sinagoga. El Rabí de Galilea enseñaba la Palabra con amor y autoridad. Sus ojos surcaban la audiencia buscando señal de comprensión y aceptación de la verdad.
El despavorido grito de un hombre poseído por el Príncipe de las Tinieblas sacudió a la absorta multitud!
—¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.
— ¡Cállate, y sal de él! —ordenó Jesús.
Enfurecido, protestó su derrota el enemigo, soltó a su presa y salió de allí. (Ver Marcos 1).
Este hombre alabó a su rescatador. Víctima de su intemperancia y frivolidad, había caído en las garras del maligno por jugar con el pecado. Nunca imaginó que aventurarse en el placer del pecado secreto lo llevaría a ser habitación del demonio. Perdió su virilidad. Era un espanto para quienes lo veían y una desgracia para sí mismo. Frente a Cristo, sintió su necesidad y quiso pedir ayuda, pero el enemigo habló por su medio. Una vez que engaña a sus víctimas Satanás se adueña radicalmente y aprisiona sus vidas. Cristo escuchó el mudo pedido de su corazón y se lo arrebató al tirano, pues ningún deseo de ayuda queda sin respuesta.
Promesa para esta semana: ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. (Isaías 49:24-25).
No dejes de orar por quienes deseas ver en el cielo. No importa cuán bajo hayan caído ni cuán lejos estén, llévalos a la presencia de Cristo en oración. Cada momento en su presencia es una oportunidad más para Cristo arrebatarle sus cautivos a Satanás y liberar a los oprimidos por el pecado. Extraordinario rescate será ese que arranque de manos del tirano a nuestros amados. Por fe divisamos y agradecemos ese día.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia. Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).
—¿Cuánto me amas?, —pregunté a mi nietecita de casi tres años.
— ¡Así…, mamá!, —contestó, con descomunal sonrisa, ojitos chispeantes y abriendo sus brazos lo más que podía.
Le di un rico abrazo y me la comí a besos por tan genuina expresión de
amor.
No hay escena más conmovedora que la de la
cruz. ¿Cómo pudo el santo Hijo de Dios dar su vida por mí? ¿Cómo permitió el
Padre tan inmensurable sacrificio? Por más que busco, solo encuentro una
respuesta lógica: ¡Solo por amor!
El amor de Cristo por mí me conmueve profundamente. Sólo por amor cambió la inmarcesible luz celestial por este lóbrego mundo de pecado, y la adoración de innumerables escuadrones de huestes de ángeles por la burla, el rechazo y la humillación. Vino a buscarme a mí. Se dejó malinterpretar, maltratar, escupir, y surcar su espalda por el siniestro látigo romano. Cambió su corona de gloria por la corona de espinas.
“Tanto amor… que dio su vida por mí”
El enemigo cuestionó el amor de Dios por el ser humano. Millones dudan de su amor. Pero Jesús abrió sus brazos en la cruz y dijo: “Así te amo, hijo, hija.”
Se dejó clavar a la cruz que yo merecía… Murió como un despiadado criminal por amor por ti y por mí. ¿Reconoces que su amor es inmerecido?
Reflexionar en su sacrificio es revelador. A los pies de la cruz encuentro mi verdad: Como ser humano pecador, estoy perdida sin su ayuda. También encuentro su verdad: Él me ama más que nadie. Si acepto su sacrificio de amor, él me da salvación, perdón y paz.
A ti te extiende su invitación. Su deseo y misión es salvar. No te rechazará. Hoy puedes comenzar vida nueva en Cristo, solo por su amor.
Oremos: Amante Padre celestial, tu amor mi mente no lo alcanza a comprender; mas en cada cuidado y provisión de tu bondadosa mano, puedo verlo. Cada vez que confieso mis pecados y transgresiones, me perdonas y alientas. Hoy, suplico urgentemente por todos aquellos que aún no se han detenido a meditar en tu sacrificio por ellos. Tócales. Inquiétales antes que sea muy tarde. Suplico que tu amor alcance y subyugue sus vidas, y que se rindan a ti, por amor. En el nombre precioso de Jesús, Amén.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia.Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
“Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” –Ruth 1:16, up.
La historia de Elimelec y Rut, de Belén de
Judá, es triste pero hermosa. Está cargada de necesidad, incertidumbre, dolor y
mucho amor.
Emigraron a Moab en busca de mejor futuro. Por un tiempo, pareció que todo marchaba a su favor. Entonces falleció el patriarca Elimelec. Sus dos hijos se casaron con jóvenes moabitas. Vez tras vez tocó el dolor a la puerta de esta familia, dejando viudas a las tres mujeres.
Noemí, acompañada por Orfa y Rut, emprendieron viaje a Belén, que ahora estaba en mejor condición económica que cuando ella salió de allí. Sin embargo, urgió a sus nueras a volverse a casa de sus padres. Orfa regresó, pero Rut declaró su conversión y propósito de vida: “…¡Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios!”
¿Imaginas cómo era el hogar de esta humilde familia? ¿Qué vio Rut allí que la atrajo a Cristo? ¿Cómo eran los momentos dedicados al estudio de las Escrituras, a la oración y las alabanzas en tierra extraña?
Noemí, viuda, con hijos enfermizos, afrontó colosales desafíos. Mas la dulce fragancia de una vida consagrada a Dios impregna imperceptiblemente a todos en derredor. Este es el mensaje que, sin palabras, atrae a muchos a Cristo y el único que incontables vidas están dispuestas a aceptar.
Noemí no era una mujer amargada ni rezongona. Lo que Rut experimentó en casa de Noemí fue un testimonio vivo de completa dependencia de Dios. Sí, vivió dolor profundo; pero encontró fortaleza en Dios. Sus palabras, acciones, gestos, hábitos y detalles fueron el silente mensaje que tocó el corazón de su joven nuera y lo ató para siempre al corazón del único Dios vivo y verdadero.
Rut escogió permanecer con Noemí por la luz que de su vida irradió aun en medio de la profunda aflicción. Entendió que cuando lo pierdes todo pero tienes a Dios, lo tienes todo.
Oremos:
Amante Padre celestial, gracias por darme el privilegio y sagrado cometido de reflejar tu carácter ante mi familia y los demás. Reconozco que por mi propia fuerza, soy totalmente incapaz de hacerlo. Preciso tu ayuda y la unción del Espíritu Santo para dar un testimonio fiel de ti. Transfórmame y ayúdame a reflejarte dignamente. Toca el corazón de mi familia para salvación. Gracias por el sacrificio de Jesús en nuestro favor. En el nombre de Jesús, Amén.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia. Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
“Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6).
Esta es una instrucción o mandato y una promesa positiva. Su propósito es guiar y alentar al corazón de cada padre y madre. Instruir no es simplemente hablar. Conlleva diligente esfuerzo por modelar ante ellos las virtudes del carácter cristiano. Incluye inculcar en sus mentes la bendición de respetar, atender y seguir el consejo de padres y maestros consagrados. Así, cuando llegan a la adultez, tendrán firmeza y estabilidad de carácter.
No obstante, muchas familias sufren la tristeza de hijos que no están actualmente caminando con Dios.
Continúa clamando fervientemente por ellos. Cada vez que oras, damos al Espíritu Santo una oportunidad de tocar a la puerta del corazón.
Sé consecuente en tu compromiso, y en tu forma de vida. El amor de los padres que aman a Dios será para ellos luz en su camino. Dios tiene mil formas de obrar que desconocemos. Pero sí conocemos su fidelidad. Su propósito y especialidad es salvar.
Oremos: Amante Padre celestial, gracias porque tu amor por nuestros hijos supera a mi amor por ellos. Obra en sus vidas para que busquen tu dirección y sabiduría. Gracias por tu promesa y la respuesta que das a quienes creen en ti. En el nombre de Jesús, Amén.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia. Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
El desdén, la traición, la persecución y la privación fueron herramientas que Dios usó para cincelar el carácter del futuro rey de Israel. La Palabra de Dios fue la meditación y canción del salmista David. Fue aliento en su angustia y esperanza en su aflicción.
Hay muchas bendiciones que no advertimos ahora por estar disfrazadas de sufrimiento.
“Estas bendiciones tuve porque guardé tus mandamientos” (Salmo 119:56).
No desmayes. Quien cubrió las espinas de rosas usa cada dificultad que afrontamos como parte de nuestra preparación esencial para ver el rostro de Dios. Si permanecemos fieles, gozaremos la bendición de su compañía aquí, y por la eternidad. Por su gracia hoy podemos vivir en victoria.
El amor no es un cuento de hadas. “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Es un principio y una forma de vida: conlleva acción. (Ver Juan 3:16.)
Una Historia de Amor
Él era un apuesto joven, todo un caballero, estudiante ministerial. Ella era una encantadora muchacha quien, sin buscarlo, cautivó su corazón. Sonaron las campanas de boda. Se llenó su hogar de hijos, trabajos, desafíos, privaciones y desvelos. Él siguió siendo un caballero. Ella siguió siendo su reina, su amada. Se lo hacía saber, ya fuera ayudando voluntariamente en los quehaceres, atendiendo los niños un rato para darle a ella descanso, colocando los muebles de modo diferente, trayendo algún detalle sin otro motivo que por amor, y de maneras creativas.
Lo más importante
“La cosa más importante que un padre puede hacer por sus hijos es amar a su madre”, dijo el Reverendo Theodore Hesburgh. No se equivocó. La Biblia indica claramente que el amor se demuestra en hechos, no en palabras: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:18). Este es nuestro llamado y desafío diario mientras vivamos.
Él enseñó amor
El amor no es para un día ni un momento especial. Es una historia que se escribe día a día, a través de toda una vida. Ella nunca tuvo dudas de su amor, pues él no lo retuvo para un momento ni día especial. En palabras y en acciones siempre la trató con delicadeza, ternura, respeto y mucho amor. Cuando se equivocó, tuvo el valor de pedir perdón. En su tono de voz y en su mirada, en su forma de relacionarse con ella y con nosotros, él enseñó amor.
Aun en su forma de disciplinarme, demostró que conocía a Dios. Y gracias a Dios por ello, pues aunque su presencia fue cortada repentina y prematuramente de nuestro lado, su amor a Dios, a mi madre y a su familia sigue siendo para mí ejemplo digno de imitar.
Cuando Cristo venga, podré decirle: “Gracias, papi”
Si desde muy niña entregué mi corazón a Cristo fue porque lo conocí a través de mi padre. Aunque mi madre jugó un papel heroico en mi vida, mi relación con Dios fue moldeada más intensamente por el ejemplo de mi padre, tanto, que acostumbro dirigirme a Dios en oración: “Amante Padre celestial”.
Llamado divino a todo padre
Padre, ¿anhelas ver a tus hijos en el cielo? Independientemente de sus edades, tienes la divinamente asignada responsabilidad de modelar ante ellos el carácter de Dios. ¿Conoces a Dios? Si aún no lo conoces, búscalo en oración. Invítalo a tu corazón.
Si le
conoces pero reconoces que necesitas su ayuda para lograrlo, Dios está tan cerca
como una sincera oración. Dios ama a tus hijos más que tú. Cristo murió por
ellos y por ti. ¿Acaso no te dará el
valor que necesitas para pedir perdón, enmendar lo que sea necesario y caminar
en victoria hacia la patria celestial con tu familia?
Para toda madre que cría sola, no desmayes, Dios está a tu lado en tu anhelo por la salvación de tus hijos. A los pies del Maestro hallarás sabiduría y fuerza para la apremiante tarea.
Oremos:
Amante Padre celestial, gracias por ser nuestro Padre. Necesitamos tu ayuda para ver nuestra familia en el reino de los cielos. Haz en mí, y en cada padre y madre, tu obra transformadora, para que seamos bendición en la vida de nuestros hijos y familia, y que juntos, podamos entrar por las puertas de la patria celestial. Bendice a cada familia que ora y lucha por la salvación de su familia. En el nombre de Jesús, Amén.
El Creador proveyó sobreabundantemente para los suyos con las innumerables riquezas de su gracia. Cuida a los pajarillos del infernal destructor para que nos alegren con sus trinos y nos inspiren a mirar a Dios. Declaró que tú y yo valemos más para Él que muchos pajarillos.
Cristo destacó el encanto de los lirios del campo. Señaló su lasitud y corta vida, acentuando que su tierno interés en nosotros supera a su cuidado por las florecillas.
Confía, en Jehová está nuestra victoria: Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien (Salmos 34:10).
Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre (Josue 4:7).
Evidencias marcadas
Estar vivo es evidencia de la mano divina en la vida de cada uno. Pero hay momentos y situaciones que marcaron una diferencia notable en la vida de la familia, o en la vida individual de los hijos; estos evidencian la misericordia de Jehová de manera muy personal y trascendente. ¿Tienes nota de ellos? ¿Qué tienes que te lo trae a la memoria?
Momentos monumentales
Tras el cruce del Jordán, Dios indicó a Josué levantar un monumento conmemorativo para que nunca olvidara Israel las maravillas de Dios en su favor. No le permitas a tu familia olvidar esos momentos monumentales en que Dios obró en sus vidas de forma incuestionable.
Para hacer en familia
Recuerden juntos los hechos asombrosos de Jehová. Tras reflexionar en ellas, invitelos a poner su vida y toda su confianza en Dios, quien ya obró milagros en su favor y quien aún desea obrar su salvación y vida eterna a través de Cristo Jesús. Será un momento de monumental bendición.
El mejor monumento
¿Qué monumento erigiste a la obra de Dios en tu vida? El mejor monumento a la obra de Jehová es el testimonio de una vida consagrada a su servicio en respuesta a su inefable amor. ¿Ya le entregaste tu corazón?
Mi oración:
Bondadoso Padre celestial, gracias por tus hechos asombrosos en favor nuestro. Permite que cada miembro de esta familia reconozca tu poder y se entregue a ti de todo corazón, para servirte por la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia. Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familia por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.